ENTRE LA FELICIDAD, Y EL TIEMPO VACIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Los hombres y las mujeres miran el pasado de manera
diferente. Los hombres se evalúan críticamente a sí mismos desde la altura de
su edad y experiencia actuales. Es difícil para ellos no volver sentirse 10
años o 20 años más jóvenes. Es más fácil para las mujeres usar su "máquina
del tiempo" interna y ser transportadas a su propia juventud. El tiempo
psicológico rara vez fluye uniformemente para cada ser humano. Los años
acumulados no tienen cuenta regresiva en el camino de la vida. El enamoramiento,
el nacimiento de un hijo, el primer éxito público también puede iniciar una
nueva serie causal de episodios vitales que se afectan entre sí, como la muerte
de un ser amado, la traición de un amor.
Todo nos puede llevar a perder la felicidad y comenzamos a
percibir el tiempo de nuestra vida como vacío, prácticamente sin llenar de
nada, nuestra actitud hacia nosotros mismos empeora, la autoestima cae. No
quiero ver a nadie, todo se me escapa de las manos, el estado de ánimo se
vuelve depresivo e inestable. Tratando de ayudarnos a nosotros mismos en tales
circunstancias, intuitivamente tratamos de diversificar nuestras vidas:
cambiamos algo en apariencia, vamos a algún lado, compramos boletos para el
teatro, organizamos una reunión con viejos conocidos a quienes no hemos visto
en años. ¿Por qué renegamos que no somos felices?
A veces las circunstancias nos hacen infelices, y si de
repente logramos sentir alegría, estamos seguros de que ésta no durará mucho.
¿Pero es posible obligarnos a ser feliz? Creo que es posible, por ejemplo, una
persona entra a estudiar la carrera de abogado y a los dos años se da cuenta
que no es feliz ahí, y la abandona. Otro estudia ingeniería, y la abandona para
irse a estudiar teatro. Uno más le atrae Arquitectura, pero su vocación son la
literatura y los clásicos. La mayoría perdemos mucho tiempo buscando la
felicidad hasta que es ella la que nos encuentra. Somos un monologo silencioso
que vamos trasportando hasta que estalla como dialogo entre lo interno y lo
externo.
Lo importante es con fiar en uno mismo para encontrar nuestra
propia alegría y no seguir a los demás en la de ellos. Alguien nos invita tomar
licor, y lo seguimos sin establecer ese dialogo con uno mismo, sino que
ciegamente confiamos que esa es la felicidad que deseamos sin analizar o
reflexionar que es la alegría del que nos invitó y no la nuestra. Como
resultado solo somos seguidores. Esto significa que todo aquel que se pregunta
por la búsqueda de la felicidad se ve obligado a hacer su propio camino,
apoyándose en el trabajo con prácticas legales que pueden transformar la
conciencia y formar el hábito de ser feliz.
Créanlo o no, la felicidad es el camino en dar el primer paso
en un habito que se va convirtiendo en la escalera anhelada. Buscar la
felicidad es darle diferentes significados, a los atrayentes o atractivos que
suponemos nos hacen felices. Algunos desean fervientemente contar con dinero, y
poder comprar todas las cosas que anhela y cree que necesita para ser feliz,
otros le llamaran a esto “Ignorancia” “Estupidez” para unos más el ser feliz en
vivir una vida tranquila al lado de las personas que ama, es por ello que las
personas se continúan preguntando ¿Es posible crear felicidad artificialmente
mediante pastillas, drogas, bebidas embriagantes, o entrenarse para ser feliz?
Los que se cansan de la vida exponen que no son ni fueron
felices, que no encontraron el camino del amor, familia, amigos y que lo
intentaron todo de diferentes maneras, pero no se les dio. El que los escucha
deduce que el problema es él, o que fue enfermado durante su vida cotidiana
convirtiéndolo en una persona insatisfecha hasta convertirse en problema para
los demás y hasta para sí mismo. Desde un punto de vista psicológico, la
felicidad es cuando estamos satisfechos con la calidad de vida, experimentamos
muchas emociones positivas y reducimos el número de negativas.
Para amantes de sí mismos, alcanzar la felicidad es amarse a
uno mismo, su superación personal, el desarrollo de su espíritu (Eudaimonistas
están convencidos de que nace dentro de la propia persona). Su postura la
soportan sobre el hecho de que cuando la persona queda satisfecha en sus
necesidades básicas, es el momento en que debe buscar la felicidad. Los
neuro-científicos exponen que todo se debe cada ser humano poseemos una forma
de reacción en cadena electroquímica que se lanza como respuesta a un estímulo.
Y, que el papel principal El papel en esta reacción lo
desempeña el núcleo de un grupo de neuronas que controla emociones como la
risa, el placer, el miedo, la agresión y es responsable de la formación de la
adicción. Que es allí donde se genera la euforia y satisfacción que proviene de
la corteza cerebral, y que para ello viene acompañada de dopamina misma que
impregna al núcleo, y otras áreas responsables de la formación de sentimientos
de placer. La recompensa alcanzada se va fortaleciendo entre estímulo y
respuesta.
Esto es lo que forma la adicción al placer. Cuando se liberan
endorfina afecta no sólo a nuestro estado de ánimo, sino también a nuestro
bienestar. Se sabe que las endorfinas ayudan a suprimir el dolor, el miedo y el
estrés. Es decir, favorecen el buen estado físico, prolongan la salud. Así, el
cerebro nos estimula a sentir placer para, en términos generales, prolongar la
vida. Ser feliz es uno de los factores importantes que influyen en nuestra
salud. Las personas felices tienen menos probabilidades de enfermarse, son
menos susceptibles a las enfermedades cardíacas y al riesgo de sufrir un ataque
cardíaco.
Además, los optimistas son más resistentes a la depresión.
Esto, a su vez, reduce la probabilidad de diabetes: con la depresión y el
estrés, aumentan los niveles de cortisol, lo que eleva los niveles de azúcar.
El vínculo entre felicidad y salud es incluso mayor que el vínculo entre el
bienestar físico y las necesidades básicas como la alimentación, las
condiciones de vida y el acceso a la atención médica. El cerebro nos estimula a
tener placer para prolongar la vida, si la persona pierde el deseo de vivir, es
perder ese placer y muere.
Ser feliz para una persona es poder viajar, para otra
comprarse un vestido, para diferente es enamorarse y se distinguido. Pero
además todos los seres humanos traemos consigo un código genético ya programado
que nos heredaron nuestros antepasados, y si fueron felices o solo disfrutaban
el placer. En cuanto a la relación de la felicidad y el dinero: El dinero puede
hacernos más felices hasta cierto nivel de ingresos. Si hay suficiente dinero
para satisfacer las necesidades básicas, una persona puede sentirse feliz, están
seguros. Hay una gran diferencia en felicidad entre quienes viven por debajo
del umbral de pobreza y quienes viven por encima de él.
Por ejemplo, las personas humildes en su hogar valoran su
felicidad en contar con familia, hijos que los apoyen. Los científicos
consideran que las personas ignorantes son las más felices por no dedicarle
tiempo a usar sus neuronas en los conflictos generales, y eso les genera salud
mental. La felicidad para los egoístas y avaros es un arma de doble filo. Estas
personas tienen un gran recurso para alcanzar el nivel de vida deseado, lo que
en sí mismo puede hacerlos felices, pero al mismo tiempo no están satisfechos
por mucho tiempo con lo que han logrado y constantemente quieren alcanzar más.
Lo que queda claro es que la conexión entre salud y felicidad es mayor que
entre salud y finanzas.
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