CONSUMO DE VITAMINAS
EN NIÑOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El cuerpo humano es un mecanismo complejo que funciona con un combustible especial: los nutrientes. La mayoría de estos nutrientes los obtenemos de los alimentos. Todos los nutrientes se pueden dividir en dos grupos: macronutrientes (proteínas, grasas e hidratos de carbono) y micronutrientes (vitaminas y minerales). A menudo, al hablar de una nutrición adecuada y un estilo de vida saludable, se hace hincapié en el equilibrio de macronutrientes, pero para una buena salud es igualmente importante controlar el nivel de vitaminas y minerales.
Si una persona está sana, se alimenta bien y lleva un estilo de vida activo, el equilibrio de vitaminas y minerales en su cuerpo suele ser normal. El estrés intenso, las enfermedades infecciosas, los desequilibrios hormonales y otros factores desfavorables pueden causar una deficiencia de nutrientes. Además, las mujeres embarazadas, los niños y los ancianos suelen necesitar una ingesta adicional de micronutrientes. Los síntomas de una deficiencia de nutrientes son tan variados que es imposible hacer un diagnóstico preciso por cuenta propia. Para ello, es necesario consultar con un médico y hacerse pruebas.
Si los resultados de las pruebas revelan una deficiencia de alguna sustancia, el médico prescribirá una dosis terapéutica del medicamento para reponerla. Para prevenir la deficiencia y fortalecer el organismo en general, se puede recomendar el uso de complejos vitamínicos y minerales.
Hay ¿Riesgos de tomar vitaminas? La mayoría de los complejos multivitamínicos contienen además diversos colorantes, conservantes, edulcorantes y pueden provocar reacciones alérgicas. Es posible excederse y causar niveles excesivos de este elemento en el organismo del niño. Esto suele ocurrir al tomar hierro (Si un niño está alegre y feliz, es poco probable que tenga deficiencia de vitaminas) Preste atención a la apariencia y el bienestar del niño. Si observa algún síntoma sospechoso (por ejemplo, caída del cabello, uñas quebradizas, piel seca, falta de apetito y malestar), no debe recetarle vitaminas usted mismo. Es mejor consultar con un pediatra. Es posible que estos síntomas no estén relacionados en absoluto con deficiencias de micronutrientes.
Fuentes naturales de vitaminas y minerales: Vitamina D: luz solar, pescado graso, yemas de huevo, aceite de pescado. - B12 y otras vitaminas B: carne, leche, cereales integrales, frutos secos, legumbres, queso, hígado, huevos, verduras de hoja verde.
Vitamina E: aceite, semillas, verduras, aceite de germen de grano. - Vitamina A: hígado, leche, huevos, verduras verdes y amarillas, frutas. - Vitamina C: bayas de temporada, frutas cítricas, verduras. - Vitamina K: hígado, vegetales verdes (creada por la flora intestinal) - Hierro: carne roja, hígado, espinacas, repollo, algas, soja. - Cobre: hígado, cereales, legumbres, chocolate. - Zinc: carne, legumbres, frutos secos, cereales.
Selenio: carne, verduras. - Cromo: levadura, pan. - Fluoruros
(para fortalecer el esmalte dental): mariscos, agua fortificada. - Yodo:
mariscos, sal yodada. - Calcio: productos lácteos, pescado graso, col. - Fibra:
bayas, verduras verdes, avena, legumbres.
No lo obligue a comer un producto que no le guste, sino que lo incluya en la mesa de vez en cuando. Planifique sus horarios de comidas. Piensa con antelación en la dieta de tu hijo: ¡debe ser variada! Cree un ambiente propicio para comer. Involucre a su hijo en el proceso de elegir los productos, cocinar y poner la mesa. Evite mirar televisión, tabletas o teléfonos mientras come (incluso de fondo). Dale responsabilidad a tu hijo. No insistas en comer si no tiene hambre. No lo obligues a terminar de comer ni a comer. No recompense a los niños con comida. Las golosinas no deben ser la principal dieta.
Los niños sanos ¿necesitan vitaminas? ¿Cuáles son los riesgos de tomarlas? - Si el niño está alegre y feliz, es poco probable que tenga deficiencia de vitaminas. Existe la creencia generalizada de que, incluso con una dieta completa, al niño se le deben administrar vitaminas por si acaso. Sin embargo, esto no está científicamente confirmado. Una alimentación saludable es una elección consciente de comer comidas regulares, variadas y equilibradas, con suficientes proteínas, carbohidratos, fibra, líquidos y un mínimo de azúcar añadido.
Una dieta completa y regular, con una cantidad equilibrada de proteínas, grasas e hidratos de carbono, ya aporta al niño todo lo necesario para su crecimiento y desarrollo. Incluye verduras frescas, frutas, hortalizas, frutos secos, cereales, carne, pescado y productos lácteos. En las familias clase media y alta, la deficiencia de micronutrientes (vitaminas y micro-elementos) es poco frecuente, pero en últimas fechas se ha ido incrementando por el exceso de comida chatarra que los padres compran a sus hijos.
Lo que más se consume por medio de recetas médicas es la vitamina D, desde el nacimiento. Esta vitamina multiperfil influye, entre otras cosas, en la formación de tejido óseo. La vitamina D puede administrarse al niño en cualquier presentación adecuada en dosis a su edad. En la actualidad esta y otras vitaminas se venden tipo gomitas. Sin embargo, estas gomitas lo que en menos proporción contienen es la vitamina “D” ni siquiera su contenido alcanza a cubrir la dosis profiláctica.
Los niños dejan de comer por muchas razones, desde conductuales, hasta por enfermedades o trastornos alimenticios. Una razón puede ser la caída y salida sus dientes, durante este periodo es posible que baje su nivel de consumo. En estos casos, no hay que alarmarse si el niño a veces se salta el almuerzo o el desayuno y come solo una parte de su ración habitual. Los hábitos alimenticios se forman a una edad temprana y suelen perdurar toda la vida.
Es importante brindarle al niño no solo una dieta equilibrada, sino también una experiencia positiva al comer. No se puede obligar a un niño a comer si no quiere, ni regañarlo y castigarlo por su falta de apetito con la frase “no te levantarás de la mesa hasta que te lo comas todo” Desde el año de edad, trate de acostumbrar al niño a comer de la mesa de los adultos y preparar la misma comida para todos, esto será un buen ejemplo para el niño. Limite que este comiendo entre comidas, y el consumo de dulces. Organice las comidas aproximadamente a la misma hora. No lo chantajees durante las comidas ofreciéndole dulces si se come la sopa o que le comprara un juguete nuevo.
El peso de su cuerpo: Es uno de los principales indicadores de la nutrición infantil. No debe medirse con demasiada frecuencia, ya que no proporciona información y solo aumenta la ansiedad de los padres. A los niños menores de un año se les suele pesar una vez al mes, y a los mayores, cada tres meses. Durante este tiempo, se puede evaluar objetivamente la dinámica. Un rastreador de peso y talla puede ser una ayuda: es conveniente anotarlo en una aplicación del teléfono inteligente. Si nota que su hijo ha perdido peso de forma drástica, 1 kg o más en poco tiempo, por ejemplo, varios meses, es motivo de consulta médica y revisión.
Pero si, en su opinión, su hijo come mal y, al mismo tiempo, aumenta de peso, no hay motivo de preocupación: obtiene las calorías necesarias a lo largo del día. Si su hijo no aumenta de peso y come mal, intente ajustar la dieta, reduciendo la cantidad de refrigerios y aumentando el contenido calórico de los alimentos, por ejemplo, añadiendo aceite de oliva a cada comida. Si esto no funciona, es mejor consultar a un pediatra. Si tiene dificultades para controlar la nutrición de su hijo, para elaborar una dieta o para aumentar de peso, es recomendable consultar con un pediatra o un nutriólogo.
Reglas para la toma de micronutrientes: Las vitaminas y los minerales deben ser recetados por un médico, especialmente si se trata de una preparación que contiene solo una sustancia en dosis altas. El exceso de micronutrientes es tan perjudicial como su deficiencia. Las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) se toman mejor con alimentos grasos, ya que se absorben mejor. Las vitaminas hidrosolubles se toman mejor antes o después de las comidas, acompañadas de un vaso de agua a temperatura neutra.
Es importante tomar las vitaminas y los minerales que no son compatibles entre sí en diferentes momentos. Por eso, los complejos multivitamínicos consisten en varias cápsulas o comprimidos, a veces de diferente color, cada uno con su propia composición. Deben tomarse según las instrucciones, con intervalos de varias horas. Algunos medicamentos pueden interferir con la absorción o eliminar vitaminas y minerales del organismo. Entre ellos se incluyen los AINE, antibióticos, laxantes, diuréticos, etc. Para la combinación correcta de medicamentos, es importante consultar con su médico.
Interacciones básicas: La vitamina A combina bien con las vitaminas C y E, así como con el hierro y el zinc. No todas las vitaminas del complejo B son compatibles entre sí. Por ejemplo, la vitamina B1 no debe tomarse junto con las vitaminas B2, B3, B6 y B12. La vitamina B12 tampoco es compatible con la vitamina B2. La vitamina C funciona bien con A, E, B5 y B9, pero no debe combinarse con B1, B12 y cobre. La vitamina D mejora el metabolismo del calcio y el fósforo y no es compatible con la vitamina E.
La vitamina E se absorbe mal cuando se combina con vitamina D, magnesio, zinc y cobre. Interactúa bien con las vitaminas A y C. Es bueno tomar calcio junto con las vitaminas D, B6, B12, K y magnesio. Sin embargo, un consumo excesivo de magnesio puede causar deficiencia de calcio. El exceso de hierro y fósforo puede tener las mismas consecuencias desagradables.
El hierro se absorbe bien en combinación con vitaminas A, B3,
C y cobre. Esta sustancia presenta poca compatibilidad con el zinc, el
magnesio, el cromo, el calcio y las vitaminas E y B12. El magnesio combina bien
con todas las vitaminas B excepto la B1, ya que interfiere con la absorción de
esta vitamina.
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