CARIES EN PERROS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Daño a los tejidos dentales duros. Se desarrolla lentamente, bajo la influencia de bacterias que penetran gradualmente en el interior, causando pulpitis (inflamación de la pulpa, su necrosis), afectando los tejidos circundantes y provocando enfermedad periodontal en los perros. La caries puede ser primaria (ocurre en dientes sanos) y secundaria (aparece en dientes que fueron tratados previamente). - Según ubicación se divide en: cervical - ubicada cerca del cuello del diente, cerca de la encía, fisura: afecta las ranuras en la superficie de la corona, proximal: se forma en las superficies laterales de los dientes donde se tocan entre sí.
Destrucción de los tejidos dentales duros, que puede ser superficial o profunda. Rara vez se observa en perros. La caries profunda causa dolor intenso, especialmente al alimentar con alimentos demasiado calientes o fríos. La caries en perros es una enfermedad multifactorial, cuyo desarrollo se debe principalmente al impacto de la microflora patógena en la estructura dental. Los agentes bacterianos desmineralizan la capa inorgánica del esmalte y la estructura orgánica de la dentina, destruyendo así el diente.
A través de las estructuras dañadas, la infección penetra los túbulos dentinarios desde el exterior y, finalmente, llega a la pulpa, provocando la inflamación del haz neurovascular y causando pulpitis. La consecuencia de la pulpitis es la necrosis pulpar o su muerte. Este proceso irreversible provoca la inflamación de los tejidos circundantes del diente y, posteriormente, un absceso periapical. Por lo tanto, si se detecta un problema, es necesario contactar de inmediato con un veterinario para el tratamiento de las caries, con el fin de preservar el diente dañado y prevenir complicaciones.
La caries canina es poco frecuente; su frecuencia en la práctica veterinaria ronda el 0,5% del total de enfermedades bucodentales. Esto se debe a que la saliva canina tiene un ambiente altamente alcalino, lo que impide la formación de un ambiente ácido y la consiguiente desmineralización del esmalte. Por lo tanto, solo cuando el pH de la saliva se vuelve ácido, favorable para los microorganismos patógenos, se puede producir una caries. A menudo, durante una cita, no es posible realizar un examen detallado de los dientes más alejados de los maxilares superior e inferior: los molares. Estos dientes, por lo general, son los más propensos a sufrir caries en los perros debido a los pequeños espacios interdentales y a la interacción oclusal con los dientes antagonistas.
Generalmente, la lesión afecta fisuras (depresiones anatómicas) en las superficies masticatorias y laterales de los dientes, en lugares difíciles de examinar. Por lo tanto, la caries se detecta con mayor frecuencia durante procedimientos dentales bajo anestesia. También es necesario tener en cuenta que los animales pueden no presentar dolor de muelas en absoluto, sino que lo manifiestan solo en etapas posteriores, lo que dificulta el diagnóstico temprano.
Para realizar un diagnóstico completo, es importante realizar
una evaluación visual, pruebas instrumentales y un examen de rayos X dental del
diente afectado, sobre cuya base se puede hacer un diagnóstico final y juzgar
el grado de daño a un diente en particular, determinando las tácticas de
tratamiento necesarias. Así, con la ayuda del método de diagnóstico por rayos
X, se puede confirmar el diagnóstico de “caries dental profunda en perros”
Esta enfermedad es multifactorial, pero la principal causa de su aparición reside en la presencia de microflora en la superficie dental, principalmente de origen estreptocócico. Estos microorganismos constituyen la base de la placa bacteriana o placa dental blanda, que se forma directamente sobre la superficie dental. La acción cariogénica de estos microorganismos está interconectada con la producción de ácidos que mantienen un pH bajo en la superficie dental, lo que provoca su desmineralización. La progresión de las lesiones cariosas depende del pH de la saliva y de la dureza del esmalte, que se ven afectados por una dieta desequilibrada.
El exceso de carbohidratos altera el equilibrio ácido-base de la cavidad oral, ya que las bacterias de la placa utilizan los azúcares fermentables de los alimentos como fuente de energía. Los productos de la fermentación de los carbohidratos son ácidos, lo que provoca la destrucción del esmalte dental debido a la pérdida de minerales. La falta de proteínas, vitaminas y minerales como el flúor, el yodo, el manganeso, el zinc y el cobre contribuye a la vulnerabilidad de las estructuras dentales. En los perros, la caries puede ser tanto una causa como una consecuencia de una enfermedad. La caries se produce por la pérdida de resistencia del esmalte, cuya causa se detecta durante el diagnóstico de trastornos metabólicos (raquitismo), enfermedades infecciosas, y enfermedades internas no transmisibles (enfermedades del tracto gastrointestinal, etc.).
Los perros que padecen estos trastornos son más susceptibles a la caries. La alteración de la capa protectora del esmalte puede deberse, entre otros factores, a factores mecánicos. Cuando los dientes se lesionan, se crean bordes irregulares, cuya superficie rugosa provoca un retraso en la microflora en la zona dañada y el desarrollo de la caries. Según la profundidad del daño, la caries se divide en: Una caries es una lesión inicial en forma de área local oscurecida sin signos de destrucción del tejido dentario. - Caries superficiales: afectan el esmalte del diente y no se propagan a la dentina; generalmente se visualizan como una mancha cariada. - Caries media: afecta el esmalte y la dentina, formando una cavidad cariada.
- Caries profunda: destrucción de los tejidos duros del diente con exposición de la cámara pulpar (una forma complicada que provoca una reacción dolorosa). Dependiendo de la localización de la lesión cariosa se distingue la siguiente clasificación: caries de contacto (aproximal), caries de fosas y fisuras, caries del cuello (cervical). La caries proximal suele aparecer en las superficies laterales de los dientes, en los puntos de contacto entre sí.
Las bacterias de la placa quedan atrapadas en los espacios interdentales y producen ácidos, lo que mantiene un pH bajo y provoca la desmineralización de las estructuras dentales. La naturaleza de la penetración de estas caries tiende a formar un defecto cónico con una base ancha en la superficie del diente, lo que se define como una mancha cariosa. A medida que la lesión se profundiza hacia la pulpa, destruyendo el esmalte y la dentina, se desarrolla una caries media.
Si no se trata, la caries media inevitablemente se convierte en caries profunda, extendiéndose a la pulpa y causando pulpitis. La caries de fisura afecta las depresiones naturales de la superficie de los dientes masticatorios. Los restos de comida que penetran en el surco dental se retienen y fermentan, lo que provoca la aparición de caries localizadas en el punto de concentración de los restos.
La lesión tiende a extenderse perpendicularmente debido a la estructura anatómica de los prismas del esmalte, de modo que las caries de fisura menores pueden penetrar rápidamente en las estructuras profundas del diente. La caries cervical afecta la zona alrededor del borde gingival y las superficies vestibulares y linguales del diente, formando fosas y grietas en el esmalte. Cuando el defecto es leve, las lesiones suelen ser redondas, y a medida que se agrandan, adquieren forma elíptica o de medialuna, con límites bien definidos.
Señales: Salivación profusa: el perro a menudo se lame el hocico, apetito selectivo: la mascota prefiere la comida húmeda, rechaza la comida, pero está interesada en ella, dificultad para masticar y roer alimentos duros, la aparición de manchas oscuras y agujeros en la superficie de los dientes. - Dolor agudo al presionar en la zona del defecto o al introducir comida. Para evaluar la extensión de la lesión, el veterinario examina la cavidad bucal y los dientes afectados y solicita una radiografía. Tras eliminar las superficies cariadas, se coloca un empaste para rellenar el diente.
Si nota que su perro se ha vuelto nervioso o, por el contrario, apático, se lame a menudo, sacude la cabeza, come mal, prefiere la comida húmeda a la seca, tiene un olor desagradable en la boca, saliva viscosa con una mezcla de sangre, han aparecido úlceras en la mucosa oral, uno o más dientes han cambiado de color, están flojos, dolorosos, acuda a una clínica veterinaria. No le dé analgésicos a su mascota. Algunos pueden causar sangrado estomacal, por lo que es importante conocer la dosis exacta. Espere hasta que el médico veterinario examine a su mascota, haga un diagnóstico y le recete el tratamiento.
¿Cómo saber si tu perro tiene caries? Por lo general, en las primeras etapas, el dueño puede no detectar un problema en la cavidad bucal de su mascota debido a la ausencia de síntomas. Con caries superficiales y moderadas, el perro no presentará dolor, ya que el haz neurovascular responsable de la conducción del dolor no se ve afectado. En lesiones cariosas más profundas, se pueden observar los siguientes signos clínicos: salivación profusa, aumento de la viscosidad de la saliva, lamido frecuente del hocico, mal aliento, apetito selectivo (el perro prefiere la comida húmeda) o rechazo total de la comida (manteniendo el interés por la comida), dificultad para masticar o roer alimentos con un lado de la mandíbula, agujeros inusuales en los dientes donde se acumula la comida, vocalización aguda cuando el alimento ingresa al cuerpo o cuando se aplica presión en el área del defecto detectado.
Así, los signos característicos de la caries dental son cambios de color, densidad y la aparición de un defecto en la zona de los tejidos duros del diente. El oscurecimiento del esmalte, su rugosidad o el ennegrecimiento del diente con la formación de caries indican la presencia de una lesión erosiva, cuyo tratamiento debe realizarse lo antes posible tras su detección.
Tratamiento: Para determinar las tácticas de tratamiento para una lesión cariosa específica, es importante evaluar el grado de su manifestación. Para ello, el veterinario debe basarse en la anamnesis y los resultados de los exámenes clínicos, instrumentales y radiográficos del animal. La radiografía dental es crucial para evaluar el grado, la profundidad y la localización de la caries, lo cual es importante tanto para la planificación del tratamiento como para determinar el pronóstico. En caso de lesiones cariosas superficiales y medias, el tratamiento de la caries en perros consiste en el tratamiento instrumental del esmalte y la dentina eliminando los tejidos dentales duros infectados y luego rellenando la cavidad resultante con un empaste.
En caso de caries profundas, cuando la infección desde el exterior ha penetrado en las estructuras más profundas del diente y ha contribuido a su inflamación, se realiza la escisión de los tejidos duros no viables, seguida de la eliminación de la pulpa infectada, el relleno de los conductos radiculares del diente y la restauración de la corona del diente. - El tratamiento endodóntico de conductos y la fijación de un empaste fotopolimerizable sobre la corona dental permiten detener el proceso inflamatorio y salvar el diente. Si la caries afecta toda la corona dental con una pérdida significativa de tejido duro, es necesario recurrir a la extirpación quirúrgica de uno u otro diente.
Prevención: Mantenga la higiene bucal de su mascota en casa, utilizando un cepillo/pasta dental veterinaria especialmente seleccionada y alternando el cepillado con la aplicación de geles para evitar la formación de placa, realizar una limpieza ultrasónica profesional en un entorno clínico con un veterinario, garantizar una alimentación equilibrada, controlar la cantidad de carbohidratos en la dieta del perro, no les permita masticar objetos muy duros (palos, huesos y astas de ciervo), sino que utilice una línea especial de golosinas y juguetes dentales. Asistir a exámenes preventivos para evaluar el estado de la cavidad bucal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario