EL ATAUD PARA SU PADRE
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Cerca de mi casa, cuando estaba en secundaria una señora
compró un ataúd para su Papá, según me dijo el hijo de ella, lo hizo debido a
que estaban en esos dias con un gran descuento. A su Papá no le molesto
enterarse de lo que hizo su hija. Recuerdo que ella forro el ataúd con
terciopelo, lo dejo impecable, y lo comenzó a usar para guardar cosas. Lo puede
ver, ya que lo coloco cerca del baño, y en varias ocasiones que fui a su casa
al entrar al baño veía el ataúd por un lado de la puerta de entrada del baño.
Despues de esto mando hacer una placa de cerámica con la foto
de su Papá. Así, que todos los dias, su Papá cuando iba al baño a lavarse la
cara o bañarse veía su placa con su foto. Según saque en conclusión para su
hija ya era hora de que su Papá se marchara al otro mundo, que ya estaba viejo,
y había permanecido demasiado tiempo en este mundo y ya era hora. Recuerdo que
su Papá era un pescador que con los años no recodaba ni lo que era un anzuelo.
Por eso su hija seguía con los preparativos para el funeral. Incluso me entere
que ya le había cocido un saco de traje funerario de color negro y su elegante
corbata, y había sacado a crédito unos zapatos negros que guardaba nuevos para
esa gran ocasión.
La señora le pidió a su Papá que se probara en saco, y se
recostara en el ataúd porque quería ver ¿Qué tan elegante lucia? Pero el
anciano tenia principios y no se dejaba morir, aunque ya estaba puesto hasta el
Ángel que lo cuidaría en su tumba. Pasaron los años y estando en Preparatoria
fui a visitar a mi amigo, y le pregunté por el ataúd de su abuelo, y la salud
de su abuelo.
Me dijo que se echó a perder, ya que su abuelo lo comenzó a
orinar cada vez que iba al baño creyendo que era la taza, y que su mamá al no
poder aguantar el olor termino por tirarlo. Su Mamá por el coraje que sufrió
termino mala de la presión y fue a parar al hospital, donde murió. Resulta que
despues de la muerte de su hija, el abuelo de mi amigo vivió unos 10 años más.
No soy en absoluto un experto en el campo de la demencia y
lamento que alguien no pueda ayudar a sus seres queridos con esta enfermedad y
ellos mismos sufran psicológicamente mientras viven con ellos. Cuando cuento
este tipo de historias me toca las fibras sentimentales al ver la actitud
compleja que representa en la vejez un ser que fue querido en su adultez y como
anciano despreciado o, abandonado. Tal vez, sea mi propio miedo afrontar una
situación similar en demencia y sin poder ser una persona con la
responsabilidad en hacerme cargo de mí mismo en mi futuro. Amar y cuidar a un
ser amado que en sus últimos años termina enfermo con carácter insoportable.
Para muchos la vejez es ciertamente sufrimiento, humillación,
y degradación, donde no hay lugar para la ropa de cama bonita, las bromas
estúpidas y la risa por tonterías. Para algunos ya no hay lugar tranquilo, y el
tono con el que lo tratan deja en ser suave, cariñoso hasta ver en los ojos de
quienes amamos, y protegimos durante su vida personas quejosas, amargadas por
nuestra existencia, y en cambio escuchan ¡Estoy harto, ojalá ya te mueras para
que nos dejes en paz! Ataques psicológicos por vivir con ellos. Déjenme
decirles que yo en lo personal ame a mi abuela materna, y a mi abuelo paterno a
quienes conocí muy bien y recibí mucho de ellos, es por ello que el significado
en ese precio tiene una validez enorme de amor y gratitud.
Sin embargo, me parece interesante lo que sucede con la gran mayoría
de abuelos con problemas psicológicos y económicos casi, al final de su vida. Con
mis abuelos siempre tuve una buena relación en cariño mutuo, una relación cálida,
y junto a mis padres ellos me inculcaron el amor por mis semejantes, animales, así
como la bondad sin esperar recibir algo a cambio “Solo Dar” Estoy en contra en
que las personas económicamente miserables y con problemas psicológicos vaguen
por las calles, y que no seamos capaces como sociedad en proporcionarles un
espacio digno como ayuda.
Tengo esa actitud, y ese sentimiento amable con la vejez, y
las personas mayores; desde pequeño he visto un ejemplo positivo en mi familia.
Tuve excelentes abuelos de mis amigos cerca de mí, y tuve abuelas de ellos que
trabajaron como maestras en mi primaria, (Maestras amables, inteligentes, maravillosas
que, hasta el final de sus vidas, no fueron una carga amarga para su familia,
ni un bulto inútil en un rincón guardado) Hoy las mujeres, no llegan a los 50
años cuando ya andan haciéndose cirugías para ocultar su figura.
Hoy, hay muchas mujeres que a los 70/75 años en edad lucen
geniales sin cirugías, y veo en sus rostros que están satisfechas con sus
arrugas en la piel, están felices con su vida, están llenas de alegría, y cada mañana
acompañan a sus nietos hasta la puerta de su escuela. Pero además no muestran
problemas con su habla. Si, tienen arrugas, pero con su sonrisa y rostro amable
atraen la mirada de los hombres. Es más probable que los padres se cansen de
estar de pie y esperar al niño en sus diversiones, salida de la escuela, pero
una buena abuela no, esperará.
Lo que quiero decir es que una persona mala es mala en la juventud
y en su vejez, pero la persona amable que era seguirá siendo así. Hay personas
que se van aburriendo con su vida y terminan por amargarse, y es ahí en donde
empieza a manifestar su mal carácter. Me solidarizo con todos aquellos que no
tienen buenas relaciones con sus seres queridos y aquellos cuyos seres queridos
han sufrido demencia. Ya he visto demasiado sufrimiento en la vida, así que
aprecio cuando encuentro, aunque sea una pizca en las buenas acciones. No
recomiendo estar cerca, cortejar y mimar a aquellos que no te son queridos, que
no te aprecian y no te aman. Cada uno es libre en su elección. Muestro mi vida
y no te animo a vivir de la misma manera, no prometo que todo sea tan simple
como parece.
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