BABESIA
(PIROPLASMOSIS)
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario Zootecnista
FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La babesiosis (piroplasmosis) es una enfermedad
parasitaria de la sangre causada por parásitos del género Babesia y transmitida
por picaduras de garrapatas de los géneros Ixodes, Dermacentor y Rhipicephalus.
La Babesia parasita el sistema circulatorio del animal, localizándose en los
eritrocitos. Los agentes causantes de la babesiosis en perros (Babesia canis,
Babesia microti, Babesia conradae y Babesia gibsoni) causan anemia y trastornos
sistémicos de diversa gravedad. La especie Babesia canis está ampliamente
distribuida. El portador es una garrapata del género Dermacentor spp.
Ciclo de vida de una garrapata: Se presenta
tanto de forma aguda como crónica. La forma aguda se caracteriza por un aumento
de la temperatura corporal a 41-42 grados C, apatía, letargo y rechazo a la
alimentación. Las membranas mucosas de los ojos y la boca adquieren un tono
amarillento, el pulso es débil y filiforme. Aparece sangre en la orina, lo que
la convierte en un color amarillo oscuro, marrón claro, burdeos o té. Se
observa dificultad para caminar, el perro empieza a agacharse sobre las patas
traseras y suele presentar paresia y parálisis. La piroplasmosis canina también
causa atonía intestinal. La falta de tratamiento puede ser mortal.
La forma crónica se presenta en animales con
mayor resistencia corporal, así como en los llamados inmunes pasivos, que
previamente padecieron babesiosis y se sometieron a tratamiento. En las
primeras etapas de la enfermedad, la temperatura corporal sube a 40-41 grados C
y luego desciende a valores normales. El animal presenta cansancio constante,
su apetito empeora o se vuelve selectivo. Los períodos de mejoría del estado de
ánimo dan paso a apatía. La piroplasmosis crónica suele caracterizarse por
caquexia (agotamiento) y anemia grave. La enfermedad dura de 3 a 6 semanas. La
recuperación completa tras el tratamiento no es inmediata y puede durar de 3
semanas a 3 meses.
A diferencia de las enfermedades de etiología
bacteriana y viral, el sistema inmunitario del perro dificulta el desarrollo de
componentes protectores (anticuerpos) contra la babesia (Piroplasma). Por ello,
el animal puede volver a enfermar tras finalizar el tratamiento. ¿Cuál es el
peligro de la piroplasmosis? Como resultado de la destrucción de glóbulos
rojos, aumenta la anemia y se libera una gran cantidad de hemoglobina no unida
a la sangre, lo cual tiene un fuerte efecto tóxico. Los glóbulos rojos pierden
la capacidad de transportar moléculas de oxígeno, lo que altera el suministro
de oxígeno a los tejidos corporales, lo que provoca hipoxia y altera el
funcionamiento normal de los órganos (hígado, riñones, bazo, corazón, cerebro y
médula espinal, etc.).
Durante su ciclo de vida, los piroplasmas
liberan sustancias en la sangre que les permiten adaptar el entorno que los
rodea (sangre y vasos sanguíneos) a sus necesidades, para asegurar una
transición fácil de eritrocitos destruidos a sanos. Bajo la influencia de estas
sustancias, el flujo sanguíneo se ralentiza como resultado de la dilatación
vascular (es más fácil penetrar en un eritrocito que se mueve lentamente) y los
eritrocitos se adhieren entre sí (se forman micro trombos, el tiempo que el
Piroplasma permanece fuera del eritrocito se reduce).
Como resultado, se produce daño a los órganos
internos (especialmente el hígado y los riñones) debido al bloqueo del flujo
sanguíneo por micro trombos. Es por esto que la insuficiencia renal crónica y
la hepatopatía son a menudo complicaciones de la piroplasmosis, especialmente en
animales que han estado enfermos repetidamente.
Una de las complicaciones más peligrosas de la
piroplasmosis es la anemia hemolítica autoinmune. Como resultado de la
destrucción de los glóbulos rojos, quedan muchos fragmentos de membrana en la
sangre. En algunos animales, el sistema inmunitario intenta eliminarlos
mediante la producción de anticuerpos. Posteriormente, estos anticuerpos
comienzan a eliminar no solo fragmentos de membrana, sino también glóbulos
rojos sanos. Esta complicación es bastante rara, pero si se desarrolla, es muy
difícil de controlar.
La aparición de complicaciones graves requiere
que el dueño del perro sea meticuloso en el tratamiento, no solo durante los
signos clínicos más pronunciados, sino también durante el período de rehabilitación,
así como en el seguimiento posterior del animal para identificar complicaciones
en etapas tempranas. El seguimiento sistemático por parte de un veterinario es
necesario incluso en ausencia de signos clínicos.
La prevención de la babesiosis se centra principalmente
en la protección contra las garrapatas. Para ello, se pueden y deben utilizar
diversos agentes insecticidas acaricidas en forma de collares, aerosoles, gotas
y champús. Estos agentes se encuentran fácilmente disponibles en cualquier
tienda de mascotas o farmacia veterinaria.
Tratamiento: Cabe destacar que la piroplasmosis
(si se diagnostica a tiempo) es bastante fácil de tratar. El tratamiento se
centra principalmente en la destrucción del parásito sanguíneo (Piroplasma) y,
salvo raras excepciones, se acompaña necesariamente de infusiones intravenosas
de soluciones para mantener el equilibrio hidrosódico y la desintoxicación del
organismo. También es necesario el uso de hepatoprotectores, vitaminas,
antioxidantes, analépticos, Inmunomoduladores, antiespasmódicos,
antihistamínicos y fármacos que contienen hierro.
La farmacología veterinaria no se detiene:
aparecen sistemáticamente nuevos fármacos para el tratamiento de la babesiosis
en el mercado, su toxicidad disminuye y sus dosis cambian. Vale la pena llamar
la atención de los dueños de perros sobre el hecho de que la automedicación de
su mascota es peligrosa para su salud, ¡la automedicación a menudo conduce a la
muerte! Si nota los síntomas anteriores en su perro, quita o ve una garrapata en
su perro, debe comunicarse de inmediato con cualquier clínica veterinaria que
le resulte conveniente.
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