miércoles, 27 de agosto de 2025

 

CON DINERO, Y SIN DINERO “HAGO SIEMPRE LO QUE QUIERO”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

El compositor y cantante de folklor popular mexicano Jose Alfredo Jimenez, se describia a si mismo “Con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley” - Vivir el día a día en lo económico, puede destruir el amor “Cuando la necesidad entra por la puerta, el amor sale por la ventana” Las personas en una relación con economía negativa se ven obligados a convertir su felicidad en un sueño para el futuro.

Ambas pueden llegar a la insatisfacción, y reaccionar irritadas. La falta de dinero los va empujando aceleradamente a enfermar de un estrés crónico depresivo, con ansiedad. Les baja su auto estima, se señalan, se alejan con estados de ánimo negativo. Para ambas personas es difícil superar el trago amargo por mucho amor que se tengan (Son los problemas que rodean el matrimonio, y dejan de comprenderse los sentimientos al no encontrar la forma de superarlos)

Es importante recordar que la vida es una sola, no tiene borrador que pueda reescribirse “En polvo te convertiras”. Nada ni nadie puede obligarte a vivir una mentira. No habrá otra vida, y está en tu poder cambiarla. Al vivir con alguien a quien no amas, no sólo te privas a ti mismo, sino también a él, de la oportunidad de vivir en una relación feliz. El dinero produce placer, y cuando llega acompañado de honestidad, y ética, genera como acompañante tranquilidad. La persona que cuenta con ahorro, se siente tranquila, feliz por la seguridad que le ofrece, y la que no cuenta con nada, encuentra otra forma de auto engañarse.

Los dos extremos son el vivir al dia, y no poder gastarlo con placer o el gastar sabiendo que cuenta con una reserva que le dé seguridad económica. Para este segundo caso se requiere ahorrar privándose de ese algo placentero, mientras que en el primer caso existe la probabilidad negativa al darse el placer y sufrir las consecuencias. Contar con una cantidad de dinero, y bienes le da satisfacción positiva en la forma de ver la vida. Ganar suficiente dinero en salario no ofrece esta misma satisfacción por la incertidumbre que se genera ante la pérdida de la fuente de entrada.

Las personas que tienen un salario alto gastan más en lugar de ahorrar por lo que al quedarse sin dinero y esperar les paguen de nuevo se quedan menos satisfechos con su vida, y en ese periodo son menos productivos por su negatividad, es por ello que aquellos que cuentan con bienes y dinero ahorrado en el banco al saber que disponen en cualquier momento que lo necesiten de ese dinero sin tener que pedir prestado o suprimir sus deseos se ven liberados de la ansiedad que la necesidad impregna sus sentimientos. Para los que reciben un salario medio alto su visión de gastos es diferente, ya que estos dejan un ahorro “Guardadito” para cualquier necesidad o imprevisto no contemplado por lo que su satisfacción con la vida es mejor que los que ganan mucho y gastan más.

Los que reciben un salario promedio sabiendo que no aspiran a ganar más dinero, disfrutan su vida comparándose con sus cercanos, y su capacidad económica de ahorrar en mínima. Estos últimos buscan gastar lo menos posible, y aseguran que “Así, son felices” Una persona que gana un salario promedio cuando tiene la oportunidad de ganar más dinero pronto se acostumbra al nuevo nivel económico, y aprecia su nueva comodidad por lo que su alegría la dirige a comprar, poseer, a demostrar a su antiguo grupo cercano que ha triunfado económicamente. Para ello compra un auto nuevo a crédito, paga gasolina, se cambia a un lugar de mejor calidad de vida y el gastar le produce la experiencia negada de la que viene. Pronto estará comportándose como los de ese nivel, pero también su felicidad dejará de ser apreciada por el mismo.

Para él, gastar dinero era una situación que se le negaba, y considera que el dinero le está generando esa alegría que no sentía antes.  Contar con dinero mejora el estado de animo de las personas, da satisfacción en la vida. En cada nivel económico la alegría se disfruta diferente (Un viaje a otra ciudad de vacaciones, comparado con un fin de semana en un parque, ambos lo aprecian, y genera alegría cambiando el estado de ánimo, aunque los gastos sean diferentes en su cuantía) Lo principal en cada caso es que genere placer, y con ello refuerce su auto estima, es decir la imagen positiva que la persona tiene de sí misma. Los humanos somos criaturas sociales, y a lo largo de la mayor parte de la historia, las buenas conexiones con los demás han aumentado las probabilidades de supervivencia.

Entre mayores sean los lazos y conexiones con los humanos que amamos y nuevas conexiones sociales mayor es el estado de placer que sentimos y con ello salud mental. Una persona de bajos recursos económicos encuentra satisfacciones en actividades sencillas que la vida le ofrece en ese entorno, y solo gasta su dinero en cuestiones que satisfagan sus necesidades básicas. Para una persona de bajo nivel económico con los que más cuenta es con tiempo disponible por lo que un fin de semana en un parque, o juego deportivo significa mucho para ella, en cambio la persona que gana mayor salario en su trabajo no descansa en su presión de estar pensando en su trabajo, y su falta de tiempo para disfrutar la vida por esa ansiedad la conduce a beber alcohol por ese estrés, aunque muy pocos lo reconocen argumentando que es bebida social para engañar su mente con una falsa felicidad.

Otros se quedan encerrados en su hogar, y hasta piden comida a domicilio para no ir a traerla, o cocinar y como resultado el estado de ánimo queda medido en este tipo de actividades de cada quien. Es extraño que sean las personas mayores de edad quienes a pesar de no contar con recursos económicos suficientes entregan caridad en las calles, y en cambio los ricos no entregan un billete en su templo religioso cuando nadie los está viendo.

Esperan este detalle para hacerlo, ya que para ellos es importante que los demás vean que es una persona pudiente económicamente, y además caritativa (Aunque solos sea para quitar su congoja por sus abusos cometidos en contra de personas menos protegidas “Limpieza de culpas” Esta conclusión se aplica no solo a las personas ricas, sino también a quienes tienen ingresos superiores, o a la media) Los funcionarios públicos argumentan que gastan dinero en bien de las gentes, y lo hacen donde exista mayor número de votantes, es decir, no invierten en drenajes porque eso no está a la vista.

Para una persona mayor de edad el dar caridad los pone de mejor humor, se sienten más positivos ya que no depende de la cantidad de dinero que entrego sino de su satisfacción personal ¿Por qué gastar en los demás tiene un efecto tan positivo en nosotros? Cuando damos dinero, se activan el cuerpo estriado y la corteza orbitofrontal del cerebro, las mismas áreas que se activan cuando recibimos una recompensa. “Cuando mostramos una preocupación genuina por los demás, nos convencemos de que podemos mejorar el mundo, y esa sensación de influir en mejorar en algo la vida de otra persona nos mejora el estado de ánimo y con ello el estado mental”

 

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