NICOLAS COPERNICO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano
FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Nació en Toruń el 19 de febrero de 1473, siete años después del fin de la guerra, cuando estas tierras pasaron a formar parte de Polonia. Su padre, un acaudalado comerciante también llamado Nicolás, financió la campaña prusiana para anexionarse Polonia. La madre de nombre Bárbara, provenía de la influyente familia Watzenorode de Toruń; su padre apoyaba al mismo bando que Nicolás padre. Nicolas era el menor de cuatro hermanos: tenía dos hermanas y un hermano mayores. La familia tenía buenos contactos y poseía dos casas: una en la Plaza del Mercado (no se conserva) y la segunda, ubicada en el número 17 de la calle (Hoy) Copérnico. Fue aquí donde nació el autor de la teoría heliocéntrica.
Los alemanes insisten en que Copérnico hablaba alemán, pero no hay pruebas convincentes (por ejemplo, cartas u otros escritos) de que el gran científico supiera alemán. Los polacos mencionan que, en 1520, en una carta al rey polaco Segismundo I, Copérnico escribió (en latín) que era devoto de Su Majestad y que fue un súbdito leal del rey durante toda su vida. Dos naciones se disputan su nacionalidad (polacos y alemanes). Muy poco se sabe sobre su juventud. Todos los biógrafos del astrónomo coinciden en que asistió a la escuela parroquial de la iglesia de San Juan en Toruń, que estaba ubicada aproximadamente a cien o doscientos metros de su casa. Pero es mera sugerencia ya que también fue bautizado en esta iglesia. Lo que sí se sabe es que ingreso a la academia de Cracovia en 1491.
Lo más probable es que el dinero para su educación lo aportara su tío materno, Lukasz Watzenrode, obispo de Warmia por aquel entonces. Se cree que este influyente hombre quería educar a su sobrino para que se convirtiera en su ayudante indispensable en el futuro. Las clases se impartían en latín, la lengua de la gente culta de la época. Fue ahí en donde comenzó a demostrar un interés por la astronomía. En la academia de Cracovia los maestros dudaban de la teoría de Ptolomeo. En Cracovia, estudió no solo astronomía y matemáticas, sino también filosofía y ciencias naturales. En 1495, Copérnico abandonó Cracovia y en 1496 ingresó en la Universidad de Bolonia para estudiar derecho canónigo.
Aunque no tenía un interés particular lo estudió para obtener un puesto bien remunerado en la diócesis de Warmia, se cree que esta parte de su educación perfeccionó sus habilidades lógicas, que posteriormente le resultaron útiles cuando formuló la teoría heliocéntrica. En 1497, fue nombrado canónigo de la diócesis de Warmia. Este lucrativo puesto era de carácter más administrativo que religioso (la diócesis, que tenía un poder político considerable, no era solo una unidad administrativa de la Iglesia) y le proporcionó a Copérnico ingresos vitalicios; ahora contaba con los medios necesarios para su trabajo científico.
Copérnico permaneció en Italia hasta 1503, visitando Roma, estudiando medicina en Padua y doctorándose en la Universidad de Ferrara. En Italia, Copérnico no solo recibió una educación formal, sino que también amplió su visión del mundo en general.
El encuentro con personas interesantes y el ambiente creativo del Renacimiento italiano tuvieron un impacto significativo en el científico. Se convirtió en un auténtico renacentista, un hombre de múltiples talentos. Además de estudiar campos prácticos del conocimiento como la medicina y el derecho, Copérnico dedicó tiempo a desarrollar sus intereses humanísticos, en particular, estudiando filología en la Universidad de Padua. Se sugiere que Copérnico formo parte de la masonería italiana. También que era muy aficionado a la pintura.
El influyente tío de Copérnico sin duda veía al astrónomo como su sucesor, pero a Copérnico no le atraía servir al obispo, pues prefería la ciencia a la actividad religiosa y política. Quizás fue debido a este conflicto de intereses que Copérnico abandonó Lidzbark, donde las condiciones no eran propicias para la investigación astronómica: la ciudad carecía de puntos de observación adecuados y el obispo lo sobrecargaba con trabajo relacionado con las actividades de la diócesis.
Copérnico se trasladó a Frombork. Allí se instaló en el complejo de la catedral, situado en una colina alrededor de una basílica gótica del siglo XIV. En Frombork, su equipo astronómico. Supuestamente los caballeros Teutónicos, le destruyeron todo su equipo por lo que decidió subirlo al campanario (Le llaman Torre Copérnico). Cuando la Orden Teutónica intentó apoderarse del castillo, Copérnico se negó a rendirse y logró organizar una defensa exitosa. Copérnico habría preferido morir antes que entregar el castillo a los Caballeros Teutónicos.
Las acciones coordinadas de los polacos influyeron en el resultado del enfrentamiento: los polacos ganaron. En 1521, la guerra concluyó con una tregua, y en 1525 se firmó un tratado de paz favorable a Polonia. A finales de 1521, Copérnico regresó a Frombork y permaneció allí hasta su muerte el 24 de mayo de 1543. Copérnico fue ante todo un astrónomo. Pero sus contemporáneos lo conocieron sobre todo como médico.
Se le consideraba un experto curandero, y en aquellos tiempos, cuando los médicos escaseaban, eso bastaba para amasar una fortuna. Por eso aparece representado en el retrato de Estrasburgo con un lirio de los valles en la mano. Copérnico llevó una vida bastante solitaria en sus últimos años. Dedicó la mayor parte de su tiempo a la astronomía y a su tratado “Sobre las revoluciones de las esferas celestes”, que explicaba la teoría heliocéntrica que había formulado por primera vez en una obra de 1512. El libro se imprimió en marzo de 1543 en Núremberg y, según la leyenda, un ejemplar llegó a Frombork el mismo día de su muerte. No se sabe con certeza si el científico logró recogerlo.
Después de graduarse de la Universidad de Cracovia, Nicolas se fue a Italia. Y esto se convirtió en un punto de inflexión en su vida a los 19 años. Aquí en Italia todo era diferente: otro clima, otro cielo, otra pintura, otra arquitectura. Copérnico se enamoró sinceramente de estas tierras e hizo todo lo posible por permanecer el mayor tiempo posible en las universidades italianas. Pasó un total de 10 años en la península de los Apeninos. E incluso cuando hubo escasez de dinero, cuando la Iglesia insistió en su regreso y el comienzo de sus deberes como canónigo, Nicolás encontró todo tipo de excusas para no salir de Italia.
La primera universidad donde estudio Copérnico y donde empezó a estudiar derecho canónico fue la Universidad de Bolonia. Fue aquí, en Bolonia, donde el joven teólogo logró realizar sus primeras observaciones astronómicas independientes y convencerse de que la teoría de Ptolomeo, generalmente aceptada y bendecida por la iglesia, no era tan correcta como parecía. Luego hubo años de estudio en Padua, donde Nicolas Copérnico estudió medicina. Y, por último, Ferrara, donde recibió el codiciado título de Doctor en Teología.
Después de que Copérnico regresó a su tierra natal, ya sea que viviera en el palacio episcopal o enseñara en la Universidad de Cracovia, ya no abandonó sus observaciones astronómicas. Tras mudarse tras la muerte de su tío a la ciudad de Frombork, a orillas del Vístula, Nicolás se instaló en una torre sobre la muralla de la fortaleza y pasó aquí 30 años, contemplando el cielo. No, no era un científico, ni se escondía de la sociedad. Ocupó puestos importantes en la jerarquía eclesiástica e incluso una vez llegó a ser el jefe de la defensa del castillo de Olsztyn. Los tiempos no eran fáciles: estaba en marcha la Reforma, se estaba produciendo la secularización del orden alemán y era necesario defender las tierras polacas del enemigo.
Durante 30 años, Copérnico formó y desarrolló diligentemente su idea de la estructura heliocéntrica del mundo. No entró en discusiones. Reunió pruebas de que tenía razón. Posteriormente, el científico escribió que releyó todos los libros filosóficos que pudo encontrar para asegurarse de que tal vez existieran otras teorías sobre la estructura del mundo además de las que se enseñan en las escuelas. Leyó, que Cicerón, Plutarco y los seguidores de Pitágoras hablaban de que la Tierra no está inmóvil, sino que gira alrededor del sol. Así, partiendo de la teoría filosófica, Copérnico demostró que el centro del Universo, es decir, el centro de la creación, no es la Tierra (una verdadera herejía desde el punto de vista de la Iglesia Católica), sino el Sol.
Para sus contemporáneos, con su teoría Copérnico fue el hombre que detuvo el Sol y movió la Tierra. Sin embargo, no se debe pensar que todo el mundo simplemente estuvo de acuerdo con su teoría. Por el contrario, el reformador de la iglesia Martín Lutero condenó las ideas del científico de todas las formas posibles. Y dijo “Este tonto quiere revolucionar todo el arte de la astronomía”
En cuanto a la Iglesia católica, durante algún tiempo no se dio cuenta de las investigaciones de Copérnico. La razón de esto fue su obra principal, “Sobre la rotación de las esferas celestes”, publicada literalmente en vísperas de su muerte, en 1543, y dedicada al Papa Pablo III. De inmediato la iglesia reacciono y la obra fue incluida en el “Índice de libros prohibidos” y permaneció estrictamente como tabú hasta mediados del siglo XIX.
En otras de sus hipótesis Copérnico, sugirió que la superficie de otros planetas es similar a la superficie de la Tierra, que el movimiento de Venus tiene sus propias fases, que no todas las estrellas del Universo son accesibles al ojo humano. La llegada del telescopio lo demostró. Por supuesto, ante la falta de la tecnología actual, Copérnico estaba equivocado, en muchos sentidos. Sus cálculos matemáticos no siempre fueron precisos; la mayoría de las ideas nunca fueron confirmadas. Pero hizo lo principal: le dio a la gente un nuevo punto de coordenadas, una nueva visión del mundo y, al mismo tiempo, un nuevo lugar para el humano en el Universo.
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