REALIDAD
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Pero las cosas no
son así. La verdad es que no puedo quererte más que como te quiero, no puedes
quererme ni un poco más ni un poco menos de lo que me quieres tú tampoco. Bien,
ya sabemos lo que no es, posible lograr en la espontaneidad. Pero ¿qué es
realmente el amor? Todos los días se extinguen montones de vidas en las que no
reparamos. Cuando voy a misa y veo que hay un funeral, pienso en la familia del
difunto, pero no profundizo en la realidad de la pérdida.
Eso es lo más
duro: Saber que pasará mucho tiempo, toda nuestra vida, para volver a ver al
ser querido que se ha marchado. Siempre he pensado que tiene que ser muy duro
vivir para aquellos que piensan que al final del camino sólo hay oscuridad de
muerte, esa dama temida y respetada que pocos se atreven a mirar a los ojos y a
la que ninguno puede escapar, por mucho que corra. Si no hay nada más allá, no nos
enteraremos es el único consuelo que queda. Pero yo creo que no es así, que hay
una luz al final del camino y que, cuando lleguemos a ella, nos encontraremos
ante una puerta que tendremos que atravesar.
El peaje será nuestra vida y el destino, la
plena conciencia de lo que hemos sido, somos y seremos. Para unos será la
gloria de saber que su vida ha tenido sentido y de que han conseguido llegar a
la cima de la montaña, que no son las riquezas materiales, sino el Amor. Para
otros, será el purgatorio de los que hicieron lo que pudieron, pero encontraron
excusas para no hacer que las cosas sucedieran; no sabiendo ser plenamente
felices ni en esta vida, ni en la otra. Para los que queden será el infierno de
haber desperdiciado la vida, no haber sabido ser feliz, haber puesto su corazón
en cosas inútiles...; “Llanto y el rechinar de dientes”
En cualquier caso,
a la puerta llegaremos todos y, tras cruzarla, nos encontraremos con aquellos
que la alcanzaron antes que nosotros. Uno de ellos será un familiar muy querido
(Mama, Papa, Hijo, Hermano etc.), que nos ha precedido en el camino hacia el
destino final y eterno, subiendo por la escala que nos lanzaron desde arriba.
Algún día nos
encontraremos, pero debemos estar preparados, porque no sabemos el día ni la
hora. Por ello, debemos estar conscientes que la muerte es el principio de un
final.
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