lunes, 13 de octubre de 2025

 

PRINCIPIOS DE LAS MUJERES, Y SU INTIMIDAD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

No temas a tus enemigas que atacan, sino teme al pretendiente que te adula. No hay nadie completamente feliz en este mundo, muéstrame un ojo que nunca haya llorado. Si compras lo que no necesitas, tendrás que vender lo que necesitas. - · Un barco siempre está seguro en la orilla del mar, pero no está hecho para quedarse en la orilla del mar. Esta frase aconseja tomar riesgos en la vida, el éxito no se logra sin tomar riesgos. Del azúcar quemado con arena, una hormiga solo come azúcar y deja arena. Similarmente, de este mundo lleno de bien y mal, una “Dama” toma solo lo bueno y deja atrás lo malo. - Primero cometer un pecado y luego hacer penitencia es como lavarse los pies en el barro.

Si busca en Internet, puede encontrar una gran cantidad de artículos, videos y otros materiales diversos que analizan la cuestión de que una mujer pueda decir “no” o decir “Si”. Quizás incluso en el último momento. Incluso si ella ya terminó con un hombre en su casa, incluso en su cama. Se discute la cuestión de que, si una mujer dice “no”, entonces esto debe entenderse como “no”, y no como “tal vez” o con algún otro significado. Y todo eso, todo con el mismo espíritu. En particular, las mujeres que se identifican con una u otra dirección del feminismo hablan mucho de esto.

No puedo dejar de estar de acuerdo en que cualquier mujer es, ante todo, una persona y, como cualquier persona, tiene todo el derecho a la libertad de sus propias acciones, incluido el derecho a cambiar sus planes y cambiar de opinión, incluso si las cosas ya han ido lejos. -  Hay diferentes situaciones, incluido el deseo, algo que simplemente puede desaparecer. Una mujer no es una cosa y no le debe nada a nadie. Aunque en ocasiones también empiezan a “exagerar” en este tema. Pero un ejemplo típico.

Digamos que una mujer conoció a un hombre, caminaron, hablaron o en un café-restaurante, se sentaron y parecía que la conversación iba bien. Decide continuar, digamos, en su casa. Llegan, se toman unas copas, bailan, se besan, todo les parece bien a los dos. Llegó a algo más interesante, de repente él soltó algo sobre su gordura o sobre algún detalle de fisiología, de lo que ella sospecha dolorosamente, aparentemente sin implicar nada malo, o bromea un poco inapropiadamente. Todo su estado de ánimo se perdió.

La mujer ya no se siente cómoda, porque siente que eso no es natural, ni lo que espera. El hombre por su parte piensa, te lleve a comer a un restaurante, pague bebidas, por lo tanto, ha llegado la hora en que pagues. Pero esto para la mujer no funciona así. Para ella no le debe nada, y su estado de ánimo no admite que la otra persona vaya más allá de lo normal.

Podemos observar que para ambos no está nada claro, y sobre todo para la mujer que este tipo de experiencias significan teóricamente quiere “algo más responsable, para que le resulte más interesante”, pero por un sentimiento de falsa modestia, como resultado de los costos de la educación o por otras razones, se avergüenza, tiene miedo, tiene miedo de decir “No” Es decir, quiere, pero calla y finge que no quiere.

Es el momento de preguntarnos como hombre ¿Son prejuicios de la mujer, o son de los hombres que solo quieren una sola cosa, llamada intimidad sin responsabilidad” ¿En todo tipo de relación hay que aplicar el dicho popular “¿No hay humo sin fuego, no hay gasolina que se encienda con lumbre” Y de estos incendios está lleno el mundo de niños sin padre? Para un hombre en su opinión, esto es normal que suceda, el piensa que toda la velada debe finalizar sin restricciones por lo que el final es una actividad sexual. Entonces una mujer, incluso deseando una continuación más íntima de la velada, se ve encadenada a muchos complejos y restricciones, como son las normas morales, los tabús sociales, las costumbres impuestos por los estereotipos, prejuicios, educación y la opinión pública de la sociedad.

Si un hombre evalúa a una mujer únicamente desde el punto de vista de si le gusta o no, entonces la mujer piensa en muchas cosas. De momento no solo hablo del contexto mercantil, sino de que la mujer reflexiona “¿Cómo reaccionará si acepto demasiado rápido?” ¿No me consideraría una puta? La mujer está atrapada en la espada de Damocles. La chica también piensa en no invitarlo a pasar a su casa despues de la velada, y unos tragos, sino que alegremente cuando él la invite a un motel, ella le dirá “Lo pensare” incluso si se anda quemando de ganas, y su cuerpo se lo exige con notable alegría.

Muchas chicas, despues de una velada con tragos no se dejan acompañar, no permiten besos atrevidos, y cuando mucho que sean tomadas de la mano. No se debe a que no quieran, pero su cabeza les dice que eso es indecente, no propio de una dama que desea formar una relación permanente basada en el respeto mutuo. Ella sabe que si se deja llevar por las caricias llegará el momento en que se vea desnuda en un motel, y será juzgada por la propia pareja que la convenció en que es una chica indigna, muy accesible, para ser su esposa, la madre de sus hijos. - La sociedad exige a la mujer que debe ser inaccesible.

Que necesita superar todo tipo de tentaciones, y que los hombres para salirse con la suya recurren a todo tipo de trucos. Muy diferente es la forma de mirar y analizar la moralidad por parte de los hombres. – Para la gran mayoría de ellos, la estrategia es darle de beber hasta que se emborrache para que se desinhiba, y con ello liberarla de la carga moral. Usa la seducción en sus oídos, la va engañando con tal de llevarla a la cama. Ella está jugando un juego diferente. “Repeler todos los ataques”, pero no con rudeza, para “deshacernos de él”, sin que el hombre “No” pierda la esperanza en conseguirla. A las mujeres se les enseña a fingir, ser delicadas, que no saben nada, que digan “No” cuando desean decir “Si” y con ello logran no ser acusadas de libertinaje.

En el siglo XXI, las mujeres argumentan que no tienen que demostrarle nada a nadie, que las costumbres y normas morales se han quedado en el pasado, aunque muchas de bueno desean resucitarlas, pero todavía hay muchos prejuicios en la cabeza de las mujeres. En principio creó que la sociedad debe acabar con la idea de que las mujeres deben ser “modestas y castas”. Una mujer es la misma persona que un hombre. Su vida es enteramente asunto suyo. La elección de pareja, el número de parejas y las razones por las que una mujer elige pareja es asunto suyo, y el de nadie más. Si una mujer quiere, tiene derecho a decir “No” o a decir “Si” simplemente porque quiso, aquí y ahora con este hombre. Éste es su derecho sagrado como mujer libre.

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