LA NIÑA POBRE Y SU
MAESTRA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la “Escuela Normal del Pacifico” Ex
Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
E leído varios libros de Jean Paul Sartre, y un día lei: “Las personas muy inteligentes no son malas, la ira implica limitaciones, estupidez a priori, y para mi asombro, el tiempo no ha hecho más que confirmar la verdad de esas palabras” - “En lugar de que las circunstancias te creen, tú creas las circunstancias” - “Ser una buena estudiante es el mejor regalo que le puedes dar a tu madre, y maestra”. No importa cuán caro sea el regalo que le des a alguien. Lo más importante es que se lo des de corazón a quien lo recibirá. Aprende a evaluar la situación familiar antes de pensar en cosas personales o que se les darán a otros.
Había una niña muy pobre que estudiaba la escuela primaria. o tenía amigas, ni amigos por pasar la mayor parte de su tiempo en silencio. En el recreo se sentaba en un rincón del patio mirando a sus compañeras correr, jugar, platicar, y tomar un refrigerio. En clase a menudo sus compañeros se burlaban de ella porque se veía flaca, demacrada, anémica, y su ropa desgastada por los cientos de lavadas que llevaba. Lo que los niños no sabían es que la niña no desayunaba nunca antes de ir a la escuela, y su cena a veces era un trozo de pan que ni siquiera tiene relleno. La frecuente burla hizo que la niña le confesara a su madre sobre lo que le sucedía en su escuela. Su maestra al verla tan débil sentía pena por ella.
Un día le dijo a la madre de la niña que los niños se burlaban de ella por sus zapatos rotos, su ropa desgastada, y por verse demacrada, así que le aconsejo que le compara lo que la niña necesitaba. Un día en que todos los niños se burlaban de ella les dijo que en su casa tenía muchos vestidos y zapatos nuevos, y que no se los ponía para que no se le hicieran viejos. Sus compañeros de clase no le creyeron, y la maestra solo sonrió considerándolo como una ocurrencia. Finalmente, la niña dejo de asistir a la escuela, y su maestra por boca de su madre supo que la niña estaba muy enferma a punto de morir y que le había pedido que invitara a su casa a sus compañeros para que vieran todos sus vestidos y zapatos nuevos antes de morir.
La maestra acepta y le pidió permisos a todos los padres de los niños para ir a visitar a la niña a su hogar donde convalecía. Al llegar a su casa, su madre muy delgada y demacrada les abrió la puerta. Al entrar la maestra y los niños se dieron cuenta en la pobreza que vivían madre e hija. Una casa sin muebles, o viejos, piso de tierra, etc. En un rincón se encontraba la niña enferma de anemia acostada. Al ver a sus compañeros de la escuela sus ojos brillaron de alegría, y con ánimo señalo con su dedo hacia la pared en donde se encontraban muchos dibujos de papel pegados. – “Vean les dijo a sus compañeros, ¡Nunca les mentí! Tengo muchos vestidos y zapatos nuevos, aquí están mis vestidos y zapatos que ustedes nunca me creyeron”
La niña le confeso a la maestra “Un día quiero ser maestra” ¿Recuerda la muñeca que se perdió en el aula? Un día llegó una niña con una muñeca al aula que sus padres le habían regalado. Ella la guardo en su mochila. Yo, siempre soñé con tener una muñeca. La niña se acercó a usted llorando porque se la habían robado “Yo, se la robe”- Usted muy molesta nos dijo “Quien quiera que le haya tomado prestada la muñeca, por favor regrésela”
– La verdad es que sentí mucha vergüenza, pero no quería separarme de la muñeca, así que me quedé callada, no confesé. – Enseguida usted fue a la puerta y nos ordenó que todos saliéramos del aula y nos alineáramos al lado de la pared, usted nos dijo que revisaría todas las mochilas, enseguida cerró la puerta del aula con usted adentro. Todos obedecimos “Fue el momen to de mi mayor vergüenza” Unos minutos despues, usted abrió la puerta, y nos dijo “Niños no pasa nada, la muñeca estaba tirada debajo de mi escritorio, pueden volver a sus pupitres”
– Usted le devolvió la muñeca a la niña, y no dijo una sola palabra que la muñeca la encontró en mi mochila. Ese día usted me salvo, estaba muy asustada porque todos los niños se burlarían de mí y me dirían que soy una ladrona. Seria para mi madre, una niña sin valores, sin dignidad, pero usted ni se molestó en comentarle a mi madre sobre de ello. Con el tiempo, entendí por qué lo hizo, y se los agradezco. Usted no quería manchar mi dignidad. La maestra se quedó en silencio reflexionando sobre la historia de la niña.
La niña prosiguió: Recuerdo el día del maestro, que fue mi triste para mí. Le pregunte a mi madre ¿Qué le regalaría? Porque todos los niños le llevaron regalos y yo fui la única que no le llevo nada. Mi madre me dijo que usted comprendería que somos muy pobres, y que en realidad usted no esperaba nada de nadie. Tambien recuerdo la fecha en la que se acercaba la navidad, y usted puso el árbol dentro del salón lleno de adornos y luces. Todos los niños estábamos felices, todos aprendíamos con usted canciones de navidad. Los niños me decían que santa clos, y los santos reyes les traerían regalos poniéndolos en el árbol que tenían en su casa
Me puse triste ya que en mi casa mi mama no puso árbol alguno y por lo tanto no tendría regalos. Mi madre no tenía dinero para cumplirme mis deseos. Mi madre me dijo: “No estés triste por eso comprende nuestra situación” En navidad me acosté temprano, pero no pude dormir, solo pensaba que algún día mi mama tuviera dinero y me comprara una muñeca de regalo. La maestra le pidió a la niña que escribiera en un papel en blanco lo que le gustaría de regalo. Enseguida lo doblo, y guardo en su bolso. – La maestra interrumpió a la niña para decirle: Recuerdo bien cuando regresamos de vacaciones de navidad, y en árbol del salón había un pequeño papel en donde me decías que no podías darme un regalo con dinero pero que me querías mucho “Ese recuerdo, fue el mejor regalo que recibí”
La maestra se inclinó para darle un beso a la niña, enseguida dijo tengo algo que decirte, metió su mano al bolso y saco el papel que la niña le había dejado en el árbol, y comenzó a leerlo. Al finalizar la lectura le dijo “Haz mejorado tu escritura, ves como guardo este recuerdo tuyo, y estoy muy feliz por tu muestra de cariño, de todos los regalos que recibí esta navidad, los mejores son los de mis hijos, y el tuyo” – “Me ha dado tanta alegría” La niña estaba asombrada, y a la vez feliz. Con lágrimas la niña le prometió a su maestra que trataría de mejorar para regresar a la escuela, y ser su mejor alumna “Estudiare como nunca, se lo prometo”
Su madre también estaba feliz por ver que se había equivocado con la maestra, que era una maestra comprensiva, inteligente. La madre también estaba muy contenta con la inteligencia y comprensión de su hija. Mientras la veía caminar hacia la escuela, agradeció a Dios por tener una hija tan amable y comprensiva.
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