martes, 24 de diciembre de 2024

 

PERDER EL TIEMPO EN CHARLAS VACIAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 ¿En qué gastamos nuestra vida? En grandes y pequeñas peleas, en pasar tiempo diciéndonos tonteras o palabras estúpidas que denigran a otras personas, en las charlas vacías, en la vanidad de los insultos, en la ira, una y otra vez. ¿En qué gastamos nuestra vida? Quemamos el tiempo de nuestra vida hasta los cimientos, todo por cosas vacías, por cosas aburridas, preocupaciones innecesarias, y justificamos que lo hacemos por el bien de la humanidad ¿Por qué nos inventamos tantas mascaras? Desperdiciamos la vida en lúgubre aburrimiento, en “imagen” y “prestigio”, en ciencia innecesaria, en mentiras y alardes, de lo que aparentamos.

 ¿En qué gastamos nuestra vida? Charlando tonteras con gente que creemos es nuestra amistad pura en lealtad. - Siempre tenemos prisa por llegar a alguna parte, por conseguir algo. Siempre estamos buscando algo, pero estamos perdiendo más. Nos preocupamos, gritamos, sufrimos por nimiedades. Elegimos cosas divertidas con poca seriedad. Pero por mucho que preveas, siempre elegirás el equivocado. ¿En qué gastamos nuestra vida? Tenemos miedo de la alegría, tenemos miedo de creer en los cuentos de hadas, tenemos miedo de los sueños, de la ternura y del cariño. Tenemos miedo de amar, para no llorar después.

 Sin embargo, proclámanos que somos felices, que dedicamos nuestro mejor tiempo al amor, y que hay que vivir el momento. Por charla vacía nos referimos a palabras vagas, o innecesarias. Estas palabras vagas o frívolas influyen en nuestras imágenes y contaminan nuestra conciencia. Si se arrepiente sinceramente de sus charlas inútiles, podrá adquirir una previsión, una premonición de su futuro, que será muy clara, Y sobre todo no enfermera la su mente, ni perderá su tiempo escuchando lamentos ajenos. Nos perdemos en el mundo de las pasiones, y la forma en dar consejos para que supuestamente resuelvan sus problemas.

 Este es el mundo de las pasiones que nos está ahogando, y nosotros mismos hemos creado para ser infeliceses cargando con los problemas de otras personas que a diario nos buscan sea de forma física o por teléfono para descargar sus insatisfacciones y frustraciones, y por si esto no bastara recibimos información negativa por los medios de comunicación masiva. Todo va afectando nuestra conciencia. Allí en nuestra mente va quedando plasmado lo que escuchamos y la imagen que nos formamos de lo que escuchamos, y desde allí en cierto momento terminamos por lanzarlo mediante nuestras palabras o acciones.

 Son esos malestares con los que vamos sembrando en nuestra alma los miles de cosas innecesarias que escuchamos de almas vacías que creen decirnos lo necesario para vivir en paz, y terminan por enfermarnos el alma. Si desea vivir según su propia voluntad, aléjese de esas personas, y si disfruta escuchándolas, es que usted ya está enfermo del alma, ya le fue trasmitido ese mal a su alma. Surge la pregunta: ¿qué debes hacer cuando estoy en compañía de amigos o familiares a los que por prudencia no puede quitarlos en que estén cerca de mí a sabiendas de que hablan puras tonterías? ¿Por qué complacerlos escuchándolos en sus tonteras? “Trate de no hablar tonterías ni complacerlos” Y asuma el riesgo en que esas personas que usted le acomoda las ideas se irán con otras personas a manchar su dignidad.

  - No hay nada más molesto para una persona de honorable comportamiento que escuchar lenguaje corriente. Ese tipo de lenguaje molesta su alma, y con ello despierta en quien lo escucha una negatividad en simpatía. Me dirán que todos usamos malas palabras, pero a la vez, no reflexionamos que con ellas estamos expulsando la parte negativa de nuestra alma, y que quien la escucha contaminara su alma. Usar malas palabras o hablar mal de otras personas sin que estén presentes para defenderse es una enfermedad del alma, sin embargo, mucha gente lo hace como una forma de placer insano mental. Las malas palabras que una persona suelta siempre regresaran en su contra. Las malas palabras denotan sufrimiento, debilidad, incapacidad para soportar la vida con alegría y buenos deseos para el prójimo.

 A nadie le gusta que lo señalen o regañen con malas palabras. Por general esas palabras groseras son una clara señal de abuso sobre la persona a la que se le dirigen, y eso trae consecuencias mentales, genera sufrimiento. Las malas palabras se basan en manifestaciones tan desagradables del alma como el odio, la ira, la envidia, etc. Si hablas malas palabras, transformas tu mundo, el de tus hijos, el de las personas de tu entorno, es decir, el mundo que te rodea, y dinamizas un entorno lleno de ira, odio, envidia y manifestaciones similares del alma. Si esto comienza a suceder, te encontrarás en relaciones humanas muy crueles y duras.

 Me parece que una persona qué toma un teléfono, o sale a las calles hablar pestes de los demás, y de su propia familia arrastra complejos, no aprendió a vivir, e intenta deshacerse de sus miedos, de sus dudas, no sabe amar, mucho menos amarse a sí misma. Para ella la vida resulta difícil. Tiene miedo a la soledad, su vida y su hogar no viven tranquilos.

 Recuerdo que siendo niño me veía amenazado por mis padres con que si decía malas palabras me iría al infierno. Por lo tanto, cada vez que se me salían de tanto escucharlas en el medio en donde vivía sufría angustia, me arrepentía. – “Amigos, recuerden: no encontrarán su felicidad en la experiencia de otra persona. Porque nadie en este planeta sabe qué es lo mejorpara ti”

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