UNA MADRE “LUCHO” Y CAMBIO UNA SECUNDARIA (Primera parte)
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Mucha gente piensa que tengo un carácter escandaloso. No
estoy de acuerdo y llamo a esto una lucha por la justicia. Tengo dos hijas.
Durante sus tres años en la escuela secundaria, les robaron cosas, los maestros
bajaron las calificaciones sin razón y un compañero agresivo le escupió en la
cara a la más pequeña.
Muchas veces acudí a la dirección, le escribí quejas a la
supervisión de la escuela y al comité de de padres de familia, incluso en una
ocasión llamé a la policía. Así protejo los derechos de mis hijos. Te cuento ¿en
qué situaciones intervine, ¿dónde escribí quejas y cómo respondió la dirección
de la escuela? Escribi sobre los derechos que tienen los niños y los padres de
familia.
Aunque el derecho a la educación escolar gratuita es el más
conocido, no es lo único que la ley garantiza a los escolares y a sus padres.
Para que le resulte más fácil defender sus derechos, es necesario conocerlos.
Enumeraré las principales cosas que los padres pueden exigir en la escuela.
Lo primero es familiarizarse con los reglamentos internos de
la escuela, la ley sobre educación, y si es una escuela particular, antes de
inscribir a su hijo solicite a la dirección del colegio que le muestre el
documento de autorización por parte de la secretaria de educación. Hice esto
más de una vez: pedí planes de estudios, criterios para evaluar a los alumnos,
criterios en revisión de tareas, y que me tuvieran al corriente con papel sellado
y firmado por la escuela que confirmen las calificaciones que cada uno de los
profesores registraban a mis hijas. Mi preocupación era ¿Cómo enseñaban a mis
hijas? Se, de antemano que cada profesor desarrolla un plan de estudios para su
materia por semana, mes, asi que debía familiarizarme con ello.
Hice estas solicitudes a la dirección de la escuela por
escrito y reconozco que me enviaron los programas por correo electrónico, de
forma sencilla y rápida tuve la oportunidad de ponerme al corriente. La
secundaria desarrollo un programa Web en una pagina exclusiva para padres, y
eso me gusto mucho, ya que era una de mis peticiones si deseaban tener una
educación de calidad y que los padres los apoyaramos. En esa pagina podíamos consultar
planes de trabajo, calificaciones y progreso. Si había dudas sobre las
calificaciones, podiamos pedirle al profesor y la dirección de la escuela que
revisara y verificada mediante una comisión de profesores de la propia
secundaria la validez real de la calificación.
Otro de los problemas con los que me tope de frente, es que
una maestra a menudo obligaba a los alumnos a comprarle copioas que ella
diseñaba o exigia que le entregaran dinero para que ella les comprara un libro
con el que trabajarían en equipo. A veces les exigia que el día de sus
cumpleaños los alumnos le compraran librtos que ella les señala eran de su
p´refrenecia y los alumnos los encargaban mediante internet entreganselos el
día de su cumpleaños. Le dije al director y a la maestra que esto era ilegal,
que la educación es gratuita, y que los libros de texto asignados cuentan con
todo el programa a trabajar durante el ciclo escolar.
Ella argumento que los alumnos le habían llegado con un bajo
nivel académico, y que por ello deseaba regularizarlos. Ante este argumento le recordé
que fue ella misma quien le dio clases a mi hija en el ciclo anterior y de esa
misma materia. Ademas le comenté que el entregar regalos a los profesores
estaba prohibido por la ley de educación, pero ella expreso que los alumnos lo
hacian de buena gana. A lo que respondí que esa buena gana se ve reflejada en
sus atenciones en el aula y calificaciones, y que ese era el comentario
generalizado de la percepción de sus alumnos “No, es de buena gana, mucho menos
voluntario - Maestra, es cohercistivo” A los alumnos, usted puede darle una
lista de librosadicionales y solo si lo desea el alumno debe comprarlo.
Es por ello que escribi la carta aclaratoria a la dirección
de la escuela sobre las calificaciones que usted entrega para que se investigue,
y el alumno tenga derecho a defenderse. Su problema, es que no permite que sus
alumnos se expresen libremente, no lleva usted un plan de estudios, rechaza
opiniones de ellos y eso no les permite desarrollar su personalidad,
creatividad, su estado de animo hacia el interés por un tema en particular.
En ese momento ya estaba el director de la secundaria
presente por lo que aproveche para expresarle que en el aula de mi hija se
estaban robando las cosas de su mochila, y que corregirlo es responsabilidad de
la dirección de la escuela. Un compañero le escupio la cara a mi hija “En mi
opinión, el derecho más importante de un niño en la escuela es el respeto a la
dignidad humana, la protección de la vida y la salud, la protección contra la
violencia física y mental y los insultos personales”. “Si se viola este
derecho, entonces es muy difícil lograr la justicia, porque los límites de la
violencia psicológica son muy borrosos: para algunos, escupir en la cara es
inaceptable, para otros no es nada de qué preocuparse.
Por mi experiencia, “Señor director” sé que los padres a
menudo no quieren involucrarse en conflictos, incluso si su hijo se siente
ofendido por compañeros y maestros con calificaciones más bajas. No apoyo esta
posición y creo que la escuela puede ser un lugar muy cruel sino se correguen
estas aptitudes tanto de los alumnos como de los maestros, y la dirección de la
escuela.
A, usted le he comentado en multiples ocasiones, además le he
enviado llamamientos pidiéndoles no sólo que comprenda la situación, sino
también que aplique sanciones disciplinarias a los profesores, por ejemplo, una
amonestación, para resolver disputas entre participantes en las relaciones educativas,
si la escuela tiene una. Usted como máxima autoridad es la responsable de utilizar
otras formas de proteger derechos e intereses legítimos de los estudiantes, y
si el profesor con aptitudes negativas no acepta su culpabilidad que sea
removido de su responsabilidad ante grupos.
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