domingo, 8 de septiembre de 2024

 

AMOR PROPIO, Y LIBERTAD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de Méxiico.

 La generación de nuestras abuelas estaba acostumbrada a dar lo mejor de sí a sus hijos, sacrificándose. Para algunos esto puede parecer noble y correcto, pero desde un punto de vista psicológico, estas acciones indican el deseo de aumentar la importancia y ganarse el amor de sus nietos. Y, todo indica que el nieto debe apreciarlo. Es momento de preguntarnos ¿En dónde inicia el egoísmo, o el mal comportamiento? Por inicio, la actual generación de jóvenes y adultos, no es la primera, ni será la última generación de humanos enfermos de egoísmo.

Hay chicas que piensan que todos los hombres les deben algo, y los hombres reclamando honor, virginidad, respeto. Hay millones de padres infelices que han sido abandonados por sus hijos. Las relaciones románticas quedaron en el pasado. Nadie logra, nadie cuida, todos somos objetos para que seamos colmados de beneficios. Todos argumentan que se sacrifican por los demás, pero en realidad buscan sus intereses y su comodidad.

Si la chica logra convertirse en un objeto importante para un chico, la gran mayoría de ellas ya está pensando en que beneficios le puede aportar “Si, quiere estar conmigo, que le cueste” La vida en las relaciones y convivencia moderna se convirtió en una regla simple: todo lo mejor para mí. Primero “Yo”, despues “Yo” y luego “Yo” Si tengo este derecho sobre la persona que me pretende debo gozar de este pleno derecho. Pero no quiero que me convierta en su dependiente de sus recursos sino gozar a la par. Las generaciones anteriores buscaban un compañero de vida, y hoy se busca un socio que invierta.

El amor propio es la capacidad de construir límites personales, definir y defender su importancia sin atraer recursos externos. Autosuficiencia y autoestima que surgen de una adecuada autoestima y autosuficiencia. Un término bastante complejo, que intentaremos analizar más a fondo ¿Esencia del problema? Nos parece que debería haber una persona que satisfaga todas las necesidades básicas y dé una sensación de bienestar emocional. Él se preocupará, comprenderá, aceptará, ayudará, desinteresadamente. Para ello, muchos buscan una relación, imponiendo a su pareja una pesada carga de responsabilidad por su situación, económica o mental, y en ocasiones por ambas.

Ante esa necesidad se toleran actitudes irrespetuosas de los demás porque recibimos algo bueno de ellos. Nos metemos a una ratonera por un trozo de queso. Además, no intentamos salir de allí, creyendo ingenuamente que hay que pagar por todo, lo que significa que el encierro en la ratonera es el pago mismo por el queso que consumimos. A veces nos encontramos con una falta de gratitud, aunque hayamos hecho mucho bien a una persona. Nos negamos a reconocer nuestro síndrome del salvador, vanidad, egocentrismo, o el hecho de que ayudamos y dimos consejos que nadie nos pidió que hiciéramos.

Simplemente para merecer el amor, porque no podemos encontrarlo en nosotros mismos. Podrás dejar de cometer estos errores sólo si empiezas a amarte a ti mismo. ¿Qué significado tiene amarme a mí mismo? Muchos están convencidos de que nos aman por lo que hemos hecho por ellos, y no es amor sino agradecimiento. Pero luego tenemos que admitir que toda nuestra contribución no es valiosa y no nos sumó ningún punto. En realidad, una persona debe volverse valiosa para sí misma, tratarse a sí misma con cuidado y amor, solo así los demás copiarán este modelo. Sólo se respeta a quien se respeta a sí mismo. Cuidan a quienes se cuidan a sí mismos. Etc.

Puedes negar tanto como quieras la teoría del egoísmo saludable, pero en la práctica es la única que funciona. El egoísmo es un motivador interno de todas las acciones humanas. El egoísmo tipo primitivo no hace mal a nadie y no espera pagos monetarios. El egoísmo de los ricos y su preocupación por los excesos el deseo de ociosidad: éste es el suelo en el que crece su egoísmo y un ejemplo es el amor por la herencia que la otra persona va a recibir. Lleva implícito calculo y beneficio. La verdad es que todo mundo siempre piensa primero en sí mismo y se controla por su código moral, pero sigue subordinado al deseo natural de felicidad y bondad. Siendo que, para ser libre, el interés debe corresponder al interés humano, y no solo propio.

La felicidad de una persona depende del bienestar de sus seres queridos, de su sociedad. Los egoístas están separados de este beneficio y de esta idea de felicidad por ello critican los matrimonios forzados, pero en el fondo se sus intereses los aprueban llamándole amor por conveniencia. El lado positivo de una persona egoísta, es cuando abandona su negatividad y participa de forma activa en el mejoramiento de su familia, sus amigos y sociedad dejando atrás su egoísmo individual.

La vieja sociedad ha dejado la escena de los actuales acontecimientos, y parte de su tiempo lo dedica a refutar las conductas morales poniendo como ejemplo las acciones divinas, ya que las clases bajas han aprendido de las clases altas los intereses dominantes de la clase alta de la sociedad quienes han construido un mundo materialista del “Cuanto tienes, tantos vales”, y para controlar ese egoísmo ponen en el centro de sus razonamientos a “Dios” Han abandonado su religión o la practican egoístamente de forma calculada refutando la moral de la juventud y su vida personal divina ante los ojos de Dios.

Pero de hecho en sus actos, en el centro no está Dios, sino su lado humano egoísta que se dedica a calcular beneficios materiales sobre sentimientos y posiciones sociales. Es decir, controlan su mente en qué hacer ante cualquier circunstancia para verse mejor. Recordemos las reglas de la vida. El primer cuidado, y las máscaras sociales las colocan los padres sobre su hijo, y con ello garantizan su seguridad. “Este principio funciona en todo el mundo donde nazca un humano” En donde el que nace depende de quien lo rodea para que este bien.

Son las leyes, y reglas de la vida y no importa lo que la madre haga, debe cumplirlas, es el pago obligatorio para que la descendencia continúe. Si, los hijos van creciendo y se comportan en forma de forma inapropiada, lo inmediato es pensar que algo anda mal. – No siempre es el hijo el culpable de este comportamiento sino sus padres. Por ejemplo, padres que viven en una relación estúpida es decir una pareja que no es normal y que no es capaz de crear expectativas familiares. Padres que no son felices, no se sienten realizados, los carcomen los deseos y emocionalmente son inestables. Son padres que confunden responsabilidad mutua esperando que la pareja sea quien resuelva, o que alguien más lo haga por él.

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