LA MAESTRA EN EL
VELORIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la “Escuela Normal del Pacifico” Ex
Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
“Nadie obtiene más ni menos de lo que le espera en el tiempo y en el destino” Un día, una maestra les pidió a los estudiantes de secundaria que escribieran los nombres de los estudiantes de su clase en dos hojas grandes de papel. Les pidió que dejaran dos líneas en blanco delante de cada nombre y debajo los estudiantes escribirían lo que más les gustaba de su compañero. La maestra les dijo: “Escriban todo lo que pudieran recordar sobre las mejores cualidades de cada estudiante delante de su nombre” A todos los estudiantes les tomó un buen rato recordar las virtudes de cada estudiante y escribirlas.
Al finalizar la clase, todos entregaron sus escritos a la maestra y se despidieron. La maestra en su hogar fue acumulando en una hoja con el nombre del estudiante todo lo bueno que habían escrito. A la siguiente clase, la maestra le entrego a cada estudiante con su nombre esa hoja. Todos los estudiantes estaban asombrados. Todos estallaron de alegría. “¿Todos piensan tan bien de mí?” ¡Nunca soñé con esto, nunca imaginé que todos me amarían tanto! Con lágrimas en los ojos, cada estudiante seguía expresando tales exclamaciones.
¡Nadie podía creer que su importancia sería tan significativa para los demás! Después de eso, todos los estudiantes permanecieron cerca el uno del otro. Nadie sabía quién había escrito qué sobre quién. Así que, durante el resto de sus estudios en secundaria, todos tuvieron mucho cuidado de no herir los sentimientos del otro. Pasaron los meses. Este asunto también fue olvidado. Muchos años después, un estudiante de ese grupo de secundaria murió. Fue llevado su cuerpo a una funeraria y en ella todos sus ex compañeros se reunieron para rendirle homenaje. Esa maestra también estaba entre ellos.
Ella expreso sobre el féretro con ojos llorosos: “¡Mi querido estudiante!” abrazo la caja, y deposito un ramo de rosas rojas sobre el ataúd. Otro ex alumno que estaba cerca se acercó. Dijo lentamente: “¿Es usted mi maestra de secundaria?” - “Sí, ¿por qué?" – La maestra respondió. – Simplemente no recordaba bien su rostro, pero ahora quiero decirle que yo siempre le he guardado un gran cariño, y respeto. Despues de llevar el cuerpo a la misa de su último adiós, un señor se acercó a la maestra, y le dijo con gran respeto “¡Hola! ¿Es usted la maestra de mi hijo, difunto?”
– Miré, dijo mientras le mostraba un papel, al revisar el escritorio de mi hijo me encontré este papel que guardaba desde la secundaria. En él, por la parte de atrás, usted puede leer que mi hijo escribió una nota con su puño y letra que dice “El mejor regalo recibido de la más respetada maestra de secundaria que tuve” - El estado del papel, mostraba lágrimas, y cuántas veces lo había abierto y doblado. La maestra se sorprendió al ver el papel. Era el mismo papel que les había dado a todos los estudiantes de la clase un día, anotando lo que los demás estudiantes pensaban de ellos.
Su padre le dijo a la maestra “Mi hijo siempre habló muy bien de usted, y me decía que este papel era el regalo más preciado de su vida. Un joven que escuchaba la conversación se acercó y dijo: ¡Si, maestra, yo también lo guardo, y lo tengo enmarcado en el cuarto de mi casa! ¡También es un regalo preciado de mi vida! Otro joven sacó un papel similar de su bolsillo y se lo mostró a todos. Una calma llenó el ambiente. Con lágrimas y respeto en los ojos, todos los presentes miraban a la maestra. Ahora era el turno de la maestra de llorar. Lloró profusamente, poniendo sus manos sobre las cabezas de cada estudiante.
¿Cómo puede un pequeño evento cambiar una vida? Unas palabras amables de otras personas pueden darles un hermoso significado. Si siempre tenemos esto presente al hablar de los demás, ¡seguro que esas personas lo recordarán! Debemos decirles a nuestros amigos, seres queridos y familiares cuánto los queremos, lo importantes que son para nosotros, cuánto los admiramos, qué virtudes de esas personas nos inspiran y nos guían en momentos difíciles. Pasaron los años, y la maestra estaba enfermo por lo que todos sus ex alumnos se pusieron de acuerdo en ir a visitarla. Muchos de ellos, eran profesionistas, otros estaban establecidos.
La maestra a cada uno les preguntaba su nombre, que habían hecho en su vida, la conversación giró hacia el creciente estrés en la vida y la creciente presión del trabajo. Todos fueron unánimes en este tema, a pesar de que ahora eran adultos, sus vidas ya no tenían la diversión, la felicidad y la paz que tenían antes. La maestra estaba escuchándolos con mucha atención, de repente se levantó y fue a la cocina tardándose un poco, regresó y dijo: “Queridos estudiantes, he preparado chocolate caliente para todos ustedes, pero por favor, todos vayan a la cocina y traigan una taza para ustedes.
Los ex estudiantes entraron rápidamente y había diferentes tipos de tazas colocadas allí, todos comenzaron a buscar la mejor taza para sí mismos. Algunos cogieron una hermosa taza de cristal, algunos tomaron una taza de porcelana, algunos seleccionaron una taza de vidrio. Después de que todos tomaran su chocolate, la maestra dijo: “Si se han dado cuenta, han tomado la taza que era magnífica y costosa en apariencia, ni siquiera han mirado la taza común”. Si bien es normal anhelar lo mejor, por otro lado, nos genera estrés y problemas. Amigos, es cierto que la taza no altera la calidad del chocolate; es solo un instrumento para beberlo.
En realidad, solo querían el chocolate, no la taza. Aun así, todos corrieron tras la mejor taza, y después de tomar la suya, comenzaron a mirar la taza del otro. Ahora escuchen atentamente una cosa: “Nuestra vida es como el chocolate - nuestro trabajo, dinero y posición son como tazas. Son solo herramientas para vivir, no la vida misma... Y la taza que tenemos no define nuestra vida ni la cambia. Preocúpense por el chocolate, no por la taza... Las personas más felices del mundo no son quienes tienen lo mejor de todo, sino quienes aprovechan al máximo lo que tienen y llenan la vida de color, se divierten y viven una vida plena. Viven con sencillez, aman a todos, cuidan de todos, disfrutan la vida. Manténganse conectados. Esta es la verdadera vida.
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