martes, 21 de octubre de 2025

 

¡TODOS SOMOS HIPOCRITAS!

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

La hipocresía es cuando fingimos, una discrepancia entre las palabras y acciones de una persona y los verdaderos sentimientos, creencias e intenciones. ¿Es malo, o bueno ser hipócrita? La hipocresía es una herramienta necesaria para mantener buenas relaciones entre las personas. La hipocresía ayuda a la sociedad y a sus individuos a ocultar sus vicios y defectos. Por lo tanto, la hipocresía es condenada y a la vez muy utilizada.

Por lo que condenarla también es hipócrita. Una de las formas en las que se hace presente frecuentemente es cuando adulamos sin mérito, o con intereses, intensiones de beneficio “Es la norma” La amabilidad en la mayoría de las ocasiones se acompaña de hipocresía “La adulación, en mi opinión, es un indicador que revela el grado de aislamiento social y la dependencia de una persona hacia los demás”. Pero, a la vez “La adulación es una herramienta que utilizan las personas para perseguir sus propios intereses”

En lo personal hace tiempo que dejé de darle tanta importancia a las palabras, y no porque alguien intente engañarme deliberadamente. Ese no es el punto, sino que las personas no siempre comprenden con precisión sus verdaderos intereses y, por lo tanto, suelen ser engañadas. Pero cuando, para favorecer sus propios intereses, recurren deliberadamente al engaño, que incluso puede ser agradable a mis oídos, tengo una actitud negativa hacia eso. Muchas de las veces confundimos “Verdad” con que nos dijeron una grosería, pero puede ser posible que la persona sea sincera o en lo contrario querer aplastarnos la auto estima.

Lo que sucede, es que no estamos preparados para saber manejar la verdad que expresamos mediante el lenguaje, y eso hace que la tomemos a la defensiva “Nos quiere ayudar, o dar un consejo, pero sus palabras mal utilizadas las escuchamos como una grosería” y de inmediato tendemos a defendernos. La hipocresía en su máxima expresión la escuchamos en los médicos en los hospitales, quienes nos dicen palabras para animarnos, o darnos esperanzas, incluso a personas en etapas terminales le dicen que estará bien ¿Eso “no” es hipocresía? Aquí todo es cuestión de moderación. Si hay alguna posibilidad de recuperación, probablemente tenga sentido hablar de una forma que movilice a la persona interiormente.

Es muy difícil encontrar las palabras adecuadas al comunicarse con una persona enferma en etapa terminal ¿Es difícil determinar hasta qué punto hay verdad y hasta qué punto se maquilla el estado real de las cosas? – No debemos confundir los conceptos “Verdad” con información” La verdad es ese algo más allá en el que la persona revela la realidad, y expresa comprensión, y la posible forma de afrontarla tratando de resolverla. Por ejemplo: Dos personas discuten en cómo encontrar la mejor solución, una solución específica para quienes buscan esta verdad.

Sin embargo, la información también puede ser un barniz que encubre la realidad, es decir, ignora u oculta deliberadamente las verdaderas contradicciones de la realidad, así como la posibilidad misma de resolverlas. “La hipocresía es una mentira egoísta”. Una mentira dicha para lograr un objetivo privado, como ascender profesionalmente o adquirir la propiedad de otra persona. Quienes son dueños absolutos de la hipocresía son las personas que andan en la política, son funcionarios hipócritas que expresan hacerlo todo por el bien público, pero la realidad es que persiguen sus propios objetivos egoístas, principalmente cómo conservar su lugar en el sistema de poder. La hipocresía siempre tiene un cierto componente consumista “El político hipócrita, oculta información, y guardar silencio sobre el problema”

En los abogados, es común escuchar en sus palabras la hipocresía, ellos trabajan en la compra- venta de sus servicios y ganan dinero de una parte de esos conflictos. En estas condiciones, un abogado solo dirá en el tribunal lo que le garantice unos buenos honorarios “Así, funciona su profesión” Al abogado de interesa lo que defiende como fuente de sus ingresos y para ello responde a cada una de las pruebas y circunstancias que le presenten a su cliente, sin importar suprimir la justicia. – Nuestra realidad, nos ha ido empujando a ver a las personas que trabajan en puestos públicos como unos hipócritas mentirosos que solo están ahí por hacer su negocio sucio. Pero esto no encaja con la política cultural que aborda temas sobre educación de las masas, analfabetismo, los campesinos y niños rurales (Uno de sus avances, es que no se ha erradicado el analfabetismo, pero la mayoría de las personas son capaces de leer, y hacer sus cuentas (Avance social)

El problema de la política es que los ciudadanos han dejado en manos de los políticos que resuelvan los problemas, y ellos han desarrollado el arte de la palabra hasta el límite de la hipocresía. Los vemos cuando declaran compasión por personas que la están pasando muy mal, y este en su discurso adhiere su hipocresía, y las gentes que lo escuchan le creen “Acuerdo social” ¿Hay decencia? En la sociedad, las personas acuerdan normas de comportamiento mutuo, sin importar de qué se trate. Las actitudes hacia la hipocresía son igualmente negativas en diversas religiones. Por ejemplo, el Evangelio de Mateo afirma: “Cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres”

Asimismo, cuando ayunes, no te pongas triste como hacen los hipócritas, pues desfiguran sus rostros para que parezca que están ayunando”. Y en el islam, la hipocresía se considera un pecado aún más grave que la incredulidad. - Hoy vivimos en un mundo de alienación total, donde la idea del consumo prestigioso es prácticamente el principal sentido de la vida. Esto obliga a las personas a someterse a los signos de un estilo de vida prestigioso: tener un coche de lujo, hacer amigos de cierto círculo social, asistir a obras de teatro y exposiciones de moda.

La gente no vive; solo se ocupa de confirmar cuánto representa a una persona con un estilo de vida prestigioso. Y en este caso, la persona es hipócrita, sin darse cuenta. La hipocresía clásica es cuando una persona “Trae dos caras” se pone una máscara y luego ya no pueden quitársela, y tienen miedo de hacerlo; oculta la ausencia de su propio rostro, y con el tiempo, ellos mismos están dispuestos a creer que ese es su rostro. En la actualidad la hipocresía es la norma. Le pregunto a usted lector ¿Qué es una persona santurrona? Un hipócrita piadoso, un intolerante. ¿Los politicos, empresarios, sacerdotes ayudan a los pobres, o viven de ellos?

Los políticos ¿Ayudan a las personas que se les caen sus techos, a los campesinos ancianos a cortar su leña? Un político puede vivir de forma sencilla ¿Por qué roba? - La alegría de compartir experiencias ha desaparecido. Cuando las personas son meros competidores, la hipocresía nos persigue por todas partes. Esto solo se puede superar liberando a los individuos y a la sociedad del poder dominante de todas las fuerzas que nos controlan desde la educación primaria con la intención de alinearnos “Políticos, sacerdotes, empresarios, la burocracia y el simulacro de cultura que tenemos hoy, etc”

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