miércoles, 31 de diciembre de 2025

 

LA CHICA DESHONESTA (MARTHA)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

En esta vida, debemos ser capaces de soportar mentiras, aguantar tratos superficiales, tolerar el engaño y olvidar promesas incumplidas. Poco a poco, aprendemos que la persistencia no garantiza la victoria, y que rendirse no es necesariamente admitir la derrota. Es mejor dar la vuelta con gracia que estrellarse estrepitosamente contra un muro. Date margen de maniobra, aprende a reflexionar, aprende a esperar y aprende a adaptarte. El mayor problema hoy en día es la inmadurez mental. Se puede criticar la inmadurez de las chicas por evadir los problemas, y creer que se puede engañar a sus sentimientos.

Casi todas tenemos problemas en distintos grados, pero hay algunas que sobrepasan su responsabilidad al evadir sus obstáculos. Nadie niega que la vida está llena de dificultades, pero la mayoría de las chicas sin responsabilidad alguna cree que es cómoda y tranquila. Se quejan de sus infortunios, considerándose las personas más desafortunadas del mundo, mientras que otras viven vidas libres y felices. “La vida es un proceso de afrontar y resolver problemas” El esfuerzo por resolverlos permite que la mente y el intelecto maduren.

Todas temen sufrir; cuando se enfrentan problemas, los evitan, los posponen esperando que desaparezcan por sí solos, o simplemente los ignoran, intentando olvidar su existencia. Solo quieren alejarse de los problemas, y no experimentar el dolor que conlleva resolverlos. Si evitamos los problemas, nuestra mente dejará de crecer y nuestro intelecto tendrá dificultades para madurar. Asumir la responsabilidad y afrontar las dificultades es esencial para una mente sana.

La clave de vivir la vida con madurez reside en nuestra actitud, en atrevernos a enfrentar en vez de huir. Cuando los problemas se resuelven llega la satisfacción, y con ello se disfruta la felicidad. Muchas chicas hoy en día carecen de la conciencia de soportar las dificultades antes de disfrutar del placer, invirtiendo el orden. Actúan impulsivamente, sin disposición para pensar, sin paciencia, faltando a clases para vagar, jugar, lo que finalmente conduce a una vida extremadamente pobre en talento en la edad adulta.

La educación familiar juega un papel importante en esto, y por lo general le echamos la culpa a nuestros padres, a su negligencia y falta de atención, pero a veces es todo lo contrario. Es verdad que no todos los padres son modelo a seguir si sus vidas son desorganizadas, pero obligan a sus hijos a vivir de forma ordenada, estos solo aceptarán los métodos de sus padres para manejar los problemas de forma generalizada. No se puede esperar que los padres que pasan todo el día con el teléfono o viendo la televisión les digan a sus hijos que no lo hagan. El amor de los padres, es crucial para el desarrollo saludable de sus mentes.

Cuando amamos algo, estamos dispuestas a dedicarle tiempo. Dedicarle tiempo a auto comprendernos lleva tiempo. No dedicarle tiempo significa no comprender nuestras necesidades. Descuidar nuestra maduración nos llevara al vicio, al abuso, a desahogar resentimientos, y la insatisfacción. Los padres amorosos tratan de comprender nuestras necesidades y apoyarnos, nos guían en la solución de nuestros problemas y el cómo afrontarlos. Nos animan para seguir adelante cuando cometemos errores.

Nos ofrecen advertencias y reprimendas, escuchan nuestros sentimientos y corrigen los problemas con prontitud. Algunos padres le dicen constantemente a su hija cuánto la quiere, y valora, pero la verdad no se puede ocultar para siempre. Si los padres incumplen constantemente su palabra, las hijas perderán la confianza e imitarán el comportamiento de sus padres como modelo a seguir. El aprecio de los padres enseña a la niña a valorar sus decisiones, a buscar el progreso y la felicidad, en lugar de darse por vencida. La comprensión de una chica valiosa se encuentra en una mente sana.

Una mente cultivada desde su infancia que aprende a cuidarse a sí misma, que comprende su libertad. Una niña que recibe amor y cuidado de sus padres en la infancia tendrá una sensación de seguridad en la edad adulta y no solo buscará consuelo temporal, sino que también estará dispuesta a posponer una posible relación con miras a casorio, esperando pacientemente a que la persona seleccionada satisfaga sus necesidades. Muchas niñas carecen del amor y el cuidado de sus padres, viviendo bajo la intimidación y el autoritarismo, escuchando ordenes como “Haz lo que te digo o te castigo”

Esto a la niña le genera miedo inculca miedo, haciéndola más propensa a buscar el placer y la satisfacción inmediatos y a vivir una vida de complacencia. Para que la niña aprenda sus padres deben dar ejemplo. Cuando la niña se acerca para preguntar sus dudas, los padres a menudo evaden la respuesta diciéndole a ella, que no lo saben, que le pregunte a su maestra, abuela, tía, etc. Son padres que enseñan a la niña a buscar excusas, a evadir los problemas, y la niña aprende a esperar a que el problema desaparezca por sí solo. Los problemas no desaparecen; son obstáculos permanentes para el crecimiento personal. Ignorarlos refleja una inmadurez de los padres. Los problemas se afrontan, aunque causen molestia o dolor.

Brindar orientación y apoyo adecuados durante el desarrollo de la niña, y comprender sus problemas es beneficioso. Cuanto más tiempo se dejen los problemas sin resolver, más caos se generará en la mente de la niña, y ella aprenderá a escapar creyendo que es su culpa o buscara en otras personas que se lo resuelva. Esto es evadir su responsabilidad como padres. Con el transcurrir del tiempo la niña no aceptará responsabilidades, ni estará dispuesta asumirlas creyendo que toda la gente tiene la culpa, menos ella. Una chica que crece inmadura esta carente de coraje para enfrentar los problemas de la vida.

Y cree que la culpa es de los demás ya que carece de la capacidad de emitir juicios independientes y asumir la responsabilidad. Muchas niñas ante la falta de cuidados de sus padres no desarrollan su propia personalidad, sino que copian la de otras niñas, y en la juventud la de otras chicas. Los padres que no asumen su responsabilidad crían chicas irresponsables, que culpan de todo a los demás, no son capaces de resolver sus propios problemas, y tienen a huir, y lo hacen porque en ellas hay miedo, impotencia, inmadurez, ante la toma de decisiones.

Son dadas a jugar el papel de víctimas, que nadie las comprende, que nadie las acepta, que nadie las ama, dicen que sus padres son anticuados en ideas y que por eso no la aceptan tal cual ella es.  A menudo muchas chicas arrastran mala crianza en su hogar por eso defiende conclusiones que trata de imponer negándose hacer ajustes. Reflexionemos sobre nosotras mismas, asegurándonos de que somos capaces en comunicarnos honestamente con los demás sobre los hechos que percibimos en nuestras palabras y acciones. Ser una chica honesta, es evitar mentir en nuestro propio beneficio., es auto engañarnos, es tomar atajos para lograr nuestros objetivos. Nos mentimos no solo a los demás, sino a nosotras mismas. Nos justificamos con que son mentiras piadosas, pero en realidad son mentiras descaradas “Una mentira piadosa, oculta intencionalmente parte de la verdad”

 

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