domingo, 29 de septiembre de 2024

 

UNA MADRE “LUCHO” Y CAMBIO UNA SECUNDARIA (Primera parte)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Mucha gente piensa que tengo un carácter escandaloso. No estoy de acuerdo y llamo a esto una lucha por la justicia. Tengo dos hijas. Durante sus tres años en la escuela secundaria, les robaron cosas, los maestros bajaron las calificaciones sin razón y un compañero agresivo le escupió en la cara a la más pequeña.

 Muchas veces acudí a la dirección, le escribí quejas a la supervisión de la escuela y al comité de de padres de familia, incluso en una ocasión llamé a la policía. Así protejo los derechos de mis hijos. Te cuento ¿en qué situaciones intervine, ¿dónde escribí quejas y cómo respondió la dirección de la escuela? Escribi sobre los derechos que tienen los niños y los padres de familia.

Aunque el derecho a la educación escolar gratuita es el más conocido, no es lo único que la ley garantiza a los escolares y a sus padres. Para que le resulte más fácil defender sus derechos, es necesario conocerlos. Enumeraré las principales cosas que los padres pueden exigir en la escuela.

 Lo primero es familiarizarse con los reglamentos internos de la escuela, la ley sobre educación, y si es una escuela particular, antes de inscribir a su hijo solicite a la dirección del colegio que le muestre el documento de autorización por parte de la secretaria de educación. Hice esto más de una vez: pedí planes de estudios, criterios para evaluar a los alumnos, criterios en revisión de tareas, y que me tuvieran al corriente con papel sellado y firmado por la escuela que confirmen las calificaciones que cada uno de los profesores registraban a mis hijas. Mi preocupación era ¿Cómo enseñaban a mis hijas? Se, de antemano que cada profesor desarrolla un plan de estudios para su materia por semana, mes, asi que debía familiarizarme con ello.

 Hice estas solicitudes a la dirección de la escuela por escrito y reconozco que me enviaron los programas por correo electrónico, de forma sencilla y rápida tuve la oportunidad de ponerme al corriente. La secundaria desarrollo un programa Web en una pagina exclusiva para padres, y eso me gusto mucho, ya que era una de mis peticiones si deseaban tener una educación de calidad y que los padres los apoyaramos. En esa pagina podíamos consultar planes de trabajo, calificaciones y progreso. Si había dudas sobre las calificaciones, podiamos pedirle al profesor y la dirección de la escuela que revisara y verificada mediante una comisión de profesores de la propia secundaria la validez real de la calificación.

 Otro de los problemas con los que me tope de frente, es que una maestra a menudo obligaba a los alumnos a comprarle copioas que ella diseñaba o exigia que le entregaran dinero para que ella les comprara un libro con el que trabajarían en equipo. A veces les exigia que el día de sus cumpleaños los alumnos le compraran librtos que ella les señala eran de su p´refrenecia y los alumnos los encargaban mediante internet entreganselos el día de su cumpleaños. Le dije al director y a la maestra que esto era ilegal, que la educación es gratuita, y que los libros de texto asignados cuentan con todo el programa a trabajar durante el ciclo escolar.

 Ella argumento que los alumnos le habían llegado con un bajo nivel académico, y que por ello deseaba regularizarlos. Ante este argumento le recordé que fue ella misma quien le dio clases a mi hija en el ciclo anterior y de esa misma materia. Ademas le comenté que el entregar regalos a los profesores estaba prohibido por la ley de educación, pero ella expreso que los alumnos lo hacian de buena gana. A lo que respondí que esa buena gana se ve reflejada en sus atenciones en el aula y calificaciones, y que ese era el comentario generalizado de la percepción de sus alumnos “No, es de buena gana, mucho menos voluntario - Maestra, es cohercistivo” A los alumnos, usted puede darle una lista de librosadicionales y solo si lo desea el alumno debe comprarlo.

 Es por ello que escribi la carta aclaratoria a la dirección de la escuela sobre las calificaciones que usted entrega para que se investigue, y el alumno tenga derecho a defenderse. Su problema, es que no permite que sus alumnos se expresen libremente, no lleva usted un plan de estudios, rechaza opiniones de ellos y eso no les permite desarrollar su personalidad, creatividad, su estado de animo hacia el interés por un tema en particular.

 En ese momento ya estaba el director de la secundaria presente por lo que aproveche para expresarle que en el aula de mi hija se estaban robando las cosas de su mochila, y que corregirlo es responsabilidad de la dirección de la escuela. Un compañero le escupio la cara a mi hija “En mi opinión, el derecho más importante de un niño en la escuela es el respeto a la dignidad humana, la protección de la vida y la salud, la protección contra la violencia física y mental y los insultos personales”. “Si se viola este derecho, entonces es muy difícil lograr la justicia, porque los límites de la violencia psicológica son muy borrosos: para algunos, escupir en la cara es inaceptable, para otros no es nada de qué preocuparse.

 Por mi experiencia, “Señor director” sé que los padres a menudo no quieren involucrarse en conflictos, incluso si su hijo se siente ofendido por compañeros y maestros con calificaciones más bajas. No apoyo esta posición y creo que la escuela puede ser un lugar muy cruel sino se correguen estas aptitudes tanto de los alumnos como de los maestros, y la dirección de la escuela.

 A, usted le he comentado en multiples ocasiones, además le he enviado llamamientos pidiéndoles no sólo que comprenda la situación, sino también que aplique sanciones disciplinarias a los profesores, por ejemplo, una amonestación, para resolver disputas entre participantes en las relaciones educativas, si la escuela tiene una. Usted como máxima autoridad es la responsable de utilizar otras formas de proteger derechos e intereses legítimos de los estudiantes, y si el profesor con aptitudes negativas no acepta su culpabilidad que sea removido de su responsabilidad ante grupos.

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