miércoles, 22 de octubre de 2025

 

CONSUMO DE ALCOHOL “MUJERES” (UNIVERSIDAD DE BOSTON)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

La proporción de mujeres que cree que el alcohol es perjudicial para la sociedad es del 60 %, mientras que la proporción de hombres fue del 45%, lo que indica que las mujeres tienen una actitud más negativa hacia el consumo de alcohol y son más propensas a encontrar fenómenos negativos en la sociedad asociados con el consumo de alcohol. Los medios de comunicación son una de las principales fuentes de información sobre los daños del alcohol para la población adulta. También son importantes fuentes de información sobre el alcohol los amigos y familiares.

Según las investigaciones, más del 50% de las mujeres que abusan del alcohol comienzan a beber a los 20 años. El estado de una mujer no juega un papel especial en la formación de la adicción al alcohol, pero los rasgos de carácter de la mujer son importantes: el egocentrismo, el deseo de llamar la atención a cualquier precio o, por el contrario, el aislamiento, la falta de amigos y relaciones de confianza con los familiares.  Para ser una persona que le atrae el consumo de alcohol, el primero lugar se le atribuye a la herencia. Las investigaciones han arrojado que la incidencia hereditaria de alcoholismo en mujeres es el doble que en hombres y, según algunos investigadores, alcanza hasta el 90 %.

Esto es especialmente cuando el caso de la incidencia de alcoholismo es de tipo materno. Se ha encontrado que la mujer alcohol cuando se está presentando su ciclo premenstrual, y en su menstruación, y que es esa tensión quien la predispone al consumo de alcohol. Ellas reportan que el alcohol les alivia la tensión premenstrual, actuando como calmante; como resultado, puede producirse adicción y dependencia. Además, durante el período premenstrual, aumenta la absorción de alcohol del tracto gastrointestinal a la sangre. Por lo tanto, el consumo de alcohol, en función del peso corporal, afecta más a las mujeres, con un efecto tóxico más intenso.

El contenido de agua en el cuerpo femenino es un 10 % menor que en el masculino. Se cree que la diferencia en el contenido de agua es el único factor biológico que determina la distinta concentración de etanol en la sangre de mujeres y hombres con la misma dosis de alcohol. La concentración de alcohol en las mujeres que han consumido el mismo volumen que un hombre, siempre será mayor que en las mujeres, lo que también aumenta el efecto tóxico.

Las consecuencias del alcoholismo femenino cambian a la mujer, tanto externa como internamente. El alcohol daña todos los órganos y sistemas del cuerpo femenino: cardiovascular, endocrino, y se producen alteraciones en el funcionamiento de los riñones, el hígado, el tracto gastrointestinal, etc. La adicción patológica al alcohol en las mujeres se desarrolla de 2 a 3 veces más rápido que en los hombres. Una adicción dolorosa a las bebidas alcohólicas en mujeres con consumo frecuente se presenta rápidamente, pudiendo durar de 1 a 3 años. Por eso es tan importante reaccionar a tiempo cuando aún es posible vencer esta enfermedad insidiosa, y aquí lo principal es comprender los problemas de la mujer, y el apoyo de sus seres queridos. Sí, le preguntas a una mujer ¿si bebe alcohol, te contestara que de vez en cuando, que casi nunca, que solo se toma una copa o dos con las amigas “Niega el tomar”

En comparación con la década del 2000, ha cambiado en 2025 la actitud hacia el vino en los bares en cuanto a las mujeres. Hace 20 años, era difícil imaginar a una mujer sentada en la barra de un bar pidiendo copas de tequila o mezcal, “No era femenino” y ahora piden más bebida que los hombres. Hoy en día, las vemos bebiendo en cualquier restaurante. En mi opinión las mujeres están cometiendo los mismos errores que los hombres han cometido por décadas “No saben beber, y cuando agarran la copa, saben parar” Se han hecho muchas campañas en contra del consumo de alcohol, pero tal parece que lo agrava. Como resultado, hemos perdido la oportunidad de desarrollar una cultura de consumo durante muchos años. A nuestra gente no se le enseña como beber vino correctamente.

No disfrutan el sabor, y mucho menos controlan con moderación. Por ejemplo, en Estados Unidos, el consumo moderado de alcohol en los hombres se considera de 1 a 2 bebidas al día; el consumo excesivo, de más de 2 bebidas al día o 14 bebidas a la semana; y un atracón de alcohol se considera beber cinco o más bebidas en dos horas. En las mujeres, el consumo moderado de alcohol se considera de 1 bebida al día; el consumo excesivo, de más de 1 bebida al día o 7 bebidas a la semana; y un atracón de alcohol se considera beber cuatro o más bebidas en dos horas. Veamos por qué los cuerpos masculinos y femeninos perciben el alcohol de manera diferente y qué riesgos puede suponer el consumo excesivo para ambos sexos.

 ¿Por qué beben los hombres y las mujeres? Los científicos han estado hablando recientemente sobre la convergencia de género: la convergencia de los hábitos de consumo de alcohol entre hombres y mujeres a lo largo del tiempo. En un meta-análisis de 68 estudios, se analizaron datos de 4 millones de personas nacidas entre 1891 y 2001. A principios del siglo XX, los hombres bebían alcohol el doble que las mujeres y tenían tres veces más probabilidades de sufrir las consecuencias del consumo excesivo. Hoy en día, las cifras se acercan a la paridad: entre los nacidos en la década de 1980 y posteriormente, los hombres beben solo 1,1 veces más que las mujeres y tienen 1,3 veces más probabilidades de convertirse en bebedores problemáticos.

Los científicos sugieren que esto se debe a cambios en los roles de género tradicionales. Al mismo tiempo, persiste la estigmatización del consumo de alcohol femenino: si bien las mujeres buscan ayuda profesional con mayor frecuencia que los hombres para otras enfermedades físicas y mentales, la adicción al alcohol lo hacen con menor frecuencia. En general, se cree que los hombres son más propensos a recurrir al alcohol debido a la presión social, y las mujeres, debido a problemas emocionales: dificultades en la relación de pareja, soledad o divorcio.

El trauma psicológico, especialmente la violencia sexual, así como la adicción al alcohol en la pareja, aumentan el riesgo de consumo problemático en las mujeres. Además, las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de padecer trastornos del estado de ánimo, como ansiedad, depresión, etc. Estos trastornos están interconectados con el consumo problemático de alcohol y se refuerzan mutuamente. Por lo tanto, al elegir un método de tratamiento como los grupos de apoyo, se recomienda a las mujeres asistir exclusivamente a grupos de mujeres, donde se centra la atención en las características del alcoholismo femenino.

Sorprendentemente, hasta la década de 1990, casi todos los estudios clínicos sobre el consumo de alcohol se realizaban casi exclusivamente en hombres: se creía que el alcoholismo era un problema masculino. Los datos obtenidos en hombres también se extendieron a las mujeres. Y solo cuando se empezó a incluir a las mujeres en dichos estudios, se descubrió que el alcohol afecta a hombres y mujeres de manera diferente. Y los científicos aún no lo saben todo. La más obvia es la diferencia en la estructura física: diferencias en altura, peso y proporción de tejido graso y agua en el cuerpo.

Debido a su menor masa corporal, mayor porcentaje de tejido graso y menor contenido de agua, las mujeres presentan una mayor concentración de alcohol en sangre al consumir la misma cantidad de bebida. Los científicos han descubierto que la concentración de alcohol en la sangre de las mujeres también depende de las características del llamado metabolismo pre sistémico: una menor actividad de la isoenzima alcohol deshidrogenasa en el estómago. Esta metaboliza parte del alcohol antes de que entre en la sangre. Por consiguiente, si las mujeres tienen una menor actividad de ADH, entra más alcohol en la sangre.

Existe cierta evidencia de que los niveles de alcohol en sangre pueden verse afectados por la fase del ciclo menstrual (los niveles de alcohol en sangre serán más altos en los días previos a la menstruación) o por tomar anticonceptivos hormonales y otros medicamentos que afectan los niveles de estrógeno, pero aún no hay consenso entre los científicos. A medida que envejecemos, el metabolismo del alcohol se ralentiza tanto en mujeres como en hombres. Algunas investigaciones sugieren que el alcohol puede desencadenar algunos síntomas de la menopausia, como sofocos y sudores nocturnos.

El consumo excesivo de alcohol también puede acelerar el desarrollo de la osteoporosis, una pérdida de densidad ósea que afecta más a las mujeres que a los hombres. La alta prevalencia del alcoholismo entre los hombres se explica por la mayor liberación de dopamina al consumir alcohol; por ello, los hombres se sienten subjetivamente mejor y recurren a la bebida que les proporciona placer una y otra vez. Sin embargo, cuando los episodios de abuso se repiten, la liberación de dopamina disminuye, lo que constituye una señal del desarrollo de la adicción (Científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston)

¿Cuáles son los riesgos del consumo de alcohol para hombres y mujeres? Ambos sexos enfrentan riesgos comunes asociados con el consumo excesivo de alcohol: mayor riesgo de cáncer de cavidad oral, esófago, estómago, hígado; trastornos del cerebro que afectan la memoria y el pensamiento; trastornos del estado de ánimo, ansiedad, depresión; Problemas cardiovasculares, presión arterial alta, debilitamiento del músculo cardíaco, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Pero las mujeres también enfrentan riesgos adicionales: mayor riesgo de cáncer de mama; mayores riesgos asociados a las relaciones sexuales: violación, embarazo no deseado, enfermedades de transmisión sexual; daños al feto: síndrome de alcoholismo fetal, mayor riesgo de aborto, muerte fetal, parto prematuro, síndrome de muerte súbita del lactante. (No existen datos precisos sobre el daño que el alcohol puede causar al feto)

Pero los médicos recomiendan abstenerse completamente de beber alcohol durante el embarazo. Si una mujer bebió una pequeña cantidad de alcohol antes de enterarse de su embarazo y dejó de hacerlo inmediatamente después, el riesgo se considera bajo. Existe evidencia de que el abuso de alcohol perjudica el sistema reproductivo: altera la regularidad del ciclo menstrual, aumenta el riesgo de infertilidad y reduce la probabilidad de concepción.  Las mujeres que beben cuatro o más bebidas al día tienen un 16 % menos de probabilidades de completar con éxito el procedimiento y dar a luz a un hijo vivo, y si ambos padres abusaban del alcohol, la probabilidad es un 21 % menor.

El consumo excesivo de alcohol tampoco es bueno para el sistema reproductivo masculino. Los niveles de testosterona disminuyen, lo que provoca una disminución de la libido y un deterioro en la calidad y cantidad de los espermatozoides. El consumo excesivo perjudica la función testicular, lo que reduce la motilidad de los espermatozoides, y la interferencia con el hígado puede afectar el metabolismo de la vitamina A, necesaria para la correcta formación de los espermatozoides (Puede provocar disfunción eréctil)

Los hombres tienen 4 veces más probabilidades de sufrir accidentes automovilísticos cuando están ebrios; más de 2 veces más probabilidades de sufrir intoxicación por alcohol etílico; tienen más probabilidades de ser agresivos y 70 veces más probabilidades de dañar a los niños; 5 veces más probabilidades de ahogarse estando borracho. Los hombres borrachos tienen un riesgo cuatro veces mayor de suicidio. En los hombres la psicosis alcohólica se presenta 400 veces más a menudo.

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