martes, 27 de junio de 2023

 

VACACIONES
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Dentro de dos días se acabara mi viaje a San Ignacio, unas vacaciones que desearía no terminaran. Hace algunas noches me la paso pensando en todo lo que me ha pasado. Las cosas tiernas de las que disfrute, otras inolvidables, las incompletas y las desagradables. Es gracioso que sienta que acabo de llegar y ya me tengo que regresar ¿Por qué tan rápido, pasa el tiempo cuando te encuentras feliz?
Los últimos tres años aprovecho las vacaciones en la Universidad para darme una vuelta por el pueblo y últimamente me acompaña una libreta en donde redacto mis inquietudes y sospechas de lo que suele suceder cuando no estoy aquí. Al mirar la libreta me acuerdo de la última vez que estuve de vacaciones en el pueblo y de lo mejor que viví. El rostro se anima con la escritura, eso me vivifica a regresar y verlos. Un pueblo de damas mayores en edad cuya voz privilegiada aconseja a sus muchachas.
Nadie niega una sonrisa, son agradecidos, dan consejo sin pedírselos y platican mirando al horizonte. Reviso las notas y encuentro un escrito sobre una persona amable, amena en sus pláticas, de esas que saben hacer bien las cosas. La siguiente hoja encuentro los chismes que corrían, las bromas que nos hicieron, los ligues que pretendía, los que andaban de novios y con quien.
Reflexione un poco en las parejas que se formaron y las que no resolvieron sus conflictos y se casaron con otro, hay de todo en la libreta y al leer me dan ganas en repetirlo, volver a sentir aquella fuerza de voluntad entre lo que aceptaba y rechazaba, sin embargo comprendo que no me queda más que agradecer por aquellos momentos y esperar tener un reencuentro con alguno de los amigos por la calle.- En una de las hojas me pregunto ¿Podré olvidarte? Con un corazón atravesado y sangrando.
Pero no recuerdo a razón de quien lo preguntaba. Van surgiendo muchas frases, escritos de mis sueños, en otras ideas donde evado responsabilidades. Surgen nombres de mujeres que aparecían en mis sueños, a otras les pregunto ¿No sé qué te pasa que siempre te apareces de mano de otro? ¿No entiendo, ni distingo porque lo prefieres? La libreta me dice cosas que había olvidado, me condena a volver a vivir una realidad llena de amores y voluntades. A veces escribía amargado porque creía jugaban con mis sentimientos, en otras yo soy el seductor quien las maltrata.
Divina juventud, entre soñar sin aterrizar de sueños con otras personas o juegos en amores villanos ¿Por qué no me eliges a mí, si quiero estar contigo? De acuerdo a lo escrito en mi juventud, todo era realizable, ellas estaban alcanzables pero esas rosas estaban siendo atendidas por otro jardinero y a la distancia un servidor sonaba su sirena para marchar en el barco que me llevara a la Universidad a seguir estudiando.
Antes de marcharme daré mi último viaje, me bañare en el rio, subiré por el arroyo de Colompo para dar la vuelta en la subida del negrito, aunque el viaje es tardado me facilitaré ese tiempo, así que me voy apurando. Cerré la puerta y me encamine al rio dejando atrás al pueblo.- Esto es vida, el refrescarse con las aguas cristalinas. Miro las lomas cerca que dan a la boca del arroyo y veo nubes que pasan tranquilas.
Al entrar al arroyo seco el aire me trae un nuevo aroma, como si jamás lo hubiera abandonado, esos aromas que respiraba cuando niño con suficientes recuerdos. Observo de nuevo el cielo con la esperanza de encontrarme con los ojos de mis amigos idos con quienes caminábamos estas veredas. ¿Qué cosa, tan agradable?
Si, lo hubiera pensando antes, no me lo creería, pero así es la vida de hermosa cuando regresamos a los lugares que nos hicieron felices. Aquellas aguas del arroyo que llamábamos las Cazuelitas (Por sus remolinos) la peña de los cuervos, la arena suave frente a la huerta del Doctor Echegaray, con las que una vez nos salpicamos y ahora se me hacen las mejores aliadas para lavar el pasado. Paso un rato callado y luego un "Pero no se puede" sale de mi boca, la vida no tiene vuelta atrás.
Ayer el cura lo dijo a toda la gente que la vida no tiene vuelta atrás y que nos arrepiéntanos de nuestros pecados. Mi pecado clavado en el alma lo confieso.- Me gustaba cazar palomitas y lagartijas con una resortera y ahora me preocupo al pensar ¿Cómo se me ocurría semejante atrocidad?

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