jueves, 9 de noviembre de 2023

 

VIDA DEL MIGRANTE

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM

 SOBRE SU VIDA - Me da gusto regresar a mi pueblo, aunque es pequeño comparado con las ciudades como los Ángeles, San Francisco o San Diego. Aquí son pocas las tiendas, unas cuantas oficinas, y eso es todo. Cuando me dieron la residencia trabaje en un hotel, y al mismo tiempo en una cafetería cerca del hotel, así que no me tardaba de un trabajo al otro, unos 20 minutos aproximadamente. En general me gusta mi pueblo, se puede respirar aire fresco y limpio, la gente es amable, no se ofende a nadie, su desventaja es mucho aburrimiento por la falta de entretenimiento, a menos que te guste estar siempre nadando en el rio o caminar por los senderos y eso es todo.

Mi madre y mi padre nunca quisieron salir de aquí, la mayoría de las gentes igual se quieren quedar para hacerse viejos en sus calles, no quieren estar lejos de su familia, pero veo que el pueblo ha mejorado mucho. Cuando me marche, sus casas eran de tejas la mayoría y sus calles con tierra, veo que se han construido dos centros de baile, en aquella época bailábamos en el salón de entrada y en patio de la presidencia. Creo que sus últimos presidentes han sido buenos. No se ve mucho alcoholismo en general. Sí, hay bebedores en todas partes, pero los de aquí no molestan a nadie excepto por las bocinas de sus autos que se la pasan dando vueltas por las pocas calles.

Todo empezó a los 15 años, cuando me comenzaron atraer las mujeres. Antes no tenía preocupaciones por traer dinero, simplemente aceptaba mi pobreza. Había una que me atraía más que las otras, pero no se lo dije a nadie. La comencé a seguir seguido hasta el error que cometí al llevarle aquella serenata a las doce de la noche. La gente comenzó a investigar y le advirtieron al papá de ella que la andaba rondando. Ella dejo de saludarme, me sacaba la vuelta en la calle, algunos incluso le dijeron a su Papá que era un joven malo, le dijeron cosas muy malas de mi a mis espalas sin que me enterara quien lo hizo. Yo mismo no entiendo esta actitud.

Al llegar a estados unidos, en principio no tuve ninguna mujer conmigo y empecé a salir con una guatemalteca. Los rumores que escuchaba de mis paisanos eran que no saliera con ninguna gringa debido a que les gusta poner los cuernos y al momento que terminan contigo le hablan a migración para ser detenido y expulsado. Tenía miedo de tener relaciones íntimas, pero me daba vueltas en la cabeza esa idea por la edad, iba cumpliendo los 18 años, así que un día decidí aventarme con la guatemalteca. Me quiso convencer en que viviéramos juntos y yo le decía que así estaba bien nuestra relación.

Ella al tiempo quería tener un hijo, y me dio tanto miedo que deje de buscarla, simplemente no podía aceptar traer un hijo al mundo en esas condiciones, eso lo estropearía todo, ya seriamos tres sin papeles. Mis paisanos de trabajo se burlaban expresando que era un homosexual, que lo normal para ellos era tener hijos sin darle importancia a los asuntos legales. Me daba ánimos con la idea de que conseguiría los papeles legalizándome y todo iría bien. Me daba cuenta que no teníamos ningún derecho, no piamos andar libremente por la calle, ni ir a fiestas y tomar alcohol como lo hacíamos aquí en el pueblo.

Viví parte de mi vida en los Ángeles California, es una ciudad muy grande y bonita. Estaba joven así que tenía plena confianza en mí mismo. No tenía ningún compromiso con mujer alguna, lo que ganaba lo utilizaba para pagar mis cuentas. A mis padres no podía enviarles dinero. La mayor parte del tiempo al salir del trabajo me la pasaba encerrado en un cuarto. Esa ciudad es muy similar a otras que existen haya, pero es mucho más grande. Despues me fui a San Francisco, igual a nadie conocía. Aquí da gusto vivir porque la gente conoce hasta el “Chucho” de otras gentes por su nombre. Aquí existen los unos para los otros, allá no eres nada, ni nadie, ninguno está interesado si te enfermas o mueres. A nadie le importas nada. El sexo nunca ha sido mi problema. En Francisco tuve otra novia peruana, vivimos en un cuarto en el patio de una casa que lo rentábamos. Lo intentamos por ir más lejos puesto que me estaba enamorando.

Pronto se fue con otro hombre dejándonos sin ningún problema. Me di cuenta que, para ellas en aquel país, uno no representa nada, les da lo mismo si te quieres casar o salir con otra, esa es su actitud. Con el paso de los años, me di cuenta que me sería muy difícil tener una familia normal, no entendía aquellas mujeres, no les importas y al menor mal entendido se marchan sin decirte adiós. Comencé a salir con otra, pero le sucedió una tragedia de tránsito y se fue al cielo, el carro de una amiga que le daba aventón de su trabajo se estrelló, me presenté en su funeral y estaba sola, no tenía parientes cercanos, solo se acercó un padrastro con cuya relación la había perdido desde joven. Habiendo vivido todo esto, llegué a casa y bebí media botella de wiski.

Yo no sabía cómo vivir el trance, me acostaba, pero no dormía, eso hizo que me regresara a San Diego, y comencé a trabajar en un taller limpiando fierros, pero el taller se incendió y el dueño termino en cadáver, Salí herido en ese incendio, recibí quemaduras, llevaron a un hospital, pero con el tiempo me recupere, luego trabajé de jardinero. En ese incendio me quede pensando que quizás Dios quería que sobreviviera. Nunca he tenido problemas con Dios. Tengo una actitud muy filosófica hacia la religión. Y voy a la iglesia a rezar. Trabaje en una biblioteca de jardinero, ellos sabían que era indocumentado, pero hicieron la vista gorda.

Me sentí bien, y no me fui a ningún lado. Prefería estar manso encerrado hasta que las cosas empeoraron con el presidente de ese país y nos comenzaron a seguir. Fue cuando me involucré con un abogado para solicitar mi derecho a papeles, pero despues de que los obtuve creo que nada ha cambiado, te sigues dando cuenta que nada cambia. Muchas personas tienen la idea de que si eres mexicano tienes miedo de defender tus derechos. Cuando era indocumentado vivía en la oscuridad, me golpearon gente como yo, no nos reconocemos como nosotros mismos, te insultan, hay envidias, te denuncian a la migra por eso todo mundo tiene mido de tener amistades.

Tuve un amigo que le iba muy bien en su trabajo, lo golpearon acusándolo de ratero para quedarse con su puesto, subieron fotos suyas al face. Ahora trabajo administrando un edificio de departamentos como conserje, me gusta mi trabajo. Tengo una prometida, ella me pide que ocultemos la relación debido a que vive en uno de los departamentos. Al principio no quería involucrarme por miedo a perder mi trabajo, pero me fue gustando y ahora me quedo con ella en su departamento, pero, por supuesto, ocultamos parte de la relación. Me dije quiero una familia ¿Por qué no puedo hacer eso?

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