VICIOS Y REFORMAS EDUCATIVAS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Ex Director de la Normal del
Pacifico. Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispano Americano.
Las nuevas reformas educativas fueron
ampliamente anunciadas y poco discutidas por los maestros y en la sociedad. Hay
tanto escépticos como optimistas en cuanto a su eficacia. Pero ambos siempre
enfatizan que en la nueva escuela primaria mexicana mucho dependerá del
maestro. ¡Maestro! ¿Está preparado para
esto? Los desafíos y riesgos son significativos: la mala calidad de la
formación docente, el predominio de métodos inactivos en las escuelas, el “envejecimiento”
de miles de maestros (los jóvenes talentosos ya van pocos a las Universidades pedagógicas
ante la falta de empleo despues de su graduación), el sistema de evaluación
“represivo, acomodaticio, pervertido” y otros.
En los medios de comunicación se continúan difundiendo
muchas historias tristes sobre la escuela, las agresiones entre niños, los
padres contra las maestras, etc. En cada
una de las escuelas primarias hay maestras excelentes y perezosas. Las hay que
cuidan para que las alas les crezcan a los niños y puedan volar, como también las
que se encargan de irles cortando las plumas. Cada día del maestro, nos
preguntamos ¿A cuál de nuestros Maestros recordamos toda nuestra vida con
cariño? ¿A quién deseamos borrarlo de nuestra memoria y se sigue presentando para
molestia personal? ¿A quién de esos maestros le debemos la elección de nuestro
camino en la vida, o la elección de la profesión?
Si, los hay, en nuestra mente
cuando menos dos, tres que fueron y continúan siendo esas personas que queremos,
y agradecemos que estuvieran en nuestra vida. Los abuelos y padres modernos
soñamos con una nueva escuela, capaz de ser incluyente he innovadora, de alta
calidad, en donde tanto niño, maestros, padres de familia convivan alegres,
felices. En donde los padres y los niños confíen en sus maestros, y que cada
uno de los maestros este consciente lo que se espera de ellos. Pero con la
sociedad actual ¿Qué esperan los maestros de los padres, niños, la sociedad,
estado? La maestra espera que los niños se interesen en sus lecciones, pero eso
ella lo sabe, que depende de ella que así suceda, y de nadie más en el aula.
– Espera que el niño este motivado, que no
tenga miedo en ser él mismo, y que desarrolle su personalidad y las habilidades
para que sea capaz de exponer su propio punto de vista. El futuro de la
sociedad a diferencia de la actual debe contar con personas sinceras, abiertas
y poco convencionales. La maestra espera de los padres que juntos hagan transcendental
el criar a los niños, cada cual en su espacio (Maestra en la escuela y padres
en el hogar) La maestra comprende que la sociedad moderna demanda que los
padres salgan a trabajar, pero que no sea el pretexto para dejar de atenderlos.
La maestra dará conocimientos, será
amable, cariñosa, gentil, pero a veces los niños llegan a la escuela faltos de
afecto, de atención, y no desean recibir palabras amables, o cariño alguno. ¿Qué espera, la maestra del estado mexicano? –
Tiene esperanza en que, aunque no ahora, sino dentro de varios años, el Estado
brinde a todos los maestros la oportunidad de un desarrollo profesional de alta
calidad. Después de todo, para que un maestro sea innovador, se le debe dar la
oportunidad de asistir a conferencias, seminarios, cursos, etc. Contar con
recursos económicos para poder viajar al extranjero, y que esto le permita
comprender la cultura, cómo funcionan los diferentes sistemas educativos, qué
debe aprender de ellos y qué debe compartir.
Pero cuando todo esto suceda los maestros ya serán
capaces en contar con internet en su escuela y podrán viajar visualmente a esos
países. El tiempo pasa muy rápido: hoy es una innovación, mañana es algo
familiar y pasado mañana está obsoleto, por lo que es posible que el estado
mexicano no desea invertir en la educación en espera de otras nuevas tecnologías
más avanzadas. Los maestros llevan años protestando contra escuelas en malas
condiciones, los programas de baja calidad impuestos desde una oficina del
estado mexicano.
Los maestros llevan años bajo la
presión del estado mexicano quien durante años no ha sido capaz de emitir una
palabra amable sobre su trabajo y entrega y se acomoda para foto cada día del
maestro dándole dadivas y diplomas a unos cuantos, sobre todo aquellos que
alcanzaron la alfombra de la vejez sin poderse jubilar por la pésima ley de
jubilación impuesta mediante los diputados y el ISSSTE. Es en esos eventos en
donde exaltados y les declaran discursos llenos de zalamería justificatorio.
Pero siempre abra maestros rebeldes que no se darán por vencidos, y sin los
medios de comunicación a su alcance lo harán activamente en las calles para ser
visualizados. Por lo tanto, me regreso a la pregunta ¿Qué esperan los maestros
del estado mexicano?
Es una respuesta difícil, pero en el fondo lo
que desean es una respuesta honesta y sincera. El estado mexicano no debería exigir
habilidades y conocimientos en cada uno de los maestros, sino auto exigirse que
todos sus funcionarios en el gobierno cuenten con habilidades y conocimientos en
este tema. La educación y los maestros son
el principal activo de este país, y no los funcionarios públicos sin perfil al
frente de esta institución.
La futura sociedad está a la
espera de resultados en educación con enseñanza, aprendizaje, y conocimientos claramente
definidos. Por lo tanto, tanto quien dirige, como elabora libros de texto, así
como cada uno de los funcionarios públicos responsables deben contar con las
habilidades para proporcionar la gestión y apoyos en educación, y dejar que las
formas y los medios queden a discreción del profesor. Y si el Estado no
necesita personas con educación superior, que la sociedad escuche esto y que el
Estado restablezca el sistema destruido de educación para ir a un nuevo nivel
de calidad.
Los maestros frente a grupo,
exigen al Estado control sobre las actividades de sus empleados, especialmente
de los responsables del proceso educativo. Que sean seleccionados y capacitados
para su nueva responsabilidad y no improvisados. De lo contrario las reformas seguirán
siendo un fracaso por su nivel bajo en calidad de contenidos en libros de texto,
programas ridículos o desequilibrados, recomendaciones metodológicas con una
serie de errores, elección fallida del suministro de software para realizar
Internet de muy baja calidad proporcionado a las instituciones educativas, para
decisiones no transparentes, propuestas mal concebidas, etc.
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