sábado, 6 de diciembre de 2025

 

LA CHICA VIRGEN DE MEDICINA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Tengo 25 años, soy estudiante y estoy a punto de terminar la Universidad. Vengo de una familia que quiere ser normal. Mis padres, son personas con educación, provienen de familias con educación y se esforzaron por tener una buena relación conmigo. Nunca me he avergonzado de mis padres, siempre hablo con ellos. Saben casi todas las cosas graciosas de mi vida.

Por ser tradicionalistas, nunca he podido hablar de nada sexual con ellos. Hace poco me di cuenta de que, no recibí una educación sexual normal y sana, no tenía la menor idea sobre ese tema. Entre las pocas conversaciones que tuve con mi madre, ella se encargó de hacerme ver que el sexo es malo asustándome. Estaba en secundaria cuando la curiosidad me hizo ir a buscar lo que tienen los chicos entre sus piernas. Mis compañeras le llamaban con diferentes nombres, por lo tanto, desconocía la palabra correcta para describirlo. Le pedí a mi mama que me dijera sobre ese órgano masculino, pero se negó rotundamente, y me prohibió que volviera hablar de él, sin darme explicación alguna.

No sabía nada, y en preparatoria mis compañeras me invitaron a una pijamadas poniendo una película porno. Para mi buena fortuna mi madre nunca se enteró, y sé cómo hubiera reaccionado.  En una ocasión una amiga me presto una revista de hombres en paños menores, y mi madre me pillo con ella. Me empezó a regañar, gritar, se puso a llorar haciéndome culpable con frases como “¿Esa es la educación que ha recibido?” – “¿Necesitas sexo?, si quieres hacerlo cobra”

 ¿Es eso lo que quieres ser “Una prostituta”? Estaba furiosa, temblando, me dijo que estaba con Satanás, que a Dios ya no le importaba y yo en realidad no entendía el gran mal que había hecho. En aquel momento, mi opinión era que había cometido un error, que había hecho algo terrible y que el sexo era algo absolutamente horrible. Ahora creo que debería haber sido una señal de advertencia para mi madre: que estaba obteniendo información del lugar equivocado y que debería haberse dado cuenta, explicarme que lo que se ve en las películas no es normal, que el sexo es algo hermoso, pero que lo descubriría más tarde, o lo que fuera. Recuerdo que me sentí devastada y realmente creí que Dios nunca me perdonaría.

Fue mi madre quien se encargó en decírselo a mi padre, y mi padre me dijo “Está bien ser curiosa, solo relájate, y ándate con cuidado” Fue mucho mejor que lo que me dijo mi mamá, pero eso fue todo. En la preparatoria tuvimos la clase de biología, sobre la función reproductiva, y me dije, este es el momento para preguntarle a la maestra, y ¿adivinen qué?, nunca me explico. Simplemente me dijo “La escuela de la vida te enseñará”. Ni una palabra más, y abandono el aula. A veces al lado de mi madre sentadas en la sala de la casa veíamos juntas una película que insinuara un posible espacio íntimo, de inmediato cambiaba de canal y mirándome a los ojos me decía “Eso, es lo único que quieren los hombres” – “Tener sexo contigo, te embarazan y salen corriendo”

Despues ese chico se reirá de ti, hablará con sus amigos sobre lo sucedido, y tu dignidad como mujer quedará embarrada en en el lodo junto con el apellido de tu padre. – Dije ¿Mama, porque no te parece bien, y me dices que es sucio, si yo nací de eso? – Ella contesto, si es bueno cuando te casas, tienes a un solo hombre para que no te enferme con infecciones. Para que un hombre te respete toda la vida debes ser virgen, que el se de cuenta que es el primero, y si no es asi, se reirá de ti, te dejara cuando se enfade. – Enseguida continuo: Cuando yo me case con tu padre, era virgen, por eso somos feliceses.

– Le pregunte a una de mis amigas, y ella me dijo que no es cierto que quedes embarazada, que la virginidad no representaba nada para ella. Que no es cierto que el perderla te quedabas sin nada que ofrecer. Ya en la universidad a los 23 años conocí a un chico, y tuve sexo sin que mi madre se enterara de nada. Ella seguía sin decirme nada agradable sobre sexo; no me preparó de ninguna manera. Ahora soy una estudiante de medicina a punto de finalizar la carrera, y lo que reconozco es que mi madre nunca se abrió para explicarme lo que necesitaba conocer, solo se dedicó a presionarme para que según ella no me pasara nada malo. Para ella el único valor que yo llevaba en mi cuerpo era la virginidad. Para ella esa era mi fortaleza para ser feliz.

El chico lo deseche, y no pienso en volver a tener una relación íntima, aunque me lo pida de rodillas “Rompí al darme cuenta que no lo amaría” Mi madre, para asustarme me dijo que una hija de una de sus amigas había tenido sexo con su novio, y que el hombre es un borracho sin educación, inservible bueno para nada. Por primera vez, pensé que mi madre tenía razón y que nunca debería tener sexo bajo ninguna circunstancia, jamás, si no estoy convencida de amarlo. – “No me siento culpable”

Tambien pienso en como mi madre pudo meterme esas ideas en la cabeza. En la Universidad me di cuenta de que, siendo buena y tratando de no hacer nada malo, no lograba atraer a la gente que me gustaba. Soy una persona alegre, me gusta reír, contar historias, salir, pero mi comportamiento no lo demostraba. Si descubría que alguien se emborrachaba, o quería tocarme no le hablaba más, porque eso es lo que mi madre me decía “Que esa gente es peligrosa” Cuando decían una mala palabra y todos se reían, yo me iba del lugar. Todo era demasiado complicado para mí. Recibía elogios de algunos chicos por ser buena y retraída, pero esa no era yo realmente.

Sentía que estaba equivocada y que tenía que vivir fingiendo. Pero de alguna manera, no sé cómo, logré escapar de las palabras de mi madre. Me di cuenta de que tenía que ser yo misma y que así atraería a personas que me apreciaran tal como soy. Hoy me doy cuenta que mi madre me metió muchos miedos, y tonterías en la cabeza.

Ahora estoy bien, tengo novio, llevamos dos años, evito que mi madre se entere y para ella sigo siendo virgen para no destruir mi futuro. De acuerdo a sus ideas “Terminare en el infierno” Espero ser un caso aislado y que estas cosas no les estén pasando a las chicas, pero tengo la sensación que no es así. Lo único que aconsejo: “Por favor, queridos padres, enseñen a sus hijos sobre el sexo a la edad adecuada. No está mal, es absolutamente natural. Por favor, enseñen a sus hijas lo que es la normalidad, apoyen a sus hijos y escúchenlos.

 

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