RETOS DE LOS PROFESORES
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano
FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Los problemas de los profesores en las instituciones públicas
son conocidos incluso por aquellos que están lejos de la pedagogía, ya que
están muy claramente definidos y se habla mucho de ellos. Bajos salarios en los
inicios del profesor y marginado en zonas alejadas de la sociedad, lo que con
la primera oportunidad se trasladan a otra zona más cercana a un pueblo o
ciudad. Abundancia en llenar papeles, falta de motivación y disciplina entre
los estudiantes de secundaria preparatoria, y como resultado, agotamiento
profesional. ¿Es posible solucionarlo? Los profesores ya ni siquiera hablan;
gritan sobre sus problemas.
Pero, lamentablemente, rara vez se les escucha. Se dice en
voz alta que México, debería convertirse en uno de los diez países con la mejor
educación del mundo, y que los estudiantes mexicanos son unos de los más
creativos en el mundo, pero esto es difícil de lograr hasta que se resuelvan
los problemas acuciantes de los maestros que les impiden hacer su trabajo. El mayor
desafío son las nuevas tecnologías (En zonas rurales brillan por su ausencia, y
en urbanas su equipamiento es mínimo) Si a ello le agregamos la falta de
interés por parte de las autoridades institucionales para gestionar los
servicios y el equipo es difícil que se alcance este nivel de desarrollo en ese
tipo de habilidades.
Hay rezago muy marcado en tecnologías y falta de habilidades
en muchos de los maestros para instrumentarlas en el aula. Otro problema grave
es la incapacidad de muchos profesores para organizar el trabajo en equipo
entre los escolares (por ejemplo, para que todos realicen un estudio o un
experimento juntos “Proyecto”). A muchos también les preocupa que la escuela
sea un entorno desafiante, por lo que los profesores a menudo luchan por
mantener la estabilidad mental y emocional frente al estrés laboral constante.
Además, a menudo no tienen tiempo para controlar su propia salud. A muchos también
les preocupa que sus compañeros no sepan cómo lidiar con el estrés de sus
alumnos y no conozcan métodos para reducir la ansiedad en los niños, y
adolescentes.
Incluso muchos no son capaces de adaptar la información que
les solicitan desde las oficinas educativas para hacer un informe por medio de
la tecnología y enviarlo, a otros no les alcanza la práctica, o están
preocupados por inscribirse de nuevo a Universidades pedagógicas para obtener
un título que sea superior a la licenciatura. A diferencia de los de primaria,
los maestros en secundaria y preparatoria, están preocupados por que sea el día
de pago de salario, y todavía utilizan los métodos tradicionales con los que
ellos fueron enseñados.
En cambio, en el nivel de preescolar y primaria, ya en
promedio del 60% de los maestros utilizan métodos innovadores. Para un profesor
de secundaria y preparatoria es muy difícil preparar sus clases con los nuevos
métodos, por lo que prefiere continuar con su rutina cómoda. Ellos están
conscientes que preparar una clase innovadora les demandara al menos 30% más de
tiempo fuera de clase. En secundaria el ajetreo de los profesores es constante,
por lo que no hay tiempo para nada, ni siquiera para seminarios o cursos de
actualización avanzada. Ellos prefieren que ese tiempo se los acumulen en
hora/clase debido a bajos salarios.
Es difícil esperar de un profesor una gran motivación e
interés en actividades innovadoras si está sobrecargado, abrumado no solo con
los problemas de su clase sino los problemas personas que le demandan atención.
Pero además está solo, no recibe ayuda adecuada sino críticas sobre su trabajo
por parte de los padres y la administración de la secundaria o preparatoria, y
si a ello agregamos los múltiples problemas por el reparto de horas (Derechos
laborales, carga académica). Otro problema se refiere a que las escuelas
rurales reciben el menor presupuesto, y se debe a que se reparte conforme al
número de alumnos, y no a necesidades.
Los maestros en las diferentes regiones escolares reciben
desigual salario por trabajo igual. En cuanto al estatus social, y prestigio de
los maestros ha ido aumentando en los últimos 5 años, sin embargo, para algunos
padres, es el maestro quien siempre está mal, y no ellos, o su hijo.
Entendamos que, en México, la educación ya no es un bien
social, sino un servicio, y quien compra el servicio a través del gobierno, es
el padre del estudiante mediante sus impuestos, pero a la vez, es quien más se
queja del servicio que recibe su hijo. Son los padres quienes demandan
educación de calidad que les sea útil a los hijos en su vida, sin embargo, en
lo referente a este punto, es la institución educativa quien selecciona los
contenidos y los diseña, y no el maestro.
Se habla mucho de capacitación de los profesores, y el 80% de
ellos en nivel primaria, han mejorado tanto en sus prácticas como
conocimientos. Lo que ha ido a la baja es el presupuesto de inversión en
educación, y por ejemplo los maestros próximos, o pasados en los años de
servicio para jubilarse, no cuentan con una jubilación adecuada o aceptable
para poder seguir viviendo sin tener que trabajar, por lo que muchos de ellos,
despues de jubilarse buscan un nuevo trabajo mal pagado en escuelas privadas.
Es decir, el maestro no deja de trabajar ya que no podrán
mantener un nivel de vida aceptable con los pagos que reciben del Estado
mexicano, y esto se debe a que los que reciben quincenal gran parte esta
etiquetado como apoyo, y no como sueldo, lo que dificemente alcaran acumular
dinero para una jubilación justa. El programa de bienestar, estos profesores lo
perciben como un pequeño pago adicional a su ingreso básico y no como un
sustituto para vivir. Los maestros de preescolar reciben aún menos dinero de
pensión por su salario durante su vida laboral (Nivel mínimo de subsistencia/
indigente). Las prestaciones de vejez son demasiado pequeñas para compensar la
pérdida de ingresos. La inmensa mayoría de los profesores cree que el importe
de la pensión después de alcanzar la edad de jubilación es insuficiente para
compensar la pérdida de ingresos y mantener el nivel de vida habitual.
Para la jubilación de las maestras se exigen 28 años de
servicio, y para maestros 30 años. Pero lo que posiblemente se les viene encima
es el aumento en años de servicio con un promedio de cinco años más. La pensión
media de los profesores de escuela no supera el nivel medio de las pensiones de
otras profesiones que trabajan teniendo como patrón a el gobierno. Asi, el
profesor pierde hasta un 60% de sus ingresos.
La cuestión de mejorar la situación financiera y aumentar el
estatus social del personal docente, así como el prestigio y el atractivo de la
profesión docente, está bajo el control especial del gobierno federal. Los
maestros reciben un salario bajo, y muchas compensaciones que no se intergran
al salario, lo que al final no permite una jubilación decente. Es decir, el
maestro en realidad se encuentra al borde de la pobreza al jubilarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario