sábado, 25 de octubre de 2025

 

MAESTRA DISCUTE CON EMPRESARIO EN CENA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la “Escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

“Los sacrificios realizados, las lluvias que caen y el conocimiento adquirido nunca fallan” Nos preguntamos ¿Quién es un maestro? Una maestra en su discurso de despedida de sexto grado de primaria ante padres y alumnos dijo: “Un médico quiere que su hijo sea médico, un ingeniero quiere que su hijo sea ingeniero, y un empresario quiere que su hijo sea el director ejecutivo de su empresa” Pero quiero preguntarles señoras y señores padres de familia ¿Una maestra como yo de sexto grado de primaria ¿Quiere que su hijo sea maestro? ¿Por qué nadie quiere convertirse en maestro por elección propia? Se los dejo para que lo reflexionen. Uno de los padres cuyo hijo estaba entre los egresados. Invito a la maestra a su hogar en donde daba una cena con motivo que su hijo terminaba la primaria.

A la cena acudió gente importante político, social y económicamente. En una cena, los invitados sentados alrededor de la mesa discutían sobre la vida. Una persona que era el dueño y ejecutivo de una empresa decidió discutir el problema de la educación en detalle. Argumentó: “La educación que reciben nuestros hijos en la escuela pública, es pésima “¿Qué puede aprender un niño de una persona que ha elegido la educación como la mejor opción para construir su vida en una escuela pública?”.

Para darle más peso a su punto, se dirigió a la maestra quien estaba sentada al otro extremo de la mesa: “Sea honesta, maestra, “¿qué gana usted gastando su vida encerrada en un aula, desperdiciando su talento y belleza?” – “No me mal interprete, me refiero a ganar dinero” – “Lo que usted gana en un año, yo lo gano en un solo día” La maestra siempre en su vida se le ha conocido por su honestidad y franqueza. Ella respondió: “¿Quiere usted saber qué gano?”

(Hizo una pausa para respirar y continuó) – “Hago que los niños trabajen más duro de lo que jamás podrían haber imaginado, les hago sentir que la calificación que obtienen es una motivación, pero no un fin.

Les hago sentir que sus padres son los más importantes en su vida. – “Quiere usted saber lo que hago?” (Aquí hizo una pausa de nuevo y miró a cada persona sentada en la mesa) “¡Los hago asombrarse, desarrollar su curiosidad!”  Les hago hacer preguntas para que busquen la verdad, que se cuestionen y sean críticos” “Los enseño a ser respetuosos, que se disculpan sinceramente” – “Les enseño a respetar y asumir la responsabilidad de todas sus acciones” – “Les enseño a escribir y comprender lo que leen y el significado de los conceptos, y les hago entender que los títulos, y el dinero no lo es todo en la vida”.

 – “Les hago comprender para hacer todos los cálculos matemáticos, y todo eso los niños lo hacen usando los cerebros que Dios les ha dado, no las calculadoras que el humano ha hecho”- “Les enseño aprender nuestra cultura, y la de otras naciones respetando cada una de ellas” Desde el primer día de clases convierto el ambiente de mi aula en un lugar donde todos los niños se sientan queridos, sean amables, y se sientan seguros” - “Finalmente, les explico que si aprovechan todos los dones que han recibido, se esfuerzan y siguen la voz de su corazón, ¡definitivamente podrán triunfar en la vida! Y, entonces muy señor mio, quiero decirle que las personas no nos medimos por el dinero, ni por lo que ganamos, nos medimos por mantener la cabeza en alto, ser dignas, y no hacer caso de personas de personas que piensan que el dinero lo es todo en la vida. ¡No señor mio!, el dinero es necesario, pero no lo es todo y disculpe que le contradiga”.

Ahora bien ¿Quiere saber lo que ganó? ¡Gano satisfacción educanda, preparando y convirtiendo a sus hijos en directores ejecutivos, médicos e ingenieros! En cambio ¿Qué gana usted, Sr. Director Ejecutivo? - El Director Ejecutivo se quedó boquiabierto y guardó silencio. La cena trascurrió sin que el ejecutivo tratara de nuevo en molestar a la maestra. Al finalizar la cena el padre del niño graduado, se acercó a la maestra para conversar con ella. Y en la plática la maestra le confió parte de su vida, y por qué decidió ser maestra. Ella dijo, soy de una familia que vivía en una casa construida en una esquina de la milpa de maíz, y calabaza. Mi abuelo, mis tíos y mi padre trabajaban todos los dias esa tierra de sol a sol.

Mi abuelo, ya más viejo y cansado se levantaba temprano todas las mañanas y se sentaba en una silla en la puerta a tomarse una taza de café, y leer libros. Un día gracias a mi curiosidad le dije al abuelo “Intento leer libros como tú, pero no entiendo nada de lo que dicen. Y lo que entiendo, lo olvido en un día o dos. A veces cierro el libro y lo olvido todo después” “¿Tú también lo olvidas todo?” - “Entonces, ¿qué sentido tiene leer libros, si nada se me pega?” - El abuelo se rió, se levantó, fue a la cocina y trajo baldé (Cubo para el agua) Me dijo “Toma este cubo y llénalo de agua en la noria, y me lo traes porque lo necesito”

Hice lo que me dijo, pero antes de que llegara de la noria a donde estaba sentado el abuelo, toda el agua se había filtrado por los agujeros. El abuelo se rió y me dijo: “Vuelve y llénala de nuevo, pero esta vez corre más rápido”. Fui de nuevo, pero antes de que pudiera alcanzar al abuelo, el baldé de agua estaba vacío. - Jadeando, le dije a mi abuelo que parecía imposible llenar esta jarra de agua con agua. - Le dije al abuelo que traería un vaso para acarrear el agua y mi abuelo dijo: “No quiero tomar agua, quiero el baldé de agua. Enseguida me dijo: “No creo que te estés esforzando lo suficiente”.

Salí de nuevo a la noria y regresé corriendo a toda velocidad, pero al llegar el cubo de agua estaba de nuevo vacío” Ya cansada, me senté junto a mi abuelo, y le dije “Abuelo, creó que esto que me mandas, es inútil, no funciona” El abuelo me miro serio y dijo ¿Entonces crees que este es un trabajo inútil?” – “Solo mira la jarra de agua por una vez” – Mire la jarra fijamente por primera vez. La jarra ahora estaba limpia, se podían apreciar los pequeños pozos en su pared.

El abuelo dijo, la jarra se ha lavado, y ahora sabes que agujeros debes tapar, enseguida recuerdo que sonrió para proseguir “Nieta esto es lo que pasa cuando lees libros. Puede que no lo entiendas todo, ni lo recuerdes todo, pero cuando lees, cambias. Por dentro y por fuera también. Cualquier historia o cualquier cosa buena te lava un poco por dentro y te quita la suciedad”

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