lunes, 23 de diciembre de 2024

 

ENTRE LA FELICIDAD, Y EL TIEMPO VACIO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México. 

 Los hombres y las mujeres miran el pasado de manera diferente. Los hombres se evalúan críticamente a sí mismos desde la altura de su edad y experiencia actuales. Es difícil para ellos no volver sentirse 10 años o 20 años más jóvenes. Es más fácil para las mujeres usar su "máquina del tiempo" interna y ser transportadas a su propia juventud. El tiempo psicológico rara vez fluye uniformemente para cada ser humano. Los años acumulados no tienen cuenta regresiva en el camino de la vida. El enamoramiento, el nacimiento de un hijo, el primer éxito público también puede iniciar una nueva serie causal de episodios vitales que se afectan entre sí, como la muerte de un ser amado, la traición de un amor.

 Todo nos puede llevar a perder la felicidad y comenzamos a percibir el tiempo de nuestra vida como vacío, prácticamente sin llenar de nada, nuestra actitud hacia nosotros mismos empeora, la autoestima cae. No quiero ver a nadie, todo se me escapa de las manos, el estado de ánimo se vuelve depresivo e inestable. Tratando de ayudarnos a nosotros mismos en tales circunstancias, intuitivamente tratamos de diversificar nuestras vidas: cambiamos algo en apariencia, vamos a algún lado, compramos boletos para el teatro, organizamos una reunión con viejos conocidos a quienes no hemos visto en años. ¿Por qué renegamos que no somos felices?

 A veces las circunstancias nos hacen infelices, y si de repente logramos sentir alegría, estamos seguros de que ésta no durará mucho. ¿Pero es posible obligarnos a ser feliz? Creo que es posible, por ejemplo, una persona entra a estudiar la carrera de abogado y a los dos años se da cuenta que no es feliz ahí, y la abandona. Otro estudia ingeniería, y la abandona para irse a estudiar teatro. Uno más le atrae Arquitectura, pero su vocación son la literatura y los clásicos. La mayoría perdemos mucho tiempo buscando la felicidad hasta que es ella la que nos encuentra. Somos un monologo silencioso que vamos trasportando hasta que estalla como dialogo entre lo interno y lo externo.

 Lo importante es con fiar en uno mismo para encontrar nuestra propia alegría y no seguir a los demás en la de ellos. Alguien nos invita tomar licor, y lo seguimos sin establecer ese dialogo con uno mismo, sino que ciegamente confiamos que esa es la felicidad que deseamos sin analizar o reflexionar que es la alegría del que nos invitó y no la nuestra. Como resultado solo somos seguidores. Esto significa que todo aquel que se pregunta por la búsqueda de la felicidad se ve obligado a hacer su propio camino, apoyándose en el trabajo con prácticas legales que pueden transformar la conciencia y formar el hábito de ser feliz.

 Créanlo o no, la felicidad es el camino en dar el primer paso en un habito que se va convirtiendo en la escalera anhelada. Buscar la felicidad es darle diferentes significados, a los atrayentes o atractivos que suponemos nos hacen felices. Algunos desean fervientemente contar con dinero, y poder comprar todas las cosas que anhela y cree que necesita para ser feliz, otros le llamaran a esto “Ignorancia” “Estupidez” para unos más el ser feliz en vivir una vida tranquila al lado de las personas que ama, es por ello que las personas se continúan preguntando ¿Es posible crear felicidad artificialmente mediante pastillas, drogas, bebidas embriagantes, o entrenarse para ser feliz?

 Los que se cansan de la vida exponen que no son ni fueron felices, que no encontraron el camino del amor, familia, amigos y que lo intentaron todo de diferentes maneras, pero no se les dio. El que los escucha deduce que el problema es él, o que fue enfermado durante su vida cotidiana convirtiéndolo en una persona insatisfecha hasta convertirse en problema para los demás y hasta para sí mismo. Desde un punto de vista psicológico, la felicidad es cuando estamos satisfechos con la calidad de vida, experimentamos muchas emociones positivas y reducimos el número de negativas.

 Para amantes de sí mismos, alcanzar la felicidad es amarse a uno mismo, su superación personal, el desarrollo de su espíritu (Eudaimonistas están convencidos de que nace dentro de la propia persona). Su postura la soportan sobre el hecho de que cuando la persona queda satisfecha en sus necesidades básicas, es el momento en que debe buscar la felicidad. Los neuro-científicos exponen que todo se debe cada ser humano poseemos una forma de reacción en cadena electroquímica que se lanza como respuesta a un estímulo.

 Y, que el papel principal El papel en esta reacción lo desempeña el núcleo de un grupo de neuronas que controla emociones como la risa, el placer, el miedo, la agresión y es responsable de la formación de la adicción. Que es allí donde se genera la euforia y satisfacción que proviene de la corteza cerebral, y que para ello viene acompañada de dopamina misma que impregna al núcleo, y otras áreas responsables de la formación de sentimientos de placer. La recompensa alcanzada se va fortaleciendo entre estímulo y respuesta.

 Esto es lo que forma la adicción al placer. Cuando se liberan endorfina afecta no sólo a nuestro estado de ánimo, sino también a nuestro bienestar. Se sabe que las endorfinas ayudan a suprimir el dolor, el miedo y el estrés. Es decir, favorecen el buen estado físico, prolongan la salud. Así, el cerebro nos estimula a sentir placer para, en términos generales, prolongar la vida. Ser feliz es uno de los factores importantes que influyen en nuestra salud. Las personas felices tienen menos probabilidades de enfermarse, son menos susceptibles a las enfermedades cardíacas y al riesgo de sufrir un ataque cardíaco.

 Además, los optimistas son más resistentes a la depresión. Esto, a su vez, reduce la probabilidad de diabetes: con la depresión y el estrés, aumentan los niveles de cortisol, lo que eleva los niveles de azúcar. El vínculo entre felicidad y salud es incluso mayor que el vínculo entre el bienestar físico y las necesidades básicas como la alimentación, las condiciones de vida y el acceso a la atención médica. El cerebro nos estimula a tener placer para prolongar la vida, si la persona pierde el deseo de vivir, es perder ese placer y muere.

 Ser feliz para una persona es poder viajar, para otra comprarse un vestido, para diferente es enamorarse y se distinguido. Pero además todos los seres humanos traemos consigo un código genético ya programado que nos heredaron nuestros antepasados, y si fueron felices o solo disfrutaban el placer. En cuanto a la relación de la felicidad y el dinero: El dinero puede hacernos más felices hasta cierto nivel de ingresos. Si hay suficiente dinero para satisfacer las necesidades básicas, una persona puede sentirse feliz, están seguros. Hay una gran diferencia en felicidad entre quienes viven por debajo del umbral de pobreza y quienes viven por encima de él.

 Por ejemplo, las personas humildes en su hogar valoran su felicidad en contar con familia, hijos que los apoyen. Los científicos consideran que las personas ignorantes son las más felices por no dedicarle tiempo a usar sus neuronas en los conflictos generales, y eso les genera salud mental. La felicidad para los egoístas y avaros es un arma de doble filo. Estas personas tienen un gran recurso para alcanzar el nivel de vida deseado, lo que en sí mismo puede hacerlos felices, pero al mismo tiempo no están satisfechos por mucho tiempo con lo que han logrado y constantemente quieren alcanzar más. Lo que queda claro es que la conexión entre salud y felicidad es mayor que entre salud y finanzas.

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