jueves, 24 de octubre de 2024

 

¿QUE PASARIA SI DEJAMOS DE COMER CARNE ROJA?

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México. 

 A medida que crece el interés mundial por el veganismo y las dietas basadas en plantas, surge una pregunta apremiante: ¿qué pasaría con los animales de granja si el consumo de carne se detuviera por completo? La idea de que los animales de granja se extingan debido al abandono generalizado de su consumo es motivo de grave preocupación. Sin embargo, comprender la naturaleza de los animales de granja y las implicaciones más amplias del mundo vegano aporta claridad a este tema. ¿Las granjas que producen animales para consumo humano, están al borde de su extinción?  Los humanos ¿Dejaremos de comer carne, o la produciríamos en laboratorio?

 Los animales de granja, a diferencia de sus homólogos salvajes, suelen ser el resultado de una cría selectiva destinada a optimizar ciertos rasgos para el beneficio humano. Como resultado de esta selección, se crearon cepas diseñadas para lograr la máxima productividad al menor costo de inversión, por ejemplo, una alta producción de leche en las vacas lecheras o un rápido crecimiento en los pollos de engorde. Estos animales ya no son las antiguas vacas, ni los antiguos pollos, es decir son prácticamente medianamente naturales ¿Por qué? no son especies naturales, sino que están altamente especializados para fines de consumo humano.

 La cría selectiva ha dado como resultado la creación de animales con características que los hacen muy aptos para la producción industrial pero menos adaptados a los hábitats naturales. Por ejemplo, los pollos comerciales se crían para crecer rápidamente y producir grandes cantidades de carne, lo que provoca problemas de salud como dolor en las articulaciones y problemas cardiovasculares (Muchos de ellos mueren de infarto). Estas razas especializadas a menudo no pueden sobrevivir fuera de las condiciones controladas de las granjas modernas.

 Aunque ha iniciado en todo el mundo, debemos comprender que la transición a un mundo vegano no se producirá de la noche a la mañana. El sistema agrícola industrial, actual es vasto y complejo, y un abandono repentino del consumo de carne no afectaría inmediatamente a la gran población de animales de granja. Con el tiempo, a medida que disminuya la demanda de productos animales, también disminuirá el número de animales criados para consumo humano. Esta reducción gradual garantizará que los animales existentes sean manejados de manera controlada y humana. Es probable que los agricultores adapten sus prácticas para centrarse en el cultivo de alimentos de origen vegetal en lugar de criar animales.

 Durante este período de transición, se harán esfuerzos para realojar o retirar a los animales, tal vez enviándolos a granjas donde recibirán atención de por vida. Las preocupaciones sobre la extinción de las razas criadas en granjas, si bien son válidas, deben ponerse en contexto. Las razas cultivadas de forma industrial, no son lo mismo que las especies silvestres; son el resultado de la intervención y selección humana. Por lo tanto, la desaparición de estas aves y vacas comerciales puede no ser una pérdida catastrófica, sino más bien una consecuencia natural del cambio en las prácticas agrícolas, pecuarias.

 Las razas comerciales, como los pollos comerciales y las vacas lecheras, se crían para lograr objetivos de producción específicas. Si estas razas llegan a “No, ser necesarias” para la producción de alimentos, podrían enfrentarse a la extinción. Sin embargo, este no es el fin de todos los animales de granja. Las razas tradicionales o patrimoniales, que se han criado con menos intensidad y pueden ser más adaptables, podrían sobrevivir en entornos más naturales o protegidos como hasta el día de hoy lo han hecho por siglos. Las razas menos comerciales (Vacas) suelen ser más resistentes y adaptables.

 Muchas de estas razas tienen el potencial de prosperar gracias a los esfuerzos de conservación o en entornos donde su bienestar tiene prioridad sobre la productividad. Estos animales en granjas rurales son mucho más cuidados y valorados, en donde sus vidas se valoran por su valor intrínseco, emocional, más que por su valor económico. La realidad es que los humanos consumidores con capacidad económica reflexionan y actúan con valores ambientales y éticos. Y a su movimiento lo llaman “Veganos” Podríamos pensar que ambos frentes tienen la razón, sus reflexiones son validas

 En los impactos profundos y positivos en nuestro planeta y su gente (Impacto ambiental, sufrimiento de los animales, etc.). Evitar el consumo de carne y lácteos ofrece importantes beneficios ambientales que superan con creces la pérdida potencial de razas específicas. Tendría un impacto en el nivel de deforestación que se ha hecho en los últimos 30 años por la tala de árboles para producir alimentos para el ganado. La tala ha provocado la extinción de múltiples especies que vivían en esos Habitat, se perdió o se redujo la biodiversidad, y con ello la erosión de los suelos (Mucha presión sobre los ecosistemas) ¿Podrán recuperarse?

 Reducir el consumo de carne roja en automático reduciría la emisión de gases de efecto invernadero por las vacas, incluidos el metano y el óxido nitroso. Estos gases contribuyen al calentamiento global y al cambio climático. Al reducir el consumo de carne roja, baja la producción de granos y con ello el consumo de agua para su producción, y menos tierra erosionada. El argumento ético a favor del veganismo se basa en el bienestar y el trato humano de los animales.

 Los animales de granja a menudo sufren de métodos de cría intensivos destinados a maximizar la productividad. Las condiciones de cría intensiva de animales pueden provocar graves problemas de bienestar animal, como hacinamiento, malas condiciones de vida y procedimientos dolorosos. El actual sistema de cría industrial prioriza la eficiencia y el beneficio sobre el bienestar animal. La reducción de la ganadería también aliviará la presión sobre los hábitats silvestres, que a menudo son destruidos para dar paso a operaciones agrícolas. Esto beneficiará a una amplia gama de vida silvestre y ayudará a conservar los ecosistemas.

 

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