PRESIDENTE BANANERO,
EN PAIS BANANERO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Érase una vez, el presidente del país bananero, quien emprendió un viaje desde la ciudad hacia una zona rural muy alejada de él. Al regresar, se quejó de que tenía ampollas en los pies y le dolían mucho. Era la primera vez que el presidente viajaba tan lejos. El camino estaba desierto y rocoso. Ordena a sus soldados, guardia nacional que cubran todos los caminos con cuero para que esto no vuelva a suceder. Después de manejar esto, los soldados, y los de la guardia nacional comienzan a mirarse a las caras, porque es obvio que para hacer esto, se necesitan muchas pieles de animales, y también se necesita mucho dinero.
Entonces, uno de sus más cercanos generales se atreve a decir: “Señor presidente, ¿por qué gastar tanto dinero innecesariamente? ¿Por qué no toma un pequeño trozo de cuero y se cubre los pies?” El presidente del país bananero queda asombrado y al cabo de un tiempo también sigue el valioso consejo del general, y se fabrica botas para sus propios pies. - De la historia anterior surge un mensaje muy valioso: si quieres crear un mundo mejor en el que vivir, cámbiate a ti mismo, cambia tu mente y tus pensamientos, y el mundo cambiará solo.
El presidente de un país bananero, le encargo a los rectores de todas las Universidades que debían encontrar los avances científicos de todo el mundo. “Quiero estar al tanto de todo, del pasado y el futuro” – Quiero que escriban la verdad para saber en dónde estamos parados, y que las generaciones que sigan o sea las futuras no anden perdidas dando vueltas a las cosas. Los rectores juntaron a sus científicos más preparados, y les indicaron cuales eran las ordenes a seguir, por lo que ellos pusieron manos a la obra sin descanso.
En la siguiente reunión habían recopilado 12 volúmenes, y los rectores se los llevaron al presidente. El ver los 12 volúmenes bastante gruesos el presidente del país bananero exclamo “Quien se pondrá a leer, todo esto, es demasiado, a la juventud no le gusta lee, creo que son demasiados conocimientos, y es un orgullo contar con ellos en nuestro país, pero de nada sirve contar con esto. Nadie leerá estos volúmenes tan extensos. Así que, por favor, presenten todos estos textos en una forma más breve y sencilla.
Una vez más los rectores regresaron a su universidad, enseguida reunieron de nuevo a sus científicos, y les pidieron que trabajaran arduamente en hacer resúmenes de todos los textos para acomodarlos en un solo texto. Diciéndoles que los jóvenes no leerían tantas páginas. De nuevo lo abreviaron quedando un solo volumen, pero al presentárselo a él presidente los rectores este les ordeno que debían acórtalo un poco más.
Los científicos elaboraron un ensayo con 40 paginas, y el presidente quedo inconforme de nuevo. Los científicos molestos se pusieron de acuerdo y formularon una frase por cada tema, y los rectores se la presentaron al presidente. Este al ver las frases se entusiasmó tanto que felicito a los rectores por el arduo trabajo desarrollado. Hoy el presidente de aquel país bananero lleva consigo un acordeón de esas frases que repite en cada mitin con el pueblo.
Para el presidente fue uno de los grandes avances científicos de su país, y en su aclaración despues de felicitar a todos los rectores dijo que “Cuanto más rápido comprenda el pueblo esta verdad, más rápido se resolverán nuestros problemas” Esta es una verdad eterna en boca de cada uno de los políticos que engañan en sus discursos con su supuesto nivel cultural. Tan cierta como lo fue en el pasado, lo es ahora y no hay margen para que cambie en el futuro.
El presidente bananero tenía un mono (chango), y en el país bananero hacía mucho calor, y para contrarrestar el calor tenía un mono de mascota. Este mono hacía todo el trabajo del presidente Cuando el presidente dormía, lo abanicaba. Una vez, mientras el gobernante dormía, el mono vio una mosca posada en su pecho. La ahuyentó de un manotazo, pero la mosca regresó y se posó en su nariz. El mono la ahuyentó de nuevo. Al ver esto varias veces, el mono se enfureció, y recordó como su dueño ejercía el poder.
Decidió matarla con una espada para evitar esta plaga de moscas para siempre. Así, que la siguiente vez, cuando el mono vio la mosca posada en el pecho del gobernante, le trato de meter espada para partirla en dos. Pero la mosca salió volando, y el presidente bananero murió al instante. - Usar fuerza excesiva ante cualquier situación puede resultar peligroso.
Cuando se dispone de demasiadas herramientas para usar esa fuerza, es aún más peligroso. Es fundamental cultivar el equilibrio y la ecuanimidad en todos los ámbitos de la vida. El arma que usemos o el truco que usemos contra cualquier situación debe ser el adecuado. Si de repente se enciende un cerillo, no llamamos a los bomberos. Si no cultivamos siquiera ese sentido común, en el futuro podemos meternos en problemas a nosotros mismos y a quienes nos rodean.
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