A NADIE LE GUSTA QUE
LO ETIQUETEN
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La sociedad siempre te ha etiquetado y seguirá haciendolo, es parte de nuestra cultura. Siempre tendrán en su boca “Deberías, eso está mal, debes comportarte decentemente, estar a la altura de las circunstancias” – “Es un egoísta, solo piensa en si mismo, a nadie apoya”- “está mal”, "debes comportarte, es egoísta”. Basta con que seas una persona que piense diferente, actué, sea libre, y tome sus propias decisiones para ser el blanco de todo tipo de etiquetas. “Ser tú mismo” que no permitas sean violados tus limites personales, no compartas sus creencias, sus normas morales, sociales.
Que tu forma de valorar la justicia sea diferente a la de ellos, no te doblegues a sus manipulaciones. Mientras esto sucede, tu continuas sin dar tu brazo a torcer, sin avergonzarte por ser tú mismo, te sigues defendiendo, tienes confianza en ti mismo, y piensas que todo lo que haces es parte de tu forma de pensar, de ser por lo que no piensas que debas corregir tu personalidad, ni comportamiento. Eres ese tipo de persona que n o está dispuesta a vivir para quedar bien con los demás sino ante todo para ti mismo, para tu desarrollo y tu bienestar.
Claro que todos tenemos cierta responsabilidad: con nuestros padres, seres queridos, hijos (si los hay), amigos, etc. Pero esto no significa que debas invertir todo tu tiempo libre y energía en los demás. Ellos desean que socialices con ellos, pero bajo sus opiniones y reglas, que inviertas tu tiempo en sus gustos y aficiones para que seas querido, y según ellos respetado. Sin embargo, tu piensas que tu tiempo lo debes de invertir en tus seres queridos, en tu persona, en tus necesidades, porque nadie más puede hacerte feliz, sino tú mismo. Actuar de acuerdo con sus valores y creencias en una sociedad egoísta como la nuestra no es nada fácil.
Pero admitirlo delante de ellos hace que te etiqueten y hagan juicio sumario sobre tu persona. Ellos desean doblegarte y tener la última palabra para que decidas y valores lo que está bien o mal, lo que debes hacer y no. Que no tomes en cuenta tus principios morales, sino los de ellos. Pero para ser uno mismo se requiere tener y respetar nuestros propios valores e ideales. Fortalecerlos y vivir de acuerdo a nuestra visión de vida. Ellos te harán dudar en que no hay nada de malo en que vayas en contra de tus propios valores, principios, formación, sino que serás valorado por ellos como una persona noble apegada a lo que te demandan.
Lo claro está que quien cuenta con sus principios y valores, y los traiciona se arrepiente para el resto de su vida. El recurso mental es muy limitado y las barreras se pueden borrar fácilmente, así que en un instante puedes caer. Puedes ser criticado, etiquetado con la intención de avergonzarte. Te atacaran psicológicamente por no hacer lo que ellos dicen, por lo que ellos hacen y tú no deseas hacerlo. Puedes hacer algo mejor o más rápido que otros, o tener los conocimientos necesarios en ciertas áreas, pero eso no significa que estés obligado a trabajar por el bien de los demás. Tienes tu propia vida, tus propios planes, intereses y necesidades.
No deberías convertirte en el salvador de nadie ni perder el tiempo con quienes no han hecho nada por ti. Reconoce tu valor y no te avergüences de rechazar a quienes simplemente no se molestaron en madrugar, leer la información necesaria en internet o desarrollar sus habilidades a tiempo. Aprende a decirles “No” sin sentirse culpable. Un “No cuando desean utilizarte. Deja que digan que eres perezoso, tonto, egoísta, ambicioso, que de nadie te preocupas. La realidad es que te das cuenta que no deseas ser utilizado, manipulado, simplemente no quieres darles a otros la oportunidad de usarte.
Negarse a hacer un trabajo que no forma parte de tu descripción laboral, defenderte de la negatividad que constantemente te dirigen, alegar que no puedes ofrecerle a un cliente un descuento del 50% porque valoras tu trabajo y tu tiempo, es absolutamente normal. Los principios no se arrinconan para olvidarlos por un momento y despues retomarlos. Una personalidad con principios se tratará con respeto, lo que significa que no se avergonzará de sus propios sentimientos, priorizando el deseo de complacer a alguien o de obtener aprobación. Muchas emociones en la sociedad se consideran negativas e inaceptables, y lo peor es que por no ser del montón, te niegas a ceder, te niegas a opinar igual a ellos, te etiquetan diciendo que no eres normal, que debería darte vergüenza.
Puede que te avergüencen por negarte a cederle el asiento en un autobús a una dama, o por no admitir darle el empleo a un familiar que no se lo merece. Puede que te etiqueten y que te sientas mal por darte más gustos que quienes te rodean, aunque trabajes todo el día para merecerlo. Pero me atrevo a preguntarte, y contéstate honestamente ¿qué le pasará con tu vida si empiezas a ceder ante todos los que te rodean? ¿Qué pasaría si te avergüenza que sean ellos los que te etiquetan por envidia a tus éxitos? “No dejes que ellos te enseñen a vivir” Si alguien piensa que por ser tu amigo le debes un puesto, un negocio sucio, no es tu problema. En mi opinión te etiquetan por envidia y pienso que cada persona tiene derecho a su propia opinión.
Si te etiquetan es por ese algo del que ellos carecen, ya sea porque no logran resolver sus propios problemas psicológicos y quieren desquitarse por eso intentan avergonzarte por tener una opinión diferente a la suya. No te rindas ni te desmorones bajo la presión de los demás. No tienes que escuchar a tus mayores, confiar en la sabiduría convencional ni aceptar la postura de tus allegados. Necesitas resolverlo todo por tu cuenta, y para ello se tú mismo, utiliza como defensa y fortaleza tus principios. No tengas miedo en reconocer tus debilidades, eso no es sinónimo de debilidad. Admitir que necesitarás la experiencia, las habilidades y la fortaleza de otra persona para resolver un problema tiene un gran poder.
- No te avergüences de querer crecer en tu carrera: necesitas que te noten al menos para tener la oportunidad de avanzar y crecer. Si una persona te engaña o te etiqueta debes exigirle que te explique el ¿Por qué lo hizo? Nunca se avergüences, ni te quedes callado por esa insatisfacción, ya que la amistad se paga con el dinero de la decencia. Se siempre “Tu mismo” Para evitar momentos incómodos al comunicarte con los demás, expresa tu postura desde el principio. Por ejemplo: “No hablo de política, creo en este Dios, no bebo alcohol, no fumo marihuana, no hablo nunca de los demás” Cuanto antes definas tu personalidad, antes entenderán con quién están tratando y dejarán de obligarte.
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