martes, 7 de noviembre de 2023

 

SEÑORA EN LA TIENDA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Estando en una de las grandes tiendas, al otro lado de estantería escuche una fuerte caída de cosas, algo se había destrozado sobre el piso, asi que dando la vuelta puede observar que una señora mayor de edad trataba de recoger del piso pedazos de platos, vasos rotos. Sin ser un entrometido camine hacia ella mientras unas personas murmuraban el lio económico en que la señora se había metido.

En realidad si eran muchos platos los que se rompieron. Ella estaba arrodillada en el suelo, avergonzada ante el suceso y trataba en recoger los pedazos lo más rápido que podía.- En eso llego un empleado de la tienda con cara de enojo diciéndole ¡Ahora tendrá que pagar por todo esto o la mando detenida con la policía! La señora empezó a sollozar.

Me levante y dirigiéndome al empleado le dije: Tranquilo, tú no eres el gerente, asi que ve a llamarlo de inmediato para arreglarnos. El empleado se fue y regreso con el gerente, al llegar nos dijo ¡Hay que pagar por todo esto!

Me sentí mal e incorporándome le dije: Para su información la mercancía estaba mal acomodada y se cayó sola cuando la señora pasaba a su lado, asi que la tienda tendrá que pagarle a la señora el hospital debido a que se cortó la mano.

Ademas tengo entendido que toda la mercancía que está en exhibición está asegurada y malsanamente la señora está limpiándoles el piso. Eso es responsabilidad de ustedes. El gerente me miro a los ojos y alcanzo a decir ¿Es usted abogado, es su hijo?- Si, a la señora le llegan a cortar la mano por una infección o se muere, ya verán la demanda que recibirán le dije.

El gerente cambio de actitud, sonrió y ayudo a la señora a levantarse extendiéndola la mano no sin antes pedirle disculpas diciendo que eso ocurre a veces cuando los empleados de la tienda dejan un tanto sueltas las cosas en la estantería pero que bueno que solo era una pequeña cortada, que si deseaba ellos mismos la podían atender con su médico. Dirigiéndose a mi persona me dijo; No se preocupe usted tiene razón toda la mercancía está asegurada, aquí lo único lamentable es el incidente que daño a esta señora.

Al crecer te vas dado cuenta que tienes una misión en la vida y que el camino que tomes en la juventud será la guía a seguir en los próximos años. Siendo adulto te das a la tarea en buscar la pareja, deseas sea leal, fiel, amorosa, perfecta para educar a los hijos. Nos esmeramos en localizarla y conseguirla y en ocasiones nos equivocamos y tomamos del montón porque esa persona hace un buen trabajo en reconocer lo que ella ocupa y nos engaña con una supuesta vida llena de amor y al final el premio es desafortunado (a) en el amor.

En tiempos de necesidad como es la madurez las cosas materiales no interesan sino otras cosas y se consiguen a costo a veces muy alto que nos lleva a renegar hasta el día de la muerte, nos olvidamos de vivir y la persona no está nunca satisfecha. Cada cual tiene un estilo de crianza diferente, asi como creencias, convicciones, nalgas en disciplina. Algunos de nosotros no creemos en las nalgadas mientras que otros resuelven los principios después de ellas.

A pesar de los tiempos cambiantes, costumbres, seguimos siendo fieles a las creencias aprendidas. La vara oficial controla en lo público y en casa cada uno mata sus moscas o pulgas a su manera. Aprendimos el principio de no golpear a los niños delante de la gente, ante otras personas argumentan que los protegemos, tratan de que no sean avergonzados en público pero a la hora en que nadie nos ve los disciplinan a su manera. No es bueno disciplinar a los hijos cuando traemos rencor, coraje, mal humor.

Lo caliente en la sangre nos puede llevar a ofender, denigrar, dar golpes por eso es mejor esperar a calmarnos para que los sentimientos se apoderen de la lucidez. Similar situación no se debe hacer como es el hecho de regañarlos, y después ponerse a llorar.- Respira para que la emoción baje de tono.

Ellos están a la espera del castigo y su recompensa en un abrazo posterior, es la manera de admitir que se equivocaron pero los amamos. La táctica adecuada es dar primero una advertencia hablando seriamente y claro del porqué, y si no la atienda pasar a la ofensiva, luego el castigo. Lo ridículo es que la persona ande con una vara en la mano amenazándolo para que tenga miedo y nunca lo haga. A veces son los padres quienes se están probando el grado de control que ejercen sobre los hijos “No hagas esto”

Por ejemplo se exagera cuando se le cae un plato sin desearlo, se tira el agua de un vaso y se le quiere golpear inmediatamente. Cuando mienten los padres sienten una ofensa al darse cuenta o si se les cae el rollo de papal del baño a la taza, son instantes amargos y se deben a que les gana la sensación en desear hacerles daño. Lo deseable es enseñarlos a pedir disculpas, no a humillarse por el error involuntario. Aprender a perdonarlos, que ellos sepan que confiamos en ellos.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario