ERRORES EN LA VIDA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.
En nuestra historia personal encontramos muchos errores y fallas en el pasado y las justificamos que ellas nos han dado la experiencia para estar en donde estamos ahora ¿Olvidamos? ¿Cómo, se sentía aquella persona cuando le fallamos? El simple recuerde nos duele y se debe a que por más que lo justifiquemos sabemos que actuamos mal, lo que significa que causamos dolor a esa persona que amábamos. Es una huella en el inconsciente que no se borra por más que se intente.
Quizás cuando uno es joven las fallas no se manejen como fracasos o daños y se muevan fácilmente en secretos ocultos tapados con paños de seda, pero resulta inevitable con el trascurrir de años el no regresara ellos. Probablemente el secreto es para que nadie se entere de lo que sucedió y en cierta forma no aceptar el error o su fracaso por eso se mantiene oculto y se sigue adelante en la creencia que el tiempo se encargara en borrarlo. Luego adelante se aparece de nuevo y ahora si se ve puesto que otro nos lo hace saber y ello nos lleva a pensar que en aquellos años andábamos mal pero ya no se puede corregir.
Esa es la constante entre los fracasos sentimentales y lo que guardamos. No existe el éxito sentimental, ni es cuestión de suerte, eso no ayuda en nada en los errores que se cometen y que siempre están allí ocultos, de los cuales no podemos alejarnos por completo por más intentos que hagamos.
Finalmente entendemos cuando valoramos con atención que dañamos y en muchas de las ocasiones humillamos antes de alejarnos, es cuando es hora de mirar atrás, de entender lo malo de ese ayer ¿Has pensado en donde fallaste, cometiste errores? ¿Por qué fuiste asi en esa ocasión, se lo merecía, traiciono tu confianza? Y si esto no fue asi ¿Por qué te marchaste? ¿Podías en aquel instante hacer algo mejor o no te dejo alternativa?
Reflexionemos: No se trata de maldecir debido a que las cosas no salieron como las esperábamos, simplemente nos estaba yendo mal y no encontramos punto de apoyo para solucionar el conflicto. El paso de los años hace que las neuronas se muevan como las manecillas del reloj a esos tiempos, y nos llevan a echar un vistazo, caminar sobre los escombros, separar los sentimientos de los actos y valorar objetivamente.
Entonces estamos preparados para una segunda evaluación en lo que fallamos y los errores cometidos. No faltara que alguien te señale el error sobre todo cuando en el camino se dejan hijos regados y eso hace que te duela aún más.
No es fácil, olvidar lo frustraste que se vuelve esa situación, al saber que estabas mal pero no hay remedio para restaurar la equivocación simplemente las cosas se salieron de control. En dicha juventud sientes que nadie te entiende o que la gente juzga erróneamente tus actos sin tener derecho a meterse en tu vida, ese es un problema puesto que sabes que fallaste y dejarse de lado el problema.
Una frase que usaras es que ella (Él) estaba mal, y que es mejor solo(a) a ir mal acompañada. Haces nuevas relaciones, malinterpretas a quienes te juzgan y los etiquetas como enemigos. Ellos están jugando mal contigo, no conocen la historia verdadera de la relación. En el fondo, crees que eres mejor que otras personas por tu falta de humildad.
La olvidas, te vas, haces una película dramática del engaño en donde eres la victima pero orgullosamente levantaste la cabeza con dignidad y saliste de esa relación ¿Por qué le guardas rencor? ¿Porque no logras tragarte tu coraje? ¿Para qué fingir? ¿De quién esperas justicia?
Algunas personas se acercaran con la malicia ponzoñosa y aceptaras su ayuda en consejo, incluso les agradecerás las malas intenciones empleadas ¿Odiar, culpar? ¿Orgullo, ego? El resultado no cambiara y terminas sintiéndote peor. La vida empieza cuando te disculpas con la persona que lastimaste, eso te dará fuerza para explicarle lo diferente que veías la vida en aquellos años y aunque es un paso difícil asegúrate en poner las cartas sobre la mesa de manera clara.
No olvides poner la carta de tus defectos, creencias, es la forma en lidiar más fácilmente con los miedos, las tristezas, la amargura, la ira, el dolor que traemos adentro.
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