MAESTRO DE QUIMICA
SIN ESTUDIOS EN PEDAGOGIA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex
Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Durante muchos años, incluso décadas, he prestado mucha atención a los profesores. Para algunos, la pedagogía, la escuela, es principalmente una oportunidad para satisfacer sus ambiciones, por lo que dedican la mayor parte de su vida a conseguir títulos de maestría y doctorado en pedagogía o temas educativos. La realidad es que un maestro es una persona que te ayuda a convertirte en ti mismo. Para ello se necesita el apoyo de los maestros, sobre todo que se tengan buenos maestros, (inteligentes, con talento, sutiles que amen al niño, estudiante, su profesión, y estén sinceramente interesado en el desarrollo pleno de ellos, los niños, los estudiantes, por amor a la humanidad.
Desafortunadamente, no hay muchos profesores de este tipo. Ser maestro es encontrarse con uno mismo, comprender y desarrollar todas esas cualidades positivas de la mente y el alma, tus fortalezas que te ha dado la naturaleza, y ponerlas al servicio de ti mismo y de las personas. Un verdadero maestro ayuda al niño, al adolescente, en este trabajo interno sobre sí mismo. No es necesario en absoluto ser igual a los demás, imitándolos, no es necesario tomar el ejemplo de alguien, si lo que te gusta de otro no se corresponde con tu cosmovisión, no coincide con tu visión de la vida. Él, el que te gusta, no es mejor ni peor que tú, simplemente es diferente. “Si, quieres ser maestro, convierte en ti mismo”
Una vez, me toco conocer un profesor recién egresado de la facultad de química. Desde un principio se ganó la confianza de los jóvenes de secundaria, y preparatoria quienes se juntaban con él en los tiempos de descanso en los patios de la escuela. Dedique parte de mi tiempo a observarlo para auto explicarme ¿Cuál era el secreto de su éxito? Lo escuche interactuando en sus clases en un tono claro, honesto, sencillo. Era genuino con ellos lo que cautivaba a los estudiantes. No rozaba temas personales, íntimos con sus estudiantes, no sermoneaba, lo cual es típico de algunos profesores. Interactuaba con los alumnos como si fueran absolutamente adultos, y esto los cautivó.
Rápidamente se convirtió en un buen maestro ante los comentarios de todos los alumnos. El caso es que profesores y estudiantes tienen una escala de valores diferente por la que juzgan al profesor. Para el profesor, lo principal es el nivel de organización de la clase y equipo de clase, eventos, actividades y promociones diversas. Los estudiantes ciertamente lo aprecian. ¿Qué viene primero? Por supuesto, las relaciones. Aquellas relaciones entre un maestro y los estudiantes que determinan su estilo de trabajo. Este estilo crea una cierta aura alrededor del profesor.
Un profesor debe comunicarse tranquilo y respetuoso con los estudiantes. Sin alzar la voz, sin gritar ni amenazar. Hablar con los estudiantes de la misma manera que habla con otros adultos. Aporta seriedad y humor ligero al trabajo y las relaciones. En una palabra, respeto siempre al estudiante en todo, entonces él te responderá de la misma manera. Este respeto debe ser sumamente natural y no ostentoso, proveniente de la profunda inteligencia del maestro. Este joven maestro de química, sin una formación pedagógica se convirtió en un verdadero maestro. Sin duda lo que observe en él, es que es un profesor muy talentoso, digno de imitar.
Creo que la profesión de profesor en secundaria y preparatoria tiene mucho que ver con la edad del maestro en el sentido que un maestro joven, aún no está muy alejado de la cosmovisión de la generación que le siguen. Con la edad, los sistemas de valores se vuelven diferentes. “La primera mitad de la vida de un maestro esta puesta en su futuro, y la segunda mitad en su jubilación” Por ello es importante que el número de maestros en secundaria y preparatoria sean balanceados para alcanzar una media (Experiencia, y voluntad) El maestro próximo a su jubilación pierde su entusiasmo, y atesora su experiencia- Los estudiantes aprecian su experiencia, y en los jóvenes su dinamismo.
Veo cuántos profesores no saben escuchar a un niño, a un estudiante. Pero para comprenderlo es importante simplemente escucharlo con calma. Y lo interrumpimos, imponemos nuestro punto de vista en una conversación con él, nos burlamos de él, muchas veces simplemente no sabemos cómo permanecer en silencio con él. ¡Y este silencio es a veces tan importante en una conversación! Puede ser más elocuente que muchas palabras. Hay personas con las que interactuamos a diario, pero no les damos la oportunidad en que se expresen, el caso es que no las conocemos, siempre les exigimos que nos escuchen en silencio. La educación es principalmente el trabajo “tranquilo” de un profesor.
En una conversación hay que sopesar todo antes de iniciarla: seleccionar correctamente las palabras adecuadas, disponerlas en el único orden necesario y elegir el único tono adecuado. Al fin y al cabo, aquí todo es importante: transiciones apenas perceptibles de una entonación a otra, y la capacidad de evitar la repetición, la importunidad y, por supuesto, las pausas de diferente duración. “Elegir el tono correcto, recordar que ese tono crea la música de la conversación” El maestro trabaja construyendo el mundo interior de sus estudiantes, les ayuda a comprenderse a sí mismo y a las personas que lo rodean, y así permiten comprender el significado de la vida en la que estamos. Los apoya para hacer el mundo más comprensible y moldeado, más adaptado a la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario