CONSTRUYENDO
EL SER
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México
Hay seres
biológicos humanos que no han alcanzado el grado para ser considerados como
tales en su forma de pensar, ni en su forma de actuar, sino que hace de su vida
lo que los otros vienen haciendo por generaciones y su mando de control es un
jefe, esposo (a), familia, amigos, quien sea.
No toma su
propia responsabilidad con su propia necesidad y sentir, no puede elevar ese
estado de conciencia valorado. Un ser que nace y muere y no cree, no quiere, no
sabe, no se plantea absolutamente nada de cambios, vive las cosas como son y
actúan en base a cómo le llegan. Son ustedes mismos los que eligen qué hacer.
Ante ello, es importante respetar y admira la decisión que cada cual tome.
Debemos
cambiar la forma en hacer las cosas, la forma de pensar, en esa forma de
cavilar que ya no se corresponde. Si, no nos atrevemos a cambiar, no nos
atrevemos a vivir, no puede haber un cambio de pensamiento y, por tanto, no
cabe que haya un cambio de conciencia. Si no se da esa forma nueva de
pensamiento, el humano no se va a escuchar diferente y se dejara llevar como
hasta hoy por error de vivir el ahora sin pensar en los que no han llegado.
La inmensa
mayoría de los seres humanos están encadenados a un código de conducta, no a un
hacer un trabajo que lo lleve a su propio avance espiritual, están encadenados
a una compatibilidad que no saben cómo arreglarla, a unos conceptos de
pensamiento que no corresponden con la grandeza del ser. Y todo esto se debe a
que no se nadie se atreve a creer que es grandioso.
Nadie se
aventura a vivir esos instantes, pequeños o grandes pero instantes, que tiene
cada ser, no se atreve a darles cauce. Todo lo que se pone son limitaciones
para vivir sujeto a su propia limitación, de sus pensamientos delimitados en un
círculo de miedo, y ¿cómo se cambia la forma de pensar?: actuando, dando forma,
moldeando y modelando esa idea o ese pensamiento. No quedarse en las palabras,
“Las palabras son palabras”, hay que ir, sin miedo más allá, haciendo de las
palabras su vida.
Para hacer de
las palabras la vida de cada ser, tiene que recomponer las palabras,
moldeárselas a su propia vida, a la vida de cada cual, darles forma y hechos.
En estos momentos sabemos que no existirá futuro si no cambiamos la manera de
vivir. Muchos saben de la grandeza de otros seres y los admiran con sus grandes
virtudes y defectos.
Muchos saben
que son ellos mismos los que limitan su pequeñez y la justifican con sus
supuestos defectos de imposible, no tengo, es solo para otros “La invalidez, de
los imposibles” No han iniciado ya están seguros que no pueden que no es válido
para que ellos lo logren porque esto es lo que le han inculcado. Hay otros que
rompen con lo que los limita, son seres que viven con una idea de grandeza y la
aplican sin esperar a que otro piense por él. Lo aplica en su vida diaria, se
ve capaz en avanzar, se pone los zapatos y lucha a través del pensar y de la
actuación.
La felicidad
y el logro, solo está para aquel que se atreve a pensar, aquel que se atreve a
ir más allá de ese pensamiento negativo, castrante, a cambiar las formas y
conductas, formas de pensar y de actuar, solo esos pocos pueden decir que “Vino
a la vida con una visión más grande y profunda de que el mismo ha sido capaz en
entender” porque es, fue y será grandioso en donde quiera que se pare.
Ese ser vive
sin menospreciarse, sin pensar en el que dirán, sin fijarse en su entorno
porque vive en su seguridad de lo que es realmente como ser, con lo que le da
el saber que uno crea ese propio destino, y lo está viviendo. Los necios, no se
han decidido a cambiar, a creer en ellos mismos y buscan culpables, actúan sin
pensar en el logro, hablan con odio, están alejados de la vida de los demás, se
creen juzgados y lo mínimo es imposible.
Esos
sustituyen pequeños logros por excelentes resultados, es allí, en donde no
entienden a que vinieron a esta vida, al no comprender su propia vida se meten
en la de los demás tratando en corregir su odio. Es la prisión de sus pasiones,
sus deseos carnales pervertidos, su mente cerrada a la satisfacción de
compartir. Piensan que nadie los entiende, que otras personas son de mente
cerrada.
No reconocen
su sufrimiento, lo que sienten en silencio, no son capaces de mover un dedo por
nadie porque según ellos, nadie se lo merece ni viven en su silencio penetrante
que taladra su alma. Seres, sin relaciones sociales, que se les escapa todo
“Hasta ellos mismos, se escapan de si” Seres rutinarios con mente numerada en
palabras que deben decir, en ámbitos que se deben mover y no dejan espacio, no
dejan ninguna apertura para poder introducir una nueva forma de pensar.
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