jueves, 26 de septiembre de 2024

 

EL NIÑO LEPERO “EN PRIMARIA”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 En el primer grado hay un niño que es abiertamente agresivo, lastima físicamente a los niños, habla con obscenidades e interrumpe las lecciones, no para en el aula, molesta a todos, a menudo se escuchan quejas de los padres. La situación puede parecer desesperada, porque la escuela no puede expulsar a ese niño; él, como todos los niños, tiene derecho a una educación gratuita. El niño se cree que es un perdona vidas, matón. Los problemas de disciplina en los niños comienzan en el primer grado de prescolar y primaria.

 A esta edad se produce la adaptación a la escuela, y es normal que un niño muestre agresividad. En la primera semana de clases en la escuela primaria, algunos niños lloran a diario, otros se comportan mal, unos más se meten debajo del escritorio. - Tienen derecho a hacerlo. Este es un período difícil, sólo lo estamos observando. Si termina el primer mes de clases, y el niño se porta mal, empuja, dice malas palabras, empezamos a descubrir existe un problema” - A los siete años, un niño busca protección.

 Es agresivo porque tiene miedo. El profesor de la clase debe realizar el trabajo correctamente, convertirse en un amigo y mostrarle al niño que la escuela es segura. El profesor debe reunir a los padres, y explicarles sobre la situación del niño, sin dejar de lado que el niño tiene derechos y no puede ser expulsado de la escuela. Hay padres que no intervienen ante el llamado y prefieren esperar a ver hasta dónde llega esta situación. En la mayoría de los casos los niños se adaptan y superan ese problema, son raros los que quedan con el problema en disciplina y requieran la atención de un especialista en psicología. En este último caso, es necesario comprender las razones de este comportamiento: pueden ser tanto problemas en la familia como errores pedagógicos. Un niño puede portarse mal porque no le interesa, no entiende lo que dice la maestra y lo que responden los niños.

 No puede participar en la lección, pero para llamar la atención se comporta de esta manera, o, por otro lado, los errores pedagógicos en la familia o en la maestra. - Si hay un agresor en la clase de un niño, ¿qué deben hacer los padres? Los padres deben acudir a la maestra para que solucione el problema con los padres del niño. Evite las discusiones con los padres de ese niño. Una maestra debe ser la mediadora para resolver el conflicto, y si ella no puede debe pedir apoyo a la dirección de la escuela para que intervenga un psicólogo. Todo debe resolverse sin escándalos.

 Cuando los padres se quejan de un niño o varios en particular. – La maestra debe invitar a todos los padres a un dialogo abierto de conversación sentados todos los padres en círculo para que puedan expresar su opinión, y posible una solución. Las madres son dadas a sacar conclusiones erróneas en que la maestra no quiere hacer nada para resolver el conflicto, o piensan que la maestra se puso en su contra. Por eso cuando en ese círculo se escucha la voz de los padres en un diálogo abierto, sin ataques, con tacto y educación, se dan cuenta que el problema no es la maestra, sino el niño, entonces algo puede cambiar.

 Los psicólogos aconsejan hablar más con los niños en casa y discutir sus sentimientos sobre los acontecimientos en la escuela. Recordemos que en una escuela llegan padres con diferentes visiones es de vida, los hay que quieren cooperar, los que se oponen a todo, los que dejan a su hijo y no tienen mayor contacto con la escuela. Los divorciados, los que se la pasan todo el tiempo trabajando. Todo ello conduce al resultado negativo o positivo en la escuela. Una maestra no puede enviar a un niño con un psicólogo sin el permiso de sus padres. Si la familia es socialmente desfavorecida y ven que el niño se porta mal debido a problemas familiares, entonces se le da aviso al director para que involucre a especialistas del departamento de apoyo educativo.

 Y si el problema es mayor se da aviso a la policía, y a donde quiera que se pueda obtener apoyo, para identificar la situación y demostrar que es necesario resolverlo. Mandar llamar a los padres a la escuela cuando existe un serio problema entre ellos, la maestra nunca debe hablar con ellos estando sola, sino que debe hablar en presencia de una tercera persona la cual puede ser en este caso el director o un psicólogo de apoyo. Se discute la situación, y luego se esboza una solución. Trabajar con un niño problemático no siempre está dentro de las capacidades de un maestro joven; puede necesitar la ayuda de colegas experimentados.

 "Estos niños saben que se están portando mal". Quizás quiera hacerlo de otra manera, pero no sabe cómo. Algunos profesores para cambiar la actitud del niño lo ponen ayudarlo sea limpiando el pizarrón, sentarlo cerca del profesor que el niño se sienta importante para el profesor. En cada caso individual se resuelve de forma diferente. Paralelamente al trabajo con el niño, se pueden realizar actividades psicológicas en el aula: juegos de interacción con otros niños. Los problemas se resuelven en la escuela.

 Según la Ley de Educación, la responsabilidad de todo lo que sucede en la escuela recae en la escuela. Y la escuela debe garantizar la seguridad de la vida y la salud de los niños. Si en la escuela hay un niño que acobarda a otros niños, entonces la escuela, por su parte, debe hacer todo lo posible para proteger a los niños de este alumno. Cómo lo hará la escuela es una cuestión que corresponde a la escuela en su totalidad. Si un niño fue golpeado en el recinto escolar, entonces podemos decir que parte de la responsabilidad debe recaer en la escuela. Por lo general, hacen la vista gorda ante esto y hacen responsable al propio niño, lo registran, etc.

 

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