ESCUELA
y CALIFICACIONES
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La
palabra calificativa “Es un buen estudiante” o “Mal estudiante” Son
definiciones que desde niño escuchamos sobre nuestra persona. Las
calificaciones son aplicadas desde la primaria hasta la Universidad ¿Por qué?
¿Es realmente necesario valorar con cinco o diez a un estudiante? El sistema de
calificaciones de cero a diez no apareció ayer. Algunos aún recuerdan un cero
en una prueba, pero el profesor otorga un cinco. La puntuación -de cero a diez
puntos- la establece el profesor en función de cómo el alumno contesta una
prueba, pero el profesor no toma en cuenta lo que le puede estar sucediendo en
ese momento al alumno, su falta de pensamientos durante el examen.
El
profesor valora con diez a quien el considera muy bueno que conoce a fondo las
tareas asignadas. Para un ocho o nueve debe esforzarse. Pero allí también va
implícito el orden, la disciplina, la simpatía ¿Qué pasa con un profesor de
secundaria o preparatoria que atiende muchos grupos y alumnos? ¿Tendrá tiempo
para conocerlos, y atenderlos de forma personalizada? Hay alumnos que tienen
miedo a los exámenes y en otros casos el profesor entrega puntos sin atender la
regla de igualdad.
Por
ello no todos están de acuerdo en el tipo de calificar y prefieren una nota de
pase o una de reprobado sin que lleve ningún número, con ello se garantizaría
las deficiencias del profesor. La calificación es necesaria, pero evaluar el
conocimiento es abstracto siendo mera necesidad de justificación ¿Cómo se puede
evaluar el conocimiento de un estudiante? ¿Es posible confiar en el hecho de
que la calificación otorgada por el profesor es objetiva, y sobre esta base
sacar conclusiones del propio conocimiento?
¿El conocimiento de la evaluación es siempre el principal indicador del
éxito académico?
Para
cualquier estudiante es vergonzoso sacar un tres o cuatro en una prueba y se
siente a veces satisfecho con un seis de pase. ¿Cuál es la diferencia entre
cada uno de estos estudiantes? Que uno está preparado y los otros no para un
examen, que resolvió con errores. El deseo de alcanzar a obtener el diez, se ha
vuelto vicioso, enfermizo, incluso involucra a padres de familia y chantajes
por parte de los alumnos. Es una sed de motivación equivocada.
Por
ejemplo, evaluar literatura, indican que uno se siente más profundamente en un
texto literario y otro más superficialmente. Estamos evaluando ¿Cómo percibe un
alumno y otro la obra literaria? El hacerles un examen sobre los nombres y
hechos de los personajes ¿Es útil para la vida, memoria, desarrollo de la
personalidad, interés por la literatura? La calificación daña la personalidad
al ser percibidos como personas por esa calificación y el cómo aprendemos. ¿La
calificación se utiliza como retroalimentación, para mejorar o estigmatizar?
De
hecho, en general, lo único que refleja la evaluación es el nivel de
cumplimiento del estudiante con los estándares del maestro (recuerde que aquí
se incluyen tanto la belleza como el carisma, el nivel de adaptación del alumno
al aula, la capacidad para involucrarse con las actividades que el profesor
controla, el cumplimiento formal por parte del estudiante de un conjunto de
requisitos, el primero de los cuales es la capacidad de adaptarse a un sistema
existente de escuela tradicional y normas heredadas).
Para
el alumno aprobar significa una carrera en la que hay que terminar en la meta
sin importar el cómo se logre, se toman atajos, se copia, hacen acordeones.
Pero nadie se pregunta ¿Por qué sucede todo esto? Solo se exige que estés
puntualmente todos días en la escuela y te mantengas sentado sin darle
problemas al profesor “Un bulto de diez” Los padres inculcan a los niños que
deben sacar diez para ser dignos en ser alagados con regalos o permisos y el
niño aprende a tener miedo por una baja calificación que le significa castigo
familiar.
Los
sistemas actuales de entrega de material escolar imponen serias restricciones a
la forma en que los profesores enseñan y los alumnos aprenden. El sistema
educativo empuja cada vez más a los profesores hacia métodos de enseñanza
universales, en donde las exigencias son mayores y el ritmo es más rápido. Es
la capacidad de pensar creativamente. Saber la respuesta correcta ante una
pregunta del profesor. ¿Qué quiere exactamente un adulto cuando necesita que un
niño comience a obtener mejores calificaciones?
La escala actual conduce a un debilitamiento
de los juicios de valor de los profesores y los niños, y, como muestra la
práctica, la mayoría de los conflictos entre el profesor y el alumno se deben a
la debilidad de la argumentación por parte del profesor a la hora de plasmar la
misma puntuación a diferentes estudiantes. No se llega a un valor real de la
calidad educativa, ni se conoce el nivel de aprendizaje de los estudiantes en
una determinada materia académica, en particular.
Aquí
estamos hablando de la precisión de la definición, la confiabilidad de la
evaluación, sin usar el término objetividad, por ser un concepto subjetivo,
especialmente si no tiene una medición precisa, y la herramienta no es
confiable. ¿Qué diferencia hay entre un seis y un siete, o entre un nueve y un
diez? ¿Cuál es el juicio de valor que le da soporte? Se valora realmente la
calidad, cantidad de trabajo realizado por los alumnos, su actitud hacia el
tema, el nivel de desarrollo de sus habilidades, su disponibilidad, su talento.
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