lunes, 4 de agosto de 2025

 

EL PERRO COME “CACA”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México

Aunque la coprofagia no suele ser perjudicial para la salud del perro, puede resultar muy molesta para sus dueños, lo que puede tensar la relación entre el perro y el humano. Una vez diagnosticadas o descartadas las causas médicas, las técnicas de modificación del comportamiento son las más eficaces.

La coprofagia, o la ingestión de heces por parte de los perros, es una queja común entre los dueños de perros. Puede provocar molestias gastrointestinales, infestación parasitaria, transmisión de enfermedades infecciosas y disgusto hacia el dueño. - Causas de la coprofagia en perros: La coprofagia suele ser un comportamiento normal en las perras lactantes para mantener la madriguera y a los cachorros limpios. También se observa en cachorros, posiblemente como una forma de establecer la flora intestinal.

La coprofagia también puede estar asociada con la falta de atención, un entorno poco estimulante, el hambre, el juego o el estrés. La coprofagia es un comportamiento que se auto-refuerza y a menudo comienza con la imitación del comportamiento de otros perros. Los perros comprados en tiendas de mascotas son más propensos a mostrar este comportamiento que los perros de criadores. Aunque se ha demostrado que la deficiencia de tiamina inducida experimentalmente causa coprofagia, los perros alimentados con alimentos comerciales para perros reciben una dieta bien balanceada, lo que hace que la deficiencia nutricional sea una causa improbable de coprofagia.

Diagnóstico de perros con coprofagia: A los perros con coprofagia se les debe realizar una muestra de heces y un examen físico general. Dado que la insuficiencia pancreática crónica, la malabsorción y la inanición pueden contribuir a la coprofagia, se debe examinar el tracto gastrointestinal y el páncreas.

Una historia clínica completa debe incluir la dieta, el método de adquisición, la aparición de comportamientos indeseables, la frecuencia, la presencia del dueño durante la coprofagia, el origen de las heces consumidas, el estado de salud de otros animales del hogar y el lugar de la ingestión fecal. También se debe obtener información general sobre otras mascotas del hogar, ya que, en algunos casos, las heces consumidas pueden provenir de una mascota específica. Se ha sugerido que las heces de perros con tránsito intestinal acelerado son de gran interés debido a la presencia de alimentos no digeridos en ellas. Aunque la coprofagia es bastante común, las consecuencias para la salud del perro suelen ser mínimas.

Tratamiento de perros con coprofagia: Normalmente, cuando los dueños sorprenden a un perro comiendo heces, corren hacia él y le gritan que pare. El perro reacciona comiéndose las heces rápidamente antes de que el dueño pueda intervenir. Dado que el perro percibe comer heces como una recompensa, cualquier intento de castigo puede causarle confusión y miedo.

Siempre es importante determinar las causas médicas subyacentes del comportamiento y tratarlas adecuadamente. Por ejemplo, si un perro que consume heces tiene insuficiencia pancreática exocrina, un tratamiento adecuado puede reducir significativamente la coprofagia.

Para ayudar a romper este desagradable hábito, se pueden utilizar diversos alimentos aversivos. Según el tipo, se pueden aplicar a las heces o añadir a la comida del perro si estas resultan atractivas para otros perros. Estos tratamientos para la coprofagia suelen ser ineficaces debido a su aplicación inconsistente y al olfato dominante del perro para determinar la idoneidad del alimento. Para evitar una situación de refuerzo variable (un patrón de refuerzo muy fuerte donde la conducta se refuerza durante un número impredecible de ensayos) para la coprofagia, no se debe permitir que el perro coma heces sin tratar hasta que la conducta se haya modificado por completo.

Los dueños deben tratar a todos los perros cuyas heces sean ingeridas por otros perros. Esto puede ser una tarea muy difícil si hay muchos animales en el hogar. Estrategias para el dueño de un perro con coprofagia. En muchos casos, se pueden utilizar diversas estrategias conductuales para facilitar la vida a los dueños, incluso si la coprofagia canina se debe a razones médicas. Los métodos de modificación de conducta más eficaces son: prevención, reasignación, sustitución de reacción. Con la prevención, los dueños eliminan la posibilidad de que el perro ingiera heces. Por ejemplo, se puede mantener al perro dentro de casa o con correa hasta que todos los demás perros de la casa hayan hecho sus necesidades y se haya limpiado el jardín. Un bozal también puede ser útil en las etapas iniciales del tratamiento.

Redirección significa usar un juguete o una golosina para redirigir la atención del perro si el dueño ve que el perro está a punto de comenzar a comer la caca. En la sustitución de respuesta, los dueños enseñan al perro un comportamiento alternativo (La orden “siéntate” manteniendo el contacto visual) cuando detecta heces. Al reforzar constantemente el nuevo comportamiento, el comportamiento indeseable puede reemplazarse por algo más satisfactorio para los dueños. El entorno del perro debe ser interesante y rico en diversos estímulos placenteros, especialmente orales (juguetes con premios).

 

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