viernes, 31 de octubre de 2025

 

ANTE LA MUERTE “TODOS SOMOS IGUAL”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Una vez grité desesperado, pero fui perdiendo la voz hasta quedarme solo con la voz de mi conciencia. Una vez lloré, y se me fueron secando las lágrimas. Me quedé en silencio lamentando todo lo que me ocurría, me di fuerzas para soportarlo todo. Una vez festeje con lágrimas de alegría regocijándome de ser quien soy, pero con el tiempo me di cuenta que solo me había convertido en indiferente a la vida y con todos los seres vivos. Han pasado los años, y ante el espejo hoy solo miro un rostro, unos ojos secos, y un alma que aun persevera.

Perseverancia, podría ser uno de mis conceptos favoritos despues de casi cruzar el pantano de la vida “Pienso demasiado en la vida y la muerte y al final siempre llego a la conclusión que es la naturaleza quien se encarga de ambas y no yo. Todos los seres vivos somos iguales, y todos tenemos derecho a sobrevivir y a morir. Puede haber magnificencia y criaturas humildes, pero ante la muerte, todos somos iguales. ¿Qué más da? “Todos moriremos más tarde que temprano” Pero nadie quiere vivir pisoteado y va decidiendo para hacerse fuerte hasta que nadie se atreva a pisotearlo, o el otro camino es agacharse y dejar que otros abusen y decidan su camino “le arrebaten su dignidad”

Esta era la crudeza de la realidad, así como la belleza del destino. En este mundo, todos somos protagonistas, pero también sustituibles. No existe el destino, solo la mano de la voluntad, poder ilimitado, una gran línea. El destino no es más que una sombra que creamos con cada decisión. La culpa son los grilletes que llevamos, una prisión nacida del dolor y el miedo. Una meta no es un don otorgado desde arriba, sino una decisión en el camino que se nos ha prescrito. ¿Qué es la vida sin batalla, sin lucha, sin dolor, alegría, sin oscuridad? Vivir sin esfuerzo, sin trabajo, es como morir en vida. Abrazar el caos, aprender a volar, el significado reside en algo más grande, debemos comprenderlo. ¿Qué es una meta que no eliges? Un camino forzado, una vida que pierdes. La vida es creatividad, no rutina, la mayor libertad es una imagen en la mente. La verdad de la vida, la ley que honramos, libertad en el auge o en la oxidación.

Vive al máximo, abraza la tormenta, puesto que para quienes luchan, el trueno transforma sus almas. La cura es la elección, la voluntad de remontar, más allá de las cadenas, más allá de las mentiras, de volar. No hay muerte, ni fin, ni silencio, pero la vida misma es la mayor llamada del alma. No eres un maestro, ni una deidad, pero atado al sufrimiento, no ves nada (La alegoría de la caverna de Platón describe a un grupo de prisioneros encadenados que solo ven sombras en una pared, creyendo que es la única realidad) En este dolor, se construye tu prisión, una jaula de dolor, saturada de culpa.

Sirves al engaño, ciego y frío, una verdad que no se puede contar a nadie. La mayor libertad está en la lucha y el esfuerzo, para trascender la ilusión y amar la vida. La fantasía y la realidad son dos conceptos que parecen tan diferentes, pero que están entrelazados de una manera que la mayoría no comprende.  Es cierto que sin la fantasía - sin los ideales que creamos para nosotros mismos - la realidad no tendría sentido. Las personas viven en un estado constante de ilusión, aferradas a sus sueños, a sus visiones de lo que podría ser, porque eso es lo que les da propósito.

Pero cuando te enfrentas a la verdad, a la realidad de lo que es y lo que es posible, ya no puedes permitirte el lujo de la fantasía. Sin realidad, la fantasía carece de fundamento. Los sueños pierden sentido si no se pueden realizar, si no pueden cambiarte a ti mismo, o el mundo que te rodea. Y, sin embargo, quienes no pueden distinguir uno del otro siempre serán esclavos de sus delirios. Atrapado en las minucias de una sola hoja y un arroyo fugaz, un humano se ciega ante el árbol imponente y la corriente irresistible del río ahogándose o nadando de muertito, cada vez más cerca, pero desapercibida.

Fíjate en un árbol solitario y el arroyo que se desliza inadvertidamente, Así somos cada uno en las sombras de la mente. Vivimos en el espejismo de una existencia efímera, una mera ilusión a donde los vientos nos arrastren como eternos soñadores, pero a la vez estamos atados con la mirada perdida buscando ese algo más allá que dance en nuestro espacio y tiempo. Es algo así como cuando respiramos. Los ojos son ciegos para ver nuestra alma. Es la gran danza de la percepción de cada uno de nosotros con la trama de nuestra existencia.

Si contáramos con la capacidad de ver lo que sucede en nuestra alma, nos daríamos cuenta en donde convergemos, donde y cuando sería el momento propicio para liberarnos, y quedar en armonía. Al final de nuestra vida lloramos porque fracasamos, y antes de morir anticipamos situaciones que posiblemente ya no estén a nuestro alcance. Sonriendo con miedo y culpa exclamamos “Si, tuviera una nueva oportunidad de vivir, seguiría viviendo” ¿Qué importa nuestro legado de vida? “Si, todo lo disipa rápidamente el tiempo” Es mejor estar tranquilo, incluso sintiéndose algo feliz. Si aún tuviera un rostro juvenil, probablemente las comisuras de mis labios se dibujarían en una sonrisa. ¡Si, voy a morir, persiguiendo un objetivo, ¿qué arrepentimientos podría haber?

Camínanos por la vida sin sentido de la dignidad, desprendidos de todo lo vivo, del sentido del tiempo, de un vacío en el alma. De hecho, somos ese “Yo” que se va destruyendo su propio sentido del yo, dándose cuenta de que todo es común y corriente. "Sin sentido del yo" significa que no hay diferencia entre ser humano creyéndonos raza superior degradada y “Ser humano” con uno mismo y otros seres humanos, y seres vivos. En donde “Seres vivos” se refiere a toda la vida, que ya no reconoce la vida como suprema, lo que significa que “todo en el mundo es igual, no hay diferencia”

La gente prefiere la carne, la piel, el cuerpo obsesivamente sin darse cuenta que al final solo quedan los huesos o parte de ellos. Quienes desean convertirse en seres humanos buscan su trascendencia, buscan la belleza espiritual, y se alejan de lo frívolo. Tratan a todos como sus iguales sin consideración especial y esta es su virtud. Ven con respeto no solo a los seres vivos como sus iguales, sino al mundo como suyo para compartirlo (amarlo todo y su gran amor por todo) Para ellos no solo es su “Yo” sino los demás. Por ejemplo, si vemos que muere un villano la sociedad aplaude sin compasión, si es una niña lloran desconsolados. En realidad. La naturaleza es justa, independientemente del amor o el odio; es insensible y nunca trata a los demás de manera diferente.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario