miércoles, 8 de octubre de 2025

 

CUIDEMOS LA MENTE

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Es importante recordar que cada persona es única y que las formas de afrontar la pérdida de autocontrol pueden variar según las necesidades y preferencias individuales. Experimente y encuentre las estrategias que le ayuden más eficazmente a afrontar el desequilibrio emocional y recuperar el autocontrol. En el mundo moderno estamos constantemente rodeados de una gran cantidad de información. Desde la televisión y la radio hasta Internet y las redes sociales, estamos constantemente expuestos a noticias, mensajes, imágenes y otra información negativa. La red de información en la que vivimos puede tener un impacto significativo en nuestra psique.

Demasiada información puede sobrecargar nuestro cerebro. Cuando percibimos constantemente nueva información, nuestro cerebro no tiene tiempo para procesarla y pasa de una tarea a otra. Esto puede provocar fatiga, falta de concentración y disminución de la productividad. Demasiada información también puede causar estrés y ansiedad. Estamos constantemente expuestos a noticias sobre violencia, desastres, conflictos y otros acontecimientos negativos. Todo este flujo de información puede hacernos sentir impotentes y preocupados por nuestra seguridad y bienestar personal.

Una forma de lidiar con la sobrecarga de información es limitar su flujo. Podemos elegir qué información queremos recibir, desconectarnos de noticias y aplicaciones de redes sociales innecesarias, establecer límites en el tiempo que pasamos en línea y controlar la cantidad de información que consumimos. Una forma en la que nos engañamos, y caemos en estados de ánimo negativos es que nuestro problema mejorará por sí solo. Y luego lo aceptamos para siempre. Si alguien nos lo señala, respondemos que todos tenemos problemas, o que tenemos tengo un poco.

Nadie admite que tiene problemas mentales o admiten que los problemas son normales en todas las personas. Hoy en día, la gente ha aceptado, y normalizado vivir con miedo. Porque todos hemos aceptado que el estrés es algo común, y lo valoramos como natural. Creemos que estamos mentalmente sanos, pero sentimos que dentro de nosotros existe un volcán de irritación constante “Hay ira, enojo, malestar” - Pregunto, ¿podemos decir que estamos sanos mentalmente? ¿Porque no nos sentimos tranquilos y relajados? A menudo nos concentramos en una fiesta familiar y somos felices por esos momentos, pero termina y comenzamos de nuevo.

Esos momentos nos hacen por ese momento olvidar, y reflexionar que somos feliceses en la vida, y que, en realidad, hemos logrado mucho en la vida por contar con esa familia o amigos. En realidad, nuestra vida es muy hermosa. Pero muchas personas no pueden disfrutar de esta belleza. No hemos prestado atención a la salud del alma. Cuidamos todo lo demás con gran esmero, pero no hemos prestado atención a lo fundamental. Nuestra vida es como un árbol. Si no prestamos atención a la calidad de la semilla del árbol, la planta de la vida no crecerá bien. Habrá alguna deficiencia clara en la vida.

Darnos un espacio para reflexionar es muy popular hoy en día. A lo largo del día, te ocupas de tu trabajo, tu casa, tu familia, tus pertenencias e incluso de tu auto. También recuerdas que, en algún momento, tu auto tiene que pasar por el servicio técnico. Sabes que no puede funcionar sin él. Por eso lo llevas al servicio de vez en cuando. ¿Por qué entonces no cuidamos nuestra mente? La mayoría de la gente no sabe cómo cuidar la mente. No hace falta aprender de nadie ni leer un libro. Solo tenemos que comprender su importancia y empezar por nosotros mismos. La persona expresa que cuida su cuerpo porque de vez en cuando sale a trotar, sigue una dieta, pero ¿cuida de su mente? Otros acuden a templos religiosos para que sea su Dios quien cuide de su mente ¿Es responsabilidad de su Dios, cuidar su mente?

Lo que obtiene en los templos religiosos es aprender a ser buenas personas, cambiar nuestros pensamientos y construir una buena moral. Sin embargo, la mayoría asiste a un templo, se sienta a escuchar como mera rutina sin responsabilizarse de ningún compromiso con él mismo, y mucho menos con los demás.  Regresa a la siguiente semana o mes, y repite lo mismo. “No hay compromiso, sino rutina por arrepentimiento y culpa” De hecho, para lograr un cambio en la vida, debemos priorizar el cuidado de nuestra mente junto con el de otras cosas. Es la mente, no el cuerpo, la que se encarga de todo en la vida. Si la mente está feliz pero el cuerpo está un poco enfermo, podremos continuar con nuestras actividades diarias.

Pero si la mente está triste e inquieta, no encontraremos paz mental en todos los caminos de la felicidad. Hoy en día nos hemos vuelto dependientes unos de otros en todo. Durante el día cuidamos de nuestro bienestar físico. Un auto para el cuerpo, una casa para el cuerpo, estamos haciendo todo por el cuerpo. Al mismo tiempo, olvidamos que tengo que cuidar mi mente. Si no podemos cuidar nuestra propia mente, ¿cómo podemos cuidar las mentes de los demás? Es nuestra responsabilidad cuidar de la familia. Incluso en la familia, solo podemos cuidar sus cuerpos. No podemos cuidar la mente de otra persona.

Buena escuela, buena educación, buena ropa, es decir, todo debe ser bueno. Nadie está cuidando la salud emocional de los niños. Cuando se trata de cuidar, no podemos cuidar de los demás sin primero cuidarnos a nosotros mismos “No puedo dar felicidad a los demás sin ser feliz yo mismo” La felicidad es algo que no se puede dar a los demás sin experimentarla uno mismo. Para ello, primero debes cuidarte a ti mismo; solo así podrás cuidar a los demás. Si te mantienes emocionalmente fuerte, tus hijos también lo serán.

No tendrás que esforzarte mucho para lograrlo. Pero si eres inquieto, tu naturaleza se volverá irritable; si te enojas con frecuencia, como resultado, tu fuerza moral disminuirá. Podemos ocuparnos de todo, pero si no podemos ocuparnos de nuestra mente, no podremos ocuparnos de nadie más. De hecho, mientras cuidamos de los demás, no podemos cuidar de nuestra propia mente. Entonces, ¿cómo podemos ocuparnos de los sentimientos y expectativas de los demás? Empecemos hoy por nosotros mismos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario