BORRACHERAS EN LA
PREPARATORIA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex
Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
“Mientras vivas sólo de los elogios o las críticas de los demás, estás condenado a la mentira de tu vanidad” – “Hasta que tu consciencia y tu capacidad para juzgar lo que está bien o mal, no alcancen un nivel manejable, las cosas no serán más fáciles ni divertidas” Creamos nuestras propias experiencias, querámoslo o no, en todos los niveles y en todas las situaciones. Crecer es escribir, y dibujar tu vida.
Al principio, sobre la primera vez que me emborraché, y experimenté esta condición, fue un a semana santa. Hacia un calor infernal, y trabajaba en un taller mecánico. Por las mañanas trabajaba en el taller y por la tarde acudía a clases en la preparatoria. (E, estado trabajando toda mi vida) Recuerdo que al salir del trabajo a la 1:30 p.m. Llegaba a la casa, me bañaba de inmediato para quitarme el fuerte olor aceite, y comer para irme de inmediato a las clases por las tardes. Agotado por el sudor constante, los alimentos y el baño llegaba al salón de clases, y quería dormir desesperadamente.
En múltiples ocasiones me quedé dormido, y serví de risión a mis compañeros. Antes de eso yo conducía un triciclo entregando pan en los abarrotes de las colonias. Por las ganas de traer más dinero en la bolsa me cambie a la preparatoria nocturna para trabajar todo el día, pero me fue imposible adaptarme a este ritmo. Me quedaba dormido desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche cuando terminaban las clases, por lo que tuve que regresar a trabajar medio dia. En la juventud, la mayoría somos curiosos, hiperactivos, queremos comernos el mundo en una sentada, deseamos ser vistos como personas útiles por eso estamos dispuestos a trabajar con la intención de traer nuestro propio dinero.
Fui uno de esos jóvenes que deseaba aprender cosas nuevas que me interesaban, como también tuve miedo en aprenderlas sobre todo aquellas en las que me confundía. Solo cuando llegamos a la madurez como profesionistas nos sentimos que hemos crecido ante las adversidades, aunque aún no hemos entendido las reglas del juego social, económico, político. En esta situación, la mayoría entramos en modo piloto automático - nos sumergimos en nuestra rutina familiar, profesional, que no tiene riesgos. Al principio todo es claro y predecible.
Con ello caemos en la rutina, el aburrimiento, el agotamiento metal el cual no es como el físico, sino el mental “No es cuando te has roto, sino cuando todo se vuelve poco interesante” es el momento en que reflexionas que necesitas cambiar de trabajo, de ciudad, enfrentar nuevos desafíos que te demanden mayor reto, ingenio.
Detestas la complacencia con la rutina, y eso te genera malestar. Es el momento en que tienes que inventarte de nuevo con algo que te genere interés, entusiasmo. Si, te dejas arrastrar terminas los fines de semana en los bares y cantinas, y todo porque estas aburrido, agotado de vivir esa vida rutinaria que te ahoga. – Salir a tomar con los compañeros de trabajo, o amigos no es respiro para descansar los vacíos del alma, eso no lo cura. Más bien es drenaje emocional en donde las penas consumen tu dinero y el producto se va por baño de desagüe. Regresas el lunes al trabajo creyendo que el estrés se ha disipado, y que el tratamiento dio resultados, pero al siguiente dia (martes, ya está de nuevo en la cabeza) Se podría decir que estás en modo freno de mano de estrés controlado (o no muy controlado, si ye hechas unas entre semana) todo el tiempo.
Después de un tiempo, te acostumbras a vivir en este modo - nuevas tareas, nuevos retos, nuevos problemas. Es un fondo emocional constantemente alto, es difícil, pero siempre es interesante. En el agotamiento físico, pasas pensando en que necesitas unas vacaciones, un cambio de rutina y de actividades, y te surgen ideas en cómo hacerlo cuando tengas esa oportunidad. Vacaciones para tomar alcohol a tu gusto sumergiéndote en el vicioso abismo de una existencia a la que le has quitado el piloto automático. Para un joven estudiante es de mayor importancia su estilo de vida, y se debe a que constamente debe afrontar desafíos - diferentes grados de dificultad, duración, de diferentes actividades en su vida.
Pregúntale a una madre de familia sobre ¿Qué desea para su hijo? Te dirá que no lo entendió, que ella solo desea que no le pase nada malo en la calle. Los jóvenes se van metiendo en ambientes donde se ven obligados a funcionar en ese modo, de lo contrario se quedan como apestados sin tener con quien vagar. Dirás “Eso, no es vida” - ¡Si, es vida, que se estancara, sin progreso alguno, pero es vida! – Es auto engaño. Lo que hay que entender es que envejecemos a cada segundo, e incluso ahora, mientras lees estas líneas, al finalizar, ya no serás el mismo. Cada uno vivimos los momentos que nos corresponden.
Los años pasan en un suspiro, por eso todo depende de hacia dónde nos dirigimos, si trabajamos para subir o nos enviciamos para ir cayendo. En esta época me ha tocado observar que los niños no crecen en su personalidad, se quedan siendo niños, o mejor dicho jóvenes de 20-27 años que siguen siendo niños. Se evidencia en ellos, una falta total de responsabilidad sobre la propia vida (Expresan “las circunstancias tienen la culpa de todo, no hay oportunidades que valgan la pena), caprichos (todos me deben algo, yo no pedí me trajeran al mundo) y una exigencia de amor por parte de los demás (si él me quiere, yo también lo querré).
La principal señal de que el cuerpo de una persona ha crecido, pero su mente no, es una autocompasión inagotable, penetrante y devastadora, con o sin razón. Para una persona verdaderamente madura, ni siquiera las circunstancias reales son motivo para compadecerse de sí misma. Aquí fue con ese trabajo agotador exactamente donde empecé. Crecer es una tarea solitaria. Suele comenzar al darte cuenta de que aún no has empezado. Incluso a pesar de tu avanzada edad y de los montones de libros ingeniosos que has leído. Me di cuenta que había llegado la hora de crearme a mí mismo, hacer lo que me gusta, con quiera yo quiera.
Fue el momento de preguntarme ¿Quién soy en este momento, que experiencia de vida tengo, que tal ando con mis finanzas, donde estoy con mis relaciones con mis seres queridos? ¿Cómo ando con mi armonía espiritual, cuáles son mis ilusiones, en que me estoy auto engañando? Tuve que aceptar mi verdad, sin mentirme ¿Cuánto ganó? ¿Cuánto tiempo libre tengo? ¿Cómo me veo, como me siento, que problemas sigo sin resolver? ¿Estoy satisfecho con lo que soy, y hago? ¿Crees sentir todos los dias felicidad, y alegría?
¿Qué esperan mis amigos de mí? ¿en que soy débil, cuáles son mis defectos, hablo con la verdad, ofendo al hablar? Debía pulir mi falta de franqueza creando mi propia historia sobre mí mismo. Fue el momento en que comenzaba a comprenderme, a juzgarme, auto evaluarme “Crecer no se trata de poder ver las cosas sin lentes color de rosa ni lupa” La pregunta a responder es ¿Quién eres, y toda tu responsabilidad personal por todo lo que te ha sucedido, está sucediendo y te sucederá?
No hay comentarios:
Publicar un comentario