PAREJA MODERNA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC-
UNAM
Es la fuerza de la relación con los padres lo que
inconscientemente influye en la elección de marido o mujer, ya sea positiva o
negativamente. Si la madre es promiscua o que lleva varios matrimonios o su
padre es un alcohólico que golpea a sus hijos, se debe tener cuidado casarse
con una persona que venga de ese tipo de relación. Muchas de las cualidades y
comportamientos los tomamos de nuestros padres. Antes de casarse o entrar a una
relación de pareja conozca a los padres de esa persona, si son honestos,
amables, las enfermedades genéticas que arrastran. Darse tiempo para no
arrepentirse rápidamente.
El matrimonio católico se está viendo perseguido
por los problemas económicos. Mucho tiene que ver las condiciones de vida, la
revolución sexual en la nueva generación. Se justifica con que una boda es muy
costosa, prefieren utilizar ese dinero en el inicio de su nueva vida o viajar.
Son pocas las que se animan a casarse sin este tipo de ostentación. Los padres
se ven afectados por la tradición puesto que ellos pagan, pero para una mujer
que ha soñado desde niña su boda, lo lleva a cabo sin darle mayor importancia a
quedar endeudada. Por otro lado, la iglesia católica se ve en una situación en
donde los jóvenes la han abandonado y sus anteriores llenos completos se observan
vacíos. La religión representa el juramento ante Dios de su amor y
sentimientos, de ese es el tamaño en esta lucha.
La mayor parte de la nueva generación le está
diciendo adiós al matrimonio religioso, piensan que su arreglo debe ser ante
una autoridad civil o simplemente de tipo moral entre ellos. Se casan con un
gran escándalo, una fiesta inolvidable, se besan frente al altar y se prometen
amarse hasta la muerte. Pocos duran dentro llegando pronto el divorcio en donde
va de por medio ese arreglo civil. La pareja que se va a casar firma un
compromiso legal con separación de bienes. Muchos jóvenes viven en unión libre,
sin hijos y esta situación no es aceptada por la gran mayoría de sus padres la
costumbre.
Los jóvenes creen en la idea de que una pareja puede
vivir juntos sin estar casados durante unos años para conocerse y si se da la
intención conjunta decidirán si se casan o se separan para siempre. Las nuevas
generaciones no desean tener hijos, además se casan a mayor edad (30 años en
adelante en promedio) Sin embargo el número de hijos fuera del matrimonio sigue
en aumento en mujeres jóvenes.
El joven para no adquirir ninguna responsabilidad
convence a la joven que sigan juntos con una relación íntima sin
responsabilidad o compromiso ¿Para qué casarnos, si, nos amamos? En ocasiones
es una mujer joven la que tiene prisa por esa tranquilidad que busca y el joven
se defiende por no perder su libertad. Tanto para una mujer joven como para el
varón les resulta muy natural tener intimidad (Amigos con derechos)
No hace muchos años la mujer anhelaba llegar virgen
al matrimonio. Los padres no toleran esta situación en sus hijas, y aplauden a
sus hijos por logar intimidad con mujeres jóvenes. Los jóvenes, ya no escuchan
los mensajes que la iglesia católica les hace, según su percepción la
institución religiosa está equivocada. Ellos no llevan ninguna prisa por
casarse, y ellas dejaron en ser el capricho de sus padres que las casaban sin
su consentimiento con el joven que para ellos les convenía por su estatus social,
económico, familia. Las próximas generaciones, es posible que dejen de casarse
y solo celebren un compromiso legal ante una autoridad civil. El contagio va en
aumento ¿Sucede que se divorcien a los meses de casados?
Antes del matrimonio es necesario que se hable
poniendo sobre la mesa los puntos de vista de cada uno sobre el número de hijos
que desean, si es que los dos los desean, como se administraran en lo
económico, la distribución de las responsabilidades en la casa. Las personas
enamoradas creen que tienen amor, y ella pondrá todo en su lugar, como se suele
decir por defecto.
Se puede estar muy enamorado, pero cuando llega la
tormenta el barco se hunde o se estrella con pared. Según estudios recientes,
es la discrepancia entre el matrimonio y las expectativas de los cónyuges lo
que se está convirtiendo cada vez más en la razón del fracaso del matrimonio.
Recordemos que todo comportamiento se establece en la infancia, el rol que
juegan sus padres, entre más inestable sea la familia de uno de ellos, más cerca
está en fracasar formando su propia familia. En esta nueva generación han
aparecido millones de mujeres modernas que les da lo mismo tener intimidad con
uno y otros hombres, incluso acosan a los casados para apagar su deseo.
Para este tipo de mujer no importan los
sentimientos, no se requiere cortejo, ni apego sentimental, solo sentir placer
sexual. Ese tipo de mujeres se quejan de todos los hombres, por miedo a su
futuro. Un joven dañado en su infancia con un padre controlador y una madre
sumisa exigirá que su esposa sea de su propiedad, será celoso, quisquilloso,
mordaz, y buscara para casarse a una mujer débil, tímida, sin voluntad propia
para imponerle el yugo de su dependencia psicológica, económica. No respetará a
la mujer y exigirá comprensión. Iniciará a doblegarla desde la misma luna de
miel, la aislará del mundo de los vivos, le exaltará sus deficiencias tanto en
público como en privado. La convertirá en una esclava sexual, una ama de casa
ejemplar, comenzara a engañarla con el pretexto que ella no es digna, no lo
cuida, respeta, y él es hombre.
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