viernes, 20 de diciembre de 2024

 

CIRCULO VICIOSO DE LA EDUCACIÓN Y LA SOCIEDAD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la Normal del Pacifico. Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispano Americano.

 Cuanto más los profesores convierten la escuela en una “prisión” y construyen la educación según el modelo de una prisión disciplinaria, más rápido se produce el efecto del agotamiento de los profesores y más neuróticos se comportan los niños. No sería exagerado suponer que es el efecto de círculo vicioso el que está detrás del aumento de la crueldad, la agresión y el robo de la dignidad personal en las escuelas, y la sociedad. Cuando nos encontramos en una situación en la que domina el ideal de seguridad, de alguna manera sublimamos la situación de peligro. Como resultado, en las escuelas, tanto el niño como el profesor se convierten en rehenes del efecto de un círculo vicioso.

 Una escuela en donde se tolera la indisciplina, agresión por algún profesor o estudiante nos da la presencia del circulo vicioso “Conflicto y la agresión como norma social de comportamiento aceptada”. Esto conduce al conocido fenómeno de la “banalidad del mal”. Cuanto mayor es la banalidad del mal en la escuela, más se provocan las agresiones ordinarias, la crueldad ordinaria y el odio ordinario “Los estudiantes y profesores buenos hacen cosas malas” – “El profesor asume su cargo de carcelero, y el alumno de prisionero”.

 Un alumno normal recién llegado a la escuela, observa que sus compañeros se burlan de un compañero o de un profesor, y dias despues hace lo mismo burlándose ¿Con que frecuencia el profesor sin darse cuenta, se encuentran en la situación de carceleros y en otras prisioneras? ¿Cuántas veces cada estudiante, inicia su camino hacia la neurosis, ya sea en forma de comportamientos de protesta contra el culto al éxito, provocando una situación de peligro total en aras de las buenas intenciones del profesor, o sus padres? El profesor desesperado exclama ¡Me esfuerzo hasta el cansancio con todas mis fuerzas - y con todos mis íntimos anhelos para que los estudiantes sean mejores que los de ayer, pero al final veo a los mismos con sus mismos vicios en su círculo vicioso!

 Hoy en día, una conciencia de masas cada vez más indignada busca “chivos expiatorios” para el aumento de la crueldad y la agresión en las escuelas, lanzando proclamas, fórmulas sucintas de “¿quién tiene la culpa?” - y tratando apresuradamente de responder a la pregunta: "¿qué hacer?" Si antes dominaba en la sociedad la frase: “¡Bueno, los más vagos, ya fueron expulsados o se han ido reprobados”, Ahora, junto a ellos, aparecen otras exclamaciones: “¡Bueno, los profesores se han ido!, ¡se cansaron, y se han ido!”

 Todos van a alguna parte y experimentan el fenómeno del agotamiento personal en sus destinos profesionales, se agotan y descargan su disgusto entre sí, con estudiantes y profesores, con familiares y amigos. La sociedad es cruel, es agresiva, y está asociada explícita o implícitamente con el robo total de la dignidad personal y la humillación de las personas entre sí. Esto, es como un tsunami que azota a la sociedad actual “Es la realidad” “Los males sociales, y psicológicos de esta época”

 Es la personalidad neurótica en la que hemos caído, y domina nuestras acciones. Una necesidad, y deseos constantes. La educación que los niños reciben en el hogar y la escuela en la competencia constante, el culto al liderazgo y el éxito, los disgustos masivos llevan al hecho de que las personas desarrollan hostilidad, generan conflictos consigo mismos y entre sí y provocan agresión hacia el mundo entero. Niños que crecen en hogares, y con profesores que se sienten marginados del sistema social, y que tanto sus padres como sus profesores al imitarlos esos niños van perdiendo las pautas de valor en la vida y se encuentran en un estado de ansiedad que les resulta corrosivo. Una sociedad que se debate entre los que están adentro disfrutando de algo mínimo en el bienestar, y los que están afuera sufriendo.

 El sentido común sugiere numerosas explicaciones e interpretaciones que surgen en comunidades cerradas y, más ampliamente, en sistemas sociales cerrados, que se reducen al hecho de que los propios profesores, cansados ​​y agotados, son los culpables del aumento de la crueldad; los propios estudiantes tienen la culpa de jugar demasiados juegos de ordenador. Los directores de escuela, las autoridades de educación, y los medios de comunicación son culpables. La lista de culpables podría continuar. ¿Pero es ese realmente el punto?

 ¿Necesitamos entender realmente por qué los profesores, los niños, los profesionistas, las amas de casa, y los políticos se han convertido en los neuróticos de nuestro tiempo o, es el cambio de ideología, la cultura o relajación de los límites y controles de comportamiento por la propia sociedad y la religión? La sociedad mexicana en todos sus contextos, ha degradado la dignidad humana. ¿A quién culpar? Si nos hemos convertido en un círculo vicioso en comportamiento neurótico. No es la persona en si la responsable sino lo que interpreta como un acomodamiento para sobrevivir en la sociedad, y enfrentar sus efectos.

 La sociedad en su conjunto acepta y ve normal su propio cautiverio social en el que se encuentra por una razón u otra. Un hogar humilde vallado con cercas y alambre de púas, una escuela destrozada por falta de seguridad. Una ciudad la cual a cada paso es un peligro latente, una sociedad que vive entre restricciones, y que tiene que recurrir a protestas con cierre de calles para ser atendida en sus demandas nos va dando la idea de la sociedad en la que vivimos en un círculo vicioso. Una persona, al encontrarse en una empresa, aeropuerto, escuela, se le obliga a pasar por una cierta cantidad de formas de control, y al ingresar a la escuela se le pasa por dispositivos que sirven como medio de seguridad, comienza a comportarse en forma de protesta. Cuanto más se resiste la sociedad a este tipo de controles va en aumento sus síntomas en que es la sociedad en general la que anda muy mal.

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