LA “MESERITA” SE
TITULO DE MAESTRA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Independientemente de tu situación en la vida, aprende a perseverar. No escuches lo que otros dicen negativamente de ti. No prestes atención a las cosas malas que dicen, sino que continúa desarrollando tus habilidades para alcanzar tus sueños. Cada uno tiene sus propias habilidades, y si trabajas duro, puedes ser bueno en este campo.
Sé paciente y trata de terminar tus estudios sin importar tu situación. Una persona trabajadora y esforzada en la vida tiene un futuro exitoso. No tomes represalias contra quienes te hacen daño. Simplemente déjalos ir y sigue adelante con tu vida. - Concéntrate en lo que estás haciendo para que se haga bien. No está mal soñar con cosas buenas, pero es mejor dar importancia y prioridad a lo más necesario. - Soñar no es malo. Pero es mejor prestar atención al presente y concentrarse en alcanzar el sueño que deseas.
Historia de vida: Juana, es una niña que nació en un hogar campesino, tuvo siete hermanos, y debido a su pobreza a Juana la enviaron sus padres a la ciudad para que viviera con una tía. Por ese entonces la niña cumplía 12 años y terminaba la escuela primaria, pero en su hogar ella se encargaba casi todas las tareas del hogar ayudando a su madre a limpiar, lavar platos, cocinar, lavar la ropa, planchar, ir a la tienda hacer las compras, revisar la libreta donde el dueño de la tienda anotaba lo fiado, etc.
Su tía tiene cinco hijos, una niña y cuatro niños, que se comportaban como unos holgazanes, “Nadie levantaba un plato de la mesa despues de comer” La mayor, era una chica de 18 años quien había abandonado la preparatoria, y no era capaz de lavar sus propios calzones, y cuando se bañaba exigía a Juana que le tallara hasta las axilas. Por su parte los niños se comportaban groseramente con Juana. Le gritaban por todo y se mostraban groseros hasta cuando Juana barría o trapeaba el piso.
Ellos salían a la calle a jugar, y a su regreso entraban con los zapatos o tenis llenos de lodo pasando por un lado de donde Juana estaba trapeando agachada en el piso. Estos vagos a menudo se metían en un cuartucho, donde dormía Juana, y le tiraban su ropa, o se la arrugaban intencionalmente. Juana solo escuchaba ¡lava esa ropa, está sucia, plánchala, sin que le quede una sola arruga, y cuando termines lava la cocina!
– El trabajo de Juana era así desde que llegó a la casa de su tía, todos los días planchando, cocinando, sirviendo, recibiendo groserías. Su tía la presentaba ante sus visitas como la criada que la encontró de “Meserita” en una fonda dedicada a vender tortas. A nadie le decía que la niña era su sobrina y que abusaba de ella por la necesidad que tenían sus padres y la esperanza de que la niña estudiara. La meserita, era la sirvienta de todos, en todo, pero además no la dejaban sentarse a la mesa cuando la tía con su familia se sentaba a comer, y al final le dejaban las sobras “La meserita, solo comía lo que sobraba”
El esposo de la tía le encargaba al padre de Juana que le consiguiera pescado, ya que la familia de Juana vivía frente a la playa, y en época de secas el papa de Juana se dedicaba a la pesca en una lanchita de remos, y madera. La madre de Juana tomaba un autobús para ir a la ciudad a regalarles pescado, pero lo que su madre no sabía es que a Juana solo le dejaban comer la cabeza de esos pescados, y que debía solo comer lo que su tía, hijos, y esposo dejaban como sobra.
Con el trascurrir del tiempo Juana se convirtió en una chica acostumbrada al duro trabajo, y la falta de alimento. A ella no le importaba lo mal que la trataban ya que su mirada estaba puesta en estudiar para maestra. Para la meserita (Como sus primos la llamaban), lo importante era seguir estudiando en la escuela secundaria, y terminar su carrera en la escuela normal. Nunca traía dinero para el urbano así que caminaba una hora de ida y otra de vuelta para regresar a la casa de su Tia.
La chica no tenía dinero para ningún gasto, ni comprarse algo en la calle o en la escuela, así que pasaba por el frente de la carreta de tacos por la tarde, y su hambre se hacía presente. Al llegar a la casa de su Tia. – Aunque la chica estaba cansada y hambrienta, primero tenía que lavar las ollas y los platos amontonados en el fregadero antes de ver lo que quedaba de las sobras para poder comer. Normalmente, justo despues de dejar de estudiar y completar sus tareas escolares, antes de irse a dormir, sus primos le gritaban órdenes. “¡Oye meserita, mañana necesito la camisa verde, así que ponte a plancharla!, etc.”
Así, fue pasando el tiempo de Juana en la casa de su tía mientras ella hacia hasta lo imposible por cumplir con sus estudios y las obligaciones caseras. Por fin Juana se graduó de licenciada en educación primaria, y conoció a un joven que acababa de terminar la carrera de abogado en la misma ciudad. Hoy Juana tiene tres hijos, está feliz con su vida ¿Quién hubiera pensado que la persona que una vez fue oprimida se convertiría en una profesora exitosa y respetada en sociedad? Los primos que la oprimían, y le llamaban la “Meserita” no terminaron sus estudios, la vida seguía igual para ellos con la diferencia que de que ahora su madre es su sirvienta o meserita en la que descargan todos sus odios.
La tía fingía demencia al ver los actos de sus hijos, y el cómo ridiculizaban a Juana. La tía mentía indecentemente sobre sobre Juana diciéndole a sus amistades que era su sirvienta. Para ser, un ser humano decente menos derecho tiene a mentir. Quienes ayudan a un familiar deben tener nobleza en sus actos, porque el ánimo de su familiar depende de eso. Una mujer, o un hombre que ha desarrollado el habito de mentir y abusar, lo va destruyendo todo. Las historias familiares están llenas de ejemplos de chicas con la necesidad y ganas de estudiar que le piden a un familiar que las apoye para poder ir a la ciudad a estudiar, y se ven envueltas en todo tipo de conductas detestables por parte de su familiar.
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