PROFESORES CON MIEDO EN “PREPARATORIAS”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
¡Los profesores tienen miedo de los
estudiantes del nivel preparatoria! Y a menudo se vuelven impotentes. Caso
real: un alumno insulta a un profesor y amenaza con demandarlo. Se muestra
claramente burlón y le dice directamente a la cara: “¡Si abres la boca, tonto,
te demandaré!”. Si continúan las reprimendas públicas a los profesores,
tendremos adolescentes incontrolables y sin ley. Está claro que el profesorado
necesita crecimiento personal, formación en gestión de emociones, etc. Pero hay
que admitirlo, los estudiantes saben cómo volver loco a cualquiera, sobre todo
cuando hay tantos cada día durante muchas horas. Y a los padres que, en lugar
de hablar con el profesor (aunque sea con dureza), empiezan a armar un
escándalo vengativo, les preguntaría: ¿qué le has hecho a tu hijo? ¿Por qué no
puede o no quiere aceptar las exigencias de un adulto, especialmente de un
profesor? Después de todo, el profesor es el líder de los alumnos durante el
horario escolar.
¿Por qué hemos olvidado que además del
desarrollo intelectual, los niños, y los estudiantes necesitan aprender reglas
sociales? Tenga en cuenta cuántos jóvenes hay ahora que no pueden trabajar en
ningún lado durante mucho tiempo, no pueden hacer una carrera (en el buen
sentido de la palabra), precisamente porque no saben en absoluto cómo construir
relaciones verticales y creen que todos, siempre y en todas partes, deberían
contar con ellos, pero ellos mismos nunca aprendieron a contar con nadie. En
nuestro amor por los niños, de alguna manera nos olvidamos de este lado del
problema. Y una cosa más.
Los profesores, para evitar tales
situaciones (descritas), se distancian cada vez más de los niños, y los
estudiantes tanto como sea posible, limitando su trabajo a simplemente enseñar
la materia. Algunos incluso aprendieron a no reaccionar ante provocaciones
evidentes y violaciones de la disciplina, incluso ante el abuso verbal. Temen perder
los estribos y ser exhibidos públicamente, o ante la autoridad educativa
superior. ¿Por qué es imposible ofender a un estudiante, pero sí es posible
denigrar públicamente a un maestro? Pensemos en el futuro. ¿Qué resultará de
todo esto?
Sé que hay profesores que no son unas
blancas palomas, y utilizan a los niños, o los jóvenes para satisfacer sus
necesidades neuróticas de poder, incluso con tendencias sádicas. Estoy de
acuerdo en que los profesores deben estar bien preparados psicológicamente y
que la selección profesional debe ser más exhaustiva. Es verdad, ¿quién se
quedará entonces para trabajar?... Pero no me refiero a eso, sino a que no se
puede crear semejante flagelación. Daña a nuestros hijos incluso más que los
errores de los profesores. La cuestión es compleja. Pero, para ser honesto, me
parece que esta resonancia no es accidental.
Por alguna razón, existe la idea (no sé
qué tan cierta) de que todo esto es preparación de la opinión social para
promover la justicia juvenil. Y la justicia juvenil me parece un instrumento muy
ambiguo. Los
medios presentan esta secuencia de acontecimientos. Ejemplo: Durante el recreo,
los alumnos de segundo grado de primaria, se pintaron las manos con crayones.
El maestro los reprendió y amenazó: “Al que se vuelva a pintar, le escribiré
“tonto” en la frente”. Y así sucedió: la maestra le escribió en la frente con
un bolígrafo la palabra “tonto” para el niño dejara de pintarse las manos. Los
compañeros, por supuesto, se rieron.
La madre se enteró de lo sucedido, y unos
días después con otros padres acudieron al director de la escuela, y este envió
un extrañamiento a la maestra y un memorándum a la supervisión de la escuela. La
supervisión de la escuela de inmediato confirmó el comportamiento poco ético de
la maestra. La maestra, el director, y la supervisión les pidieron disculpas a
los padres del niño y al propio niño. Según datos estadísticos hay un aumento
en la agresividad de los alumnos y los maestros a nivel preparatoria. Tanto
maestros como estudiantes son más propensos a la irritabilidad, y los maestros
tratan de auto regularse en sus acciones negativas. Lo que a nadie satisface,
es que el maestro traslade su irritación a las calificaciones de un estudiante
como forma de venganza (Actitud agresiva) Los profesores propensos a la
agresión reactiva actúan de forma adecuada y activa hasta que sus intereses
personales entran en conflicto con los intereses del entorno social.
Las acciones de estos profesores pueden
volverse paradójicas y maliciosas. No es solo el estudiante de que se presenten
este tipo de reacciones negativas ¿Quizás sean los profesores los que necesitan
psico-corrección de conductas desviadas? ¿Qué necesita en apoyo este tipo de
profesor? Asistencia psicológica competente para el profesor a la hora de
establecer la comunicación con la clase. El otro lado de la moneda se observa
por ejemplo en un estudiante que hace sus payasadas a la hora de la clase, y se
acompaña con la frase “No tienes derecho a hacerme nada”. Como tampoco se puede
aplicar el correctivo con un estudiante acosador. Los consejos del profesor
para el estudiante y sus padres para que pare el delito, son palabras vacías.
El reglamento de comportamiento de la escuela, este tipo de estudiantes lo usan
como papel higiénico ¿Porque?
La ley, los protege, además la regla exige
que, si un estudiante ha hecho algo ilegal en el recinto escolar, no debe
hacerse público para no dañar su reputación (Derecho humano). Es muy diferente
hacer una travesura a permitir que el estudiante siga el camino inmoral o
criminal. El número de profesores a los que les gusta su trabajo, o se sienten
satisfecho en preparatoria es casi nulo en parte por el comportamiento de los
alumnos y por su bajo salario por hora clase. Además, las preparatorias están
llenas de delincuentes principiantes, crueles, o difíciles
No hay comentarios:
Publicar un comentario