CAMBIAR Y SER FELIZ
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Hoy he renovado el compromiso en mirar mi vida con ojos de oportunidad. Como todas las enseñanzas y las cosas grandes, este episodio de responsabilidad no se generó de algo en particular sino de una mezcla de pequeños milagros, en esa red de conversaciones sobre la cual tejo mi vida. Uno de esos prodigios vino de una amiga, saludando esta mañana en facebook en una forma distinta a la de tantos otros saludos recibidos.
Mientras unos celebran cada día porque termina y reciben la mañana deseando que el fin de semana llegue pronto o no se acabe, esta amiga se despierta todos los días y agradece por tener una nueva ocasión en sus manos para crear. Las mañanas le recuerdan que la vida está llena de comienzos, que tenemos una circunstancia para volverlo a hacer todo de nuevo, igual, distinto, “No importa”, la vida nos entrega cada día el saludo, un gracias a que estoy vivo disfruto, para que entonemos el “Vivir” en lo que se nos antoje.
Así celebra mi amiga cada mañana con una frase en facebook, un pensamiento agradable, una sonrisa y el agradecimiento a la vida quien le recuerda que mientras estemos vivos, podemos crear y recrear nuestro universo, y que cuantos segundos tengamos en nuestras manos son importantes, cuantos días tengamos la fortuna de vivir y ojala sean muchos más. Al abrir el face observo mis conversaciones, no solo las del día que a pasado sino el presente y dejo sin leer aquellas que me generan dolor o desean causarlo en otras personas. Leo concienzudamente cada una de las cuales ofrecen una circunstancia de felicidad.
Puedo tomar cada una de las realidades que observo desde una conversación morbosamente masoquista y sentir como perfora mi pecho, mi alma y mi corazón, o puedo acercarme a esa misma realidad y pensar: ¿Que voy a decirme sobre esto? y elegir decirme algo que me genere congruencia, que no se haya muerto en el pasado y me crucifique como su víctima, sino que me regale alas para vivir, volar, crear un nuevo futuro con todo mi poder.
Es el momento justo en el cual debemos mirar la vida con ojos de felicidad placentera. Empecemos a ver los atardeceres y los amaneceres distintos y después cualquier otra conversación que nos empequeñezca, que nos castigue, que nos limite “Eliminarla”. La conversión será crear poder de justo en la causa que nos frena y trunca. La reconstrucción es amar la vida en si misma, sin rencores y odios acumulados y, no limitar nuestro poder para las ocasiones en que recibimos lo dulce de la vida. La modificación es vivir cada momento como el último y sea aprovechado para crear y, lo amargo lo recibamos de conformidad como un principio que la vida provee.
Cada uno de nosotros tiene un ritmo de aprendizaje así que no te sientas mal porque crees que vas muy lento para amar a tus semejantes o no te sientas mejor que otros porque a tu parecer vas muy rápido, trata en mantenerte centrado en ti y forjando lo que consideres necesario para lograr lo que deseas.
En el caso de las personas que se encuentran en la etapa del “Despertar o cambio” de consciencia, es necesario mantener la calma y la paciencia porque especialmente en esta las cosas se toman su tiempo en manifestarse y esto dependerá primordialmente de el ritmo de aprendizaje y la disposición a cambiar en su vida lo que considere que no les gusta o funciona mal. No hay un tiempo específico determinado, sucederá y se tomará el tiempo que tenga que usurparse, por eso no te preocupes por cuánto tiempo necesitas si no por estar alerta y hacer todo lo necesario para ir avanzando y sanando sus asedios internos.
Si, amar es estar loco, yo también quiero perder el juicio. El amor es una locura, que ni el cura lo cura, y el cura que lo cura...Comete una gran locura al casar el amor por locura. Escribía hace muchos años Erasmo de Rotterdam que “La locura es la alegría indispensable para la felicidad.
Quien tiene solo razón, sin pasión, es una imagen de piedra, burda, carente de sentimientos humanos; un monstruo, un espectro de quien todos huyen, insensible ante toda emoción natural, no susceptible de amor ni de compasión” y; ¿Que es la vida sino locura? (entendiendo vida en su máxima expresión, en su mayor realización). Al igual que locura es vida. Y nada se le escapa y en nada se equivoca; ve a través de todo, todo lo sopesa adecuadamente, de nada se olvida, solo se satisface consigo mismo.
Solo podemos perder el juicio y despreocupamos de la opinión ajena cuando hemos podido dejar de juzgarnos a nosotros mismos, es decir, cuando realmente se nos ha "extraviado" el juicio que cargamos segundo a segundo sobre nuestra espalda. Mi metamorfosis hoy es estar consciente que perder el juicio no implica como primer paso que nos deje de importar el juicio ajeno, sino que nos deja de importar porque hemos dejado de juzgarnos, de ser nuestros mayores inquisidores, al buscar y encontrar la forma de dejar ese juez malvado que no nos deja respirar y, nos liberamos para ser quienes verdaderamente somos, dejando volar nuestra esencia.
Es dejar en cualificar de loco al que ama, y entenderlo o buscar perder el juicio al igual que el señalado como loco. Quiero dejar de cargar este juez a mis espaldas que me amarra mi esencia y no me deja volar, estoy cansado de juzgar cada una de mis respiraciones y de encontrarme culpable en ellas y por ellas.
Yo por lo menos, elijo perder el juicio, opto la locura, la venerable locura. De manera que la transformación es mi invitación a que pierdan el juicio conmigo y también a que me ayuden y me enseñen a hacerlo... no es fácil, cuando estamos tan entrenados para ser cuerdos y jamás perder el juicio por miedo a ser juzgados.
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