viernes, 13 de diciembre de 2024

 

AMIGA DE MARTHA EN CULICÁN

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 En la escuela yo era un excelente estudiante. Después de estudiar, inmediatamente me sentaba a hacer mis deberes, leía literatura clásica en mi tiempo libre, no salía con amigos hasta tarde, ayudaba a mis padres con las tareas del hogar y no salía con nadie. Hasta el segundo grado de preparatoria, solo tuve un amigo, pero solo éramos amigos. No es por echarme flores, pero era hija con la que todo padre sueña y una alumna ejemplar.

 Unos meses antes de graduarme de la escuela preparatoria, conocí a Julian. Por supuesto, todo empezó con una amistad, y después de un tiempo me invitó a salir, fue mi primera cita. El joven era 5 años mayor que yo, creció en una familia adinerada, por lo que ya tenía su propio pequeño negocio, automóvil y apartamento. Parecería un niño mimado, el llamado “hijo de Papi”, pero no...  Julian era un tipo muy educado, podía mantener cualquier conversación, me cuidó con valentía, me apoyó antes de los exámenes finales, creyó en mí y, lo más importante, no insinuó sexo, y eso me alegró mucho. porque no quería apresurarme, y no sabría que hubiera sucedido.

 Mientras estudiaba en la universidad (Me cambie a la ciudad de Culiacán), y Julian se fue conmigo rentando un apartamento y yo viviendo con una Tia. - Le visitaba en su apartamento y a veces se quedaba a dormir en su departamento pretextando que lo hacía con una amiga para estudiar, por lo que la tía no sospechaba nada. A veces teníamos discusiones, como muchas parejas, pero por lo demás todo fue perfecto. El dia de mi graduación como Universitaria no podre olvidarlo nunca, ya que se subió al escenario con flores y se arrodilló. Seis meses después tuvimos una boda magnífica. -  Julian se convirtió en un excelente marido y luego en un padre amoroso para nuestro hijo. Dicen que un esposo debe ser ante todo un confidente y gran amigo.

 

Mi esposo se convirtió en mi compañero más confiable, cuando me desilusioné de mi profesión (mientras aún estudiaba), me obligó a graduarme de la universidad y unirme a su negocio familiar, ya que tenía una sucursal en la ciudad, por ello también le estoy agradecida. Julian me dijo más de una vez que moriría antes que yo, y que para eso debía estar preparada para hace frente a la vida, y cuidar a nuestro hijo. Y que para ello necesitaba convertirme en un verdadero profesional en mi campo.

 Pasaron cortos años, era imposible imaginar una vida mejor, pero llegó el día más terrible de mi vida. De vez en cuando, mi marido se quejaba de dolor en el corazón, pero no tenía prisa por acudir al médico, solo se recostaba y me tranquilizaba asegurando que solo era porque comió mucho o se agito en su trabajo, pero que pronto se le pasaría. Ese día tuvimos en la empresa un gran festejo, y fuimos a un restaurante a celebrar este evento. Después de un cóctel, Julian se puso muy rojo y su rostro se cubrió de sudor. Salimos apresurados, pero no sirvió de nada; un minuto después se cayó en la puerta del restaurante.

 En el restaurante estaba un Médico que de inmediato lo reviso, y comenzó a prestarle los primeros auxilios, alguien llamo a la ambulancia, pero todo fue inútil, no pudieron reiniciar su corazón. El mundo se me derrumbo en un abrir y cerrar de ojos pasando de la gran alegría en la vida por la desesperación. A partir de ese momento me vi convertida en un zombi. - No recuerdo el funeral, el velorio, los pésames, y todo lo que pasó hasta un mes después de su muerte. No salí de casa durante un mes. Un día mi hijo se me acercó y con lágrimas en los ojos me pidió que no lo dejara solo, dijo que me extrañaba y que no quería quedarse huérfano. Solo esto me ayudó a recuperar el sentido y poco a poco empezar la vida desde cero.

 Durante los siguientes cinco años no dejé que un hombre se me acercara, reaccionaba con rudeza a los elogios, ya que no fue Julian quien los dijo, “Ya nunca me dirá una palabra”. Me lancé de cabeza al negocio trabajando duro para tranquilizarme, sobrecargándome de tareas para todo el día, sólo para no volver al estado del que escapé. Por supuesto, no me olvidé de mi hijo; él siguió siendo el único y más querido ser de mi vida. Pasó el tiempo y comencé a interesarme por el dibujo, me apunté en un curso, donde conocí a Martha. Ella y yo nos hicimos amigas, encontré a alguien con quien podía hablar de cualquier cosa en los últimos años.

 Un día, después de clase, Martha y yo salimos del estudio de dibujo y un hombre moreno, alto se nos acercó. Sentí calor, y me estremecí con la mirda de sus ojos negros, me sorprendió este sentimiento, porque nunca lo había experimentado, “Con Julian todo era diferente”. Al final resultó que, era el hermano de Martha, se presentó como Julio Mi amiga Martha, se despidió de mí y los hermanos se fueron al auto. No recuerdo cómo llegué a casa, entré a mi habitación, miré la foto de mi esposo y lloré, me sentí avergonzada porque sabía que ese hombre me había interesado y que sería muy fácil enamorarme de él.

 Al siguiente día durante la clase de dibujo, Martha me dijo que su hermano le preguntó por mí. Quedó claro que estábamos interesados ​​el uno en el otro. Descubrí que Julio es siete años menor que yo. Una semana después, Martha, y yo fuimos a una fiesta corporativa que se celebró con motivo del aniversario del estudio de dibujo. No recuerdo cómo Julio nos recogió borrachas de esta fiesta. Tampoco recuerdo cómo me llevó a casa y me llevó en brazos al dormitorio. Pero hay algo de esa noche que recordaré por el resto de mi vida. Lo llevé a mi cama y termino mi sequia por falta de un hombre, así amanecimos abrazados en la misma cama “Nunca me había sentido tan bien”

 Por la mañana tomamos caminos separados. Cuando llegué a casa después del trabajo, no pude evitar pensar en él. Probablemente fue un encuentro casual, simplemente lo pasamos bien juntos, claramente “Él.”  no está de humor para una relación seria con una mujer mayor. Estos pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de mi teléfono personal. Julio, le pidió mi número a su hermana y en la llamada quedamos encontrarnos en un café.

 Llevamos cinco años saliendo, sexo, citas, como si volviera aquellas noches cuando siendo estudiante me quedaba a dormir en el apartamento de Julian, pero ya no tengo 23 años. - Julio, es una persona bastante decidida y a su edad ya maduro bastante. Es un hombre tranquilo que quiere conocer a mi hijo para comenzar algo en serio, lo cual tengo mucho miedo, no sé cómo reaccionará mi hijo ante Julio. También me atormenta la idea de nuestra diferencia de edad. Aún no he tomado una decisión final, pero siento que ya estoy más feliz que nunca.

 

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