LAS CREENCIAS SON LA
BASE DE LO QUE HACEMOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Uno de los mayores malentendidos que la gente suele tener es que sus creencias son un concepto estático e intelectual. Nada de eso. Las creencias son decisiones. Tenemos derecho a elegirlas. Nuestras creencias se convierten en nuestra realidad. Las creencias generan actitudes negativas ¿Cómo eliminar actitudes negativas? Para aprender a deshacerse de estas actitudes mentales, usted necesita aceptar el hecho de que se alimentan en un nivel inconsciente y surgen de algo sobre lo cual usted ya no tiene control. Solo cuando cambiamos nuestra manera de pensar, cambiamos nuestras creencias.
Cuando cambiamos nuestras creencias, cambiamos nuestro comportamiento. La mente nos dice que somos lo que pensamos. Si crees que eres frágil, tu química corporal lo obedece y lo refleja. Si crees que eres fuerte, tu cuerpo sin duda lo reflejará. Cuando crees que estás deprimida, o, mejor dicho, cuando te das cuenta de que estás deprimida, recibes esa información y aplicas el juicio. Nos convertimos en la interpretación de la información que asimilamos.
Por ejemplo, los niños que sienten y creen que no son amados traducen la falta de amor percibida en una deficiencia de la hormona del crecimiento, en contraste con la creencia generalizada de que la hormona del crecimiento se libera según un cronograma preprogramado codificado en los genes de una persona. Para superar una creencia ya formada en la adultez, puedes tomar el atajo o el largo camino. La eficacia depende de la profundidad y el grado de destructividad de las actitudes negativas existentes. Recuerda, eres el arquitecto de tu propio destino.
Así que, si te encuentras viviendo una historia que no se ajusta a tus intenciones o deseos, ¿no es hora de cambiar el guion? Encuentra el punto donde tu historia se desvía de la realidad. Para ello, presta atención a tu diálogo interno y observa cuándo incluye frases que empiezan con “Yo siempre, o Yo nunca. Estos pensamientos son nuestras respuestas predeterminadas cuando enfrentamos desafíos. Recuerda tu infancia e identifica las experiencias que complementan estas frases. Estos son los momentos de consciencia que necesitas para cerrar el capítulo o cambiar la narrativa en nuestra vida.
Cuando experimentes la derrota y pensamientos autocríticos como “Soy débil” te invadan la cabeza, es hora de preguntarte seriamente: ¿Según qué criterios soy débil? Piensa en la autoestima y la autocrítica. No te culpes por tropezar siempre con la misma piedra. Al contrario, cuando camines cerca de la piedra, enriquece tu andar con nuevos elementos positivos, hasta que se convierta en un hábito. Cuando te des cuenta de que estás descuidando tus responsabilidades con tu familia y la sociedad, recuerda lo lejos que has llegado en tan solo unos años. “Deja atrás tu vieja historia”
Toda la autoconciencia y positividad del mundo no servirán de nada si no estás dispuesto a deshacerte del lastre que te agobia. Es hora de eliminar lo que ya no te sirve y reescribir tu narrativa para que sirva a quien quieres ser. Ten presentes los códigos de familia y moral. Si quieres actuar de cierta manera, sé de cierta manera. Si quieres vivir de cierta manera, vívela. Si quieres reescribir tu historia, hazlo, porque realmente eres el arquitecto de tu propia historia de vida. Detecta primero el fondo de tu actitud negativa luego, demostrando tu talento remplaza lo negativo. Como resultado, hay tres etapas principales en el proceso de deshacerse de una actitud negativa: detección, conciencia (“sentir”) y sustitución.
– Detección: La mejor manera de determinar si tienes creencias negativas es notar temas recurrentes y “estancados” en tus propios pensamientos. Debido a que las creencias fundamentales están asociadas con emociones fuertes, usted experimenta reacciones fuertes en situaciones que involucran sus creencias, especialmente si la reacción es desproporcionada a los eventos. Otra señal de que existen creencias negativas es que tienes dificultades para aceptar información o evidencia positiva sobre ti mismo, los demás o el mundo. Una vez que hayas encontrado un par de creencias, empieza a hacer una lista. Anota tus propias actitudes negativas en un papel y no la pierdas.
Conciencia: Puedes perseguir las creencias de otros, o solo acompañarlos. Una cabeza está bien, pero dos son mejores. Y es aún mejor si la cabeza a la que sigues es un experto en el tema. Todos tenemos en la cabeza metas, sueños, y razones, por las cuales consideramos que aún no hemos podido hacerlos realidad. Siéntate y preguntante lo que te limita. - Esto te dará la oportunidad de pensar en estrategias de superación personal para áreas específicas de tu vida. ¿Nunca has conseguido el trabajo de tus sueños y lo has atribuido a la mala suerte? Esto podría indicar que tienes una actitud negativa hacia el dinero y el trabajo.
Para impulsar tu carrera, necesitas aprender a comunicarte con la gente, superar tus emociones negativas, evitar el agotamiento y perder el miedo a tomar decisiones importantes. Cambiar la mente es por ejemplo si crees que no mereces un buen salario por tu trabajo, puedes cambiar ese pensamiento negativo. - He trabajado duro para esto y merezco un buen salario. Otro ejemplo podría ser: Soy un profesional capaz de completar el proyecto que me asignaron. Es aprender asociar la mente con pensamiento positivos, sacar desde el fondo lo que crees merecer (Reconocimiento, etc.) dejando de lamentarte.
Puedes pensar en con honestidad y capacidad de asumir responsabilidades. Por ejemplo, intenta buscar en tu entorno o en tu pasado la historia de alguien que ya haya logrado lo que deseas. Averigua cuál fue su contexto y qué pasos dio. Este podría ser un buen punto de partida, y a partir de ahí poner en práctica tu cambio de negativo a positivo. El miedo nos limita, nos desespera, creemos que es inalcanzable, y nos sentimos impotentes porque la mente nos dice que no seremos capaces de lograrlo, y es en ese momento que nos sentimos como si no valiéramos nada, o no sirviéramos. Lo mejor es pensar “Soy capaz” y “Soy digno”.
Al dejar atrás tus actitudes negativas y ser consciente de ellas, te conocerás mejor y tendrás más oportunidades de crecimiento. En el pasado se creía que, insultando, humillando, golpeando a un niño era benéfico para fortalecer su carácter. Creían que la mala suerte les caía por el mal de ojo. Hoy sabemos que son las actitudes negativas quienes se encargan de oponerse a todo lo que podemos alcanzar. Hemos aprendido que debemos fortalecer la autoestima y aprender a respetar a todos los seres vivos, hemos aprendido a respeta a la naturaleza, a tus padres, a tus seres queridos, a tus hijos, pero, sobre todo, a ti mismo.
El problema es que muchos no saben cómo hacerlo ni lo han aprendido. Hoy comprendemos que cuando a los niños los llamamos tontos, estúpidos, vagos, o tercos una y otra vez, empiezan apropiarse de esa personalidad y destacan por esa etiqueta impuesta en su infancia. Si no recibimos suficiente amor y aprecio de nuestros mayores de niños, no podemos esperar vivir como adultos como si nada hubiera pasado. Es nuestra responsabilidad emocional conocernos a nosotros mismos y dejar de transmitir nuestros propios conflictos emocionales. Nuestra labor como adultos, es no propagar esta infección y defender a quienes están siendo atacados en el presente, especialmente a los menores.
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