martes, 17 de diciembre de 2024

 

PROFESORES CON MIEDO EN “PREPARATORIAS”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 ¡Los profesores tienen miedo de los estudiantes del nivel preparatoria! Y a menudo se vuelven impotentes. Caso real: un alumno insulta a un profesor y amenaza con demandarlo. Se muestra claramente burlón y le dice directamente a la cara: “¡Si abres la boca, tonto, te demandaré!”. Si continúan las reprimendas públicas a los profesores, tendremos adolescentes incontrolables y sin ley. Está claro que el profesorado necesita crecimiento personal, formación en gestión de emociones, etc. Pero hay que admitirlo, los estudiantes saben cómo volver loco a cualquiera, sobre todo cuando hay tantos cada día durante muchas horas. Y a los padres que, en lugar de hablar con el profesor (aunque sea con dureza), empiezan a armar un escándalo vengativo, les preguntaría: ¿qué le has hecho a tu hijo? ¿Por qué no puede o no quiere aceptar las exigencias de un adulto, especialmente de un profesor? Después de todo, el profesor es el líder de los alumnos durante el horario escolar.

 ¿Por qué hemos olvidado que además del desarrollo intelectual, los niños, y los estudiantes necesitan aprender reglas sociales? Tenga en cuenta cuántos jóvenes hay ahora que no pueden trabajar en ningún lado durante mucho tiempo, no pueden hacer una carrera (en el buen sentido de la palabra), precisamente porque no saben en absoluto cómo construir relaciones verticales y creen que todos, siempre y en todas partes, deberían contar con ellos, pero ellos mismos nunca aprendieron a contar con nadie. En nuestro amor por los niños, de alguna manera nos olvidamos de este lado del problema. Y una cosa más.

 Los profesores, para evitar tales situaciones (descritas), se distancian cada vez más de los niños, y los estudiantes tanto como sea posible, limitando su trabajo a simplemente enseñar la materia. Algunos incluso aprendieron a no reaccionar ante provocaciones evidentes y violaciones de la disciplina, incluso ante el abuso verbal. Temen perder los estribos y ser exhibidos públicamente, o ante la autoridad educativa superior. ¿Por qué es imposible ofender a un estudiante, pero sí es posible denigrar públicamente a un maestro? Pensemos en el futuro. ¿Qué resultará de todo esto?

 Sé que hay profesores que no son unas blancas palomas, y utilizan a los niños, o los jóvenes para satisfacer sus necesidades neuróticas de poder, incluso con tendencias sádicas. Estoy de acuerdo en que los profesores deben estar bien preparados psicológicamente y que la selección profesional debe ser más exhaustiva. Es verdad, ¿quién se quedará entonces para trabajar?... Pero no me refiero a eso, sino a que no se puede crear semejante flagelación. Daña a nuestros hijos incluso más que los errores de los profesores. La cuestión es compleja. Pero, para ser honesto, me parece que esta resonancia no es accidental.

 Por alguna razón, existe la idea (no sé qué tan cierta) de que todo esto es preparación de la opinión social para promover la justicia juvenil. Y la justicia juvenil me parece un instrumento muy ambiguo. Los medios presentan esta secuencia de acontecimientos. Ejemplo: Durante el recreo, los alumnos de segundo grado de primaria, se pintaron las manos con crayones. El maestro los reprendió y amenazó: “Al que se vuelva a pintar, le escribiré “tonto” en la frente”. Y así sucedió: la maestra le escribió en la frente con un bolígrafo la palabra “tonto” para el niño dejara de pintarse las manos. Los compañeros, por supuesto, se rieron.

 La madre se enteró de lo sucedido, y unos días después con otros padres acudieron al director de la escuela, y este envió un extrañamiento a la maestra y un memorándum a la supervisión de la escuela. La supervisión de la escuela de inmediato confirmó el comportamiento poco ético de la maestra. La maestra, el director, y la supervisión les pidieron disculpas a los padres del niño y al propio niño. Según datos estadísticos hay un aumento en la agresividad de los alumnos y los maestros a nivel preparatoria. Tanto maestros como estudiantes son más propensos a la irritabilidad, y los maestros tratan de auto regularse en sus acciones negativas. Lo que a nadie satisface, es que el maestro traslade su irritación a las calificaciones de un estudiante como forma de venganza (Actitud agresiva) Los profesores propensos a la agresión reactiva actúan de forma adecuada y activa hasta que sus intereses personales entran en conflicto con los intereses del entorno social.

 Las acciones de estos profesores pueden volverse paradójicas y maliciosas. No es solo el estudiante de que se presenten este tipo de reacciones negativas ¿Quizás sean los profesores los que necesitan psico-corrección de conductas desviadas? ¿Qué necesita en apoyo este tipo de profesor? Asistencia psicológica competente para el profesor a la hora de establecer la comunicación con la clase. El otro lado de la moneda se observa por ejemplo en un estudiante que hace sus payasadas a la hora de la clase, y se acompaña con la frase “No tienes derecho a hacerme nada”. Como tampoco se puede aplicar el correctivo con un estudiante acosador. Los consejos del profesor para el estudiante y sus padres para que pare el delito, son palabras vacías. El reglamento de comportamiento de la escuela, este tipo de estudiantes lo usan como papel higiénico ¿Porque?

 La ley, los protege, además la regla exige que, si un estudiante ha hecho algo ilegal en el recinto escolar, no debe hacerse público para no dañar su reputación (Derecho humano). Es muy diferente hacer una travesura a permitir que el estudiante siga el camino inmoral o criminal. El número de profesores a los que les gusta su trabajo, o se sienten satisfecho en preparatoria es casi nulo en parte por el comportamiento de los alumnos y por su bajo salario por hora clase. Además, las preparatorias están llenas de delincuentes principiantes, crueles, o difíciles

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