VIDA
ESCOLAR
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Las
escuelas tienen muchas reglas. Algunos de ellos parecen inconvenientes para los
padres, pero sin ellos será muy difícil organizar el proceso educativo. Desde
el lenguaje, convivencia, vestir, tareas, amabilidad, respeto, si el niño está
enfermo y no acude a clases o va retrasado y no atiende, se la pasa platicando
y distrayendo o agrediendo a los demás. Las lecciones requieren una preparación
minuciosa de lo habitual, y durante la lección la atención del profesor se
debate entre el aula y lo que el niño está haciendo en ese momento.
La
atención de los padres se centra en revisar las calificaciones (Matemáticas,
español) y se olvida de todo el proceso, de mundo que rodea al niño. Hay niños
en los que es la familia la que influye para que asista a clases sin estar
enfermo, simplemente los padres les dan prioridad a sus intereses personales y
argumentan ante el niño que no es tan importante que asista todos los días a
clases (Influye en la forma en que se va formando la idea sobre el aprendizaje
y la escuela) Hay padres que se la viven criticando a los profesores, la
dirección de la escuela, su infraestructura, pero no hacen nada por apoyarla.
Exigen
condiciones especiales y se ofenden cuando son llamados apoyar, incluso se
niegan ayudar a su hijo con un tema que no comprendieron en su clase atacando
la dignidad de su profesor con frases como “Para eso le pagan, sino puede que
deje el trabajo” Algunas madres se dan a la tarea de ir a descargar toda su
furia emocional acumulada con su pareja sobre el profesor. Una clase programada
para salir de la escuela, se les pide el apoyo a los padres para pagar el
autobús y eso es más que suficiente para escuchar palabras altisonantes de
parte de sus padres en el hogar.
Olvidan
que este tipo de actividades vienen programadas en los planes de estudio, y
representan una gran responsabilidad y molestia para los profesores por ser los
responsables de la vida de todos esos niños, de su salud ante la ley. El
profesor debe planear todos los detalles de este tipo de viajes, el tipo de
trasporte que sea seguro, los profesores que lo apoyaran, la ruta menos
peligrosa a seguir, y luego devolveros a la escuela. Cualquier situación que se salga de ese
control, es un riesgo que asume el profesor y no valen sus argumentos.
Si,
un padre permite que su hijo rompa las reglas en el hogar, este niño no se
comportara de forma efectiva, y otros también querrán hacerlo y todo el sistema
dejará de funcionar. Muchas de las reglas que se consideran inconvenientes
ayudan a mantener seguros a los niños. El niño aprende de sus padres a romper
las reglas, lo escucha hablar con desprecio de ellas por lo tanto son los
padres quienes son responsables de que todo esto suceda. Los padres cuando se
enteran que un profesor se ausento de la escuela por motivos personales,
siempre mete la sospecha que “Es un flojo, que no quiso ir a trabajar” ¿No,
deben tener tiempo, para atender asuntos personales?
Una
profesora que va a dar a luz, es satanizada y se meten con su vida privada,
hasta le cuentan el número de embarazos por los que ha solicitado permiso. Si
tiene a su hijo, padres, marido enfermo o ella misma es satanizada. Hay
profesores que están tirados en la cama de un hospital y están atendiendo
mediante una tableta los asuntos de los niños ¿Acaso no tiene derecho
enfermarse o atender a sus seres queridos? Se, está muriendo de dolor el
profesor y uno de los padres se la pasa llamándole por el teléfono que su hijo
llego a su casa sin un borrador, una pluma, y que el profesor que se está
haciendo cargo del grupo ¡No, sirve, es un inútil, etc.!
Los
profesores enseñan a los niños a tratarse con respeto, a que sepan organizarse
para el trabajo, les prestan atención y tiempo por separado para cada uno de
ellos. Los enseñan a negociar en los conflictos, les hacen preguntas para
reflexionen y maduren y al final del ciclo escolar se puede ver y valorar este
trabajo. Se nota notan que los niños se han vuelto más responsables,
independientes y serenos. Pero los padres no lo asocian con el trabajo del
profesor, sino que arrogantemente se lo adjudican por el como ellos lo educan.
La
dirección de la escuela les pone recados en la puerta para que los atiendan y
ellos no se molestan en leerlos y si los leen delante de los padres que es ese
momento se encuentren a la entrada sueltan su malestar o lo ignoran por
completo. Muchos de ellos se justifican con que no tienen tiempo, no asisten al
festival del niño debido a que les afecta en su trabajo “Ya, le preguntaran en
casa ¿Cómo les fue?” Un padre molesto, que nunca acude a enterarse de lo que
sucede con su hijo en la escuela, acude una vez al año exigiéndole al profesor
de forma molesta que le informe a detalle sobre el progreso de su hijo durante
todo el año, los problemas, sus conversaciones, amigos, volviendo esa
conversación pesada para el ánimo y tiempo del profesor.
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