NO QUIERES CHISMES, NO TE QUEJES (MPIDE LA LIBERTAD¡
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
En la vida de cada uno
de nosotros hay momentos difíciles que provocan sensaciones dolorosas y
emociones insoportables. Sin embargo, hay una sabiduría que dice que, si algo
duele, a veces es mejor guardar silencio, y “no contárselo a nadie”. Las
parábolas árabes que transmiten esta verdad filosófica nos enseñan a tener
precaución al comunicarnos con los demás y la importancia de guardar nuestras
experiencias dentro de nosotros mismos. "No hables mal de ti mismo, porque
cuando menos lo esperes y de donde menos te dañaran"
Recuerda, cada palabra que pronuncias tiene poder, y cuando
te menosprecias, menosprecias tu propio poder. No te quejes de tus errores y
fracasos con nadie. Si hablas mal de ti mismo, vas creando un entorno negativo
en tu vida, y esa fuerza negativa te ira quitando la energía para resolver tus
conflictos los cuales se convertirán en obstáculos que no serás capaz de
superar. La autoestima es de gran importancia. Al hablar de nosotros mismos con
respeto y fe en nuestras capacidades, creamos un entorno favorable para el
crecimiento y el desarrollo.
No permitamos que las palabras negativas disminuyan nuestra
propia fuerza y potencial. Hay personas que van contando a cada persona que se les
acerca su sufrimiento, y creen que quienes los escuchan simpatizan con sus
causas, sin embargo, la gran mayoría de ellas, escucha con morbo y esparce tu
situación para sentir ese placer en verte destruido ¿Para qué lo comparte? En
nuestros momentos difíciles es importante ejercer moderación y no cargar a los
demás con nuestro dolor.
El silencio y el trabajo interno sobre uno mismo pueden ser
formas más efectivas de sanar y superar las dificultades. Hay personas que les
encanta ir platicando sus enfermedades, no se dan cuenta que las personas
mentalmente sanas los rehúyen para no ser enfermados. Los verdaderos amigos, no
necesitan explicaciones innecesarias.
Podemos decir que la Vida se construye sobre el principio de
una escuela donde debemos aprender sabiduría: aprender las leyes de la vida y
vivir de acuerdo con ellas para disfrutar cada momento de la vida. Vivimos en
un sistema cerrado (Social, político, económico) en el que todas sus partes
están estrechamente interconectadas entre sí y tienen influencia mutua, por lo
que nada es accidental y nada pasa sin dejar rastro. Si comentas tus secretos,
se esparcirá como reguero de pólvora y regresará a ti con mayor fuerza. Lo que
pones es lo que recibes. Lo que se siembra se recoge. La regla de oro del
budismo: “No hagas a los demás lo que no deseas para ti”
Por qué esto es difícil de entender. Porque la vida aquí
tiene una duración (tiempo, inercia) y el “regreso” no llega de inmediato.
Cuando lanzas un comentario o chisme, tarda en volar, llegar a su punto final y
regresar; y mientras vuela, otros cometarios, chismes, se lanzan antes de que
regrese hacia ti. Dado que la mente (en la mayoría de los casos) no puede
rastrear esta relación de causa y efecto, no se comprende que nada sucede por
casualidad. Todo está interconectado y es natural.
Necesitamos entender que los problemas que nos suceden no son
un castigo de Dios, sino el resultado de nuestras acciones. En otras palabras, hay
que reconocer “yo mismo fui la causa de este problema” Al aceptar esto como un
hecho (soy responsable de lo que me sucede), creas la oportunidad de crecer
espiritualmente: aprender, corregir tus errores y lograr el objetivo más
elevado “La felicidad” En lo divino depositamos la confianza, esperanza en que
es justo y armonioso, pero los humanos somos egoístas, y por ello, no vemos
esto. Tú eres la razón de lo que te está pasando. Debes entender lo que se
siente hacer o haber hecho a los demás. Sólo así podrás aprender Sapienza, la
felicidad.
Sentirse ofendido o enojado con una persona que le crea
problemas es un error que conduce a un fortalecimiento de su propio ego, que se
alimenta de la negatividad. En este caso, el crecimiento espiritual es
imposible o inhibido. La otra persona a través de quien surgió el problema no
es la fuente de este problema, sino sólo quien la difunde, o comenta como
descarga negativa. Nos enojamos porque la vida se encarga en nuestra mente en
señalarnos nuestros errores, siendo que nuestra mente solo nos está pidiendo
que pensemos bien lo que hacemos, que actuemos razonadamente que nos demos
cuenta y saquemos las conclusiones correctas. Si esta persona que nos dañó, no
hubiera existido, habría habido otra, pero la situación habría sido la misma.
Necesitas aprender una lección de los problemas. A menos,
claro está, que queramos seguir tropezando con la misma piedra una y otra vez.
Si el mismo problema llega a tu vida una y otra vez, esto indica que estás
volviendo a tropezar con la misma piedra, y caminas por donde mismo. La vida
está tratando de enseñarte algo, pero todavía no aprendes. De inmediato sacamos
confusiones erróneas culpando a los demás, y seguimos haciendo estupideces. Por
eso, la Vida se ve obligada a enseñarnos a través de situaciones cada vez más
duras. Esto puede llegar muy lejos y ser cada vez más doloroso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario