domingo, 24 de agosto de 2025

 

FALLECIDO, ¿DESHACERNOS DE SU COSAS?

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Las supersticiones ayudan a comprender un mundo que a menudo parece desordenado o caótico. Dado el misterio de la muerte, no sorprende que se hayan creado tantas supersticiones asociadas a ella. Las personas han desarrollado ritos de funerales fantasmas, comprar flores y llevarlas a la tumba, reunirse en un lugar para rendirle homenaje con recuerdos, o ponerle el alimento y bebida preferida del difunto el día del festejo para los muertos. Todo es parte del folklor de la cultura popular (Darle una misa religiosa, es parte de las creencias, dar los santos oleos es parte de la creencia religiosa asociado con el presagio de la muerte inminente)

Tambien existe la creencia que la persona al morir sale el espíritu de su cuerpo para auto contemplarse y despues marcharse. Existen personas que aseguran han muerto y regresado a la vida, y platican sus experiencias en el más allá.  En tiempos pasados un chamán o personaje especial de la tribu se sentaba cerca del lugar en donde una persona estaba a punto de morir, y si la persona estaba enferma en muchas ocasiones su presencia le ocasionaba la muerte por miedo. Existen cientos de supersticiones, cuentos, leyendas que se entrelazan con nuestra vida cotidiana y la muerte.

Se cree que cuando una persona que ha vivido una vida espiritual pura y justa cuando se acerca a la muerte, en su cabeza se forma una aurea positiva, y misteriosa en forma de anillo, y que lo mismo sucede cuando su espíritu sale de su cuerpo. También se dice que cuando todos los familiares ven esta aurea o nube espiritual del cuerpo de su ser amado despues de morir se considera que su alma reencarnara en la misma familia en uno de esos seres que lo amaron. La religión católica nos dice que su alma va al cielo para ver si es aceptado o se queda en el purgatorio hasta que llegue un juicio final.

Nadie desea morir eternamente, todos esperan otra segunda oportunidad en su vida ¿Te has preguntado alguna vez por qué, cuando alguien muere en las películas, una de las primeras cosas que hacen los supervivientes es cerrarle los párpados? Se basa en supersticiones sobre los ojos de los muertos desde las culturas populares antiguas. Algunas leyendas afirman que hacer contacto visual con un muerto puede ser peligroso para ti y tu familia. Otras sugieren que un muerto con los ojos abiertos intenta llevarse a alguien al más allá.

Para mantener los ojos cerrados, existe incluso la tradición de colocar monedas sobre ellos, como peso para los párpados. Se cree que estas monedas serán útiles en el más allá, permitiendo al difunto pagar su transporte a través del río Estigia. (Colocar monedas u otros objetos en los ojos tiene un propósito práctico: evitar que los ojos se abran involuntariamente como parte del proceso de mortificación. Dar algo valioso a los muertos también es un proceso muy extendido por lo que los enterraban con joyas, esclavos, camellos, caballos, utensilios de guerra, etc.

- En el ámbito esotérico, las monedas poseen un significado simbólico que va más allá de su valor monetario. Se las considera portadoras de energía y se asocian con la prosperidad, la abundancia y la buena suerte. Además, en diversas culturas y prácticas espirituales, las monedas se utilizan en rituales y amuletos para atraer energías positivas y conectar con la plenitud. - Echar flores en un entierro es un gesto tradicional que simboliza respeto, amor y homenaje al difunto, y apoya a la familia en duelo. Históricamente, las flores también se usaban para disfrazar el olor de los cuerpos, pero hoy su significado es más espiritual, expresando sentimientos y consuelo. – Poner flores sobre la tumba en visita al cementerio: Colocar flores en la tumba es una forma de mostrar respeto y reverencia al difunto. Se consideran un símbolo de belleza y ternura, y al colocarlas, se demuestra amor y aprecio por el difunto.

Los antiguos creían que las aves representaban una señal de divinidad debido a su capacidad de volar por el cielo como dioses. Por lo tanto, no es sorprendente que muchas supersticiones se asocien con el comportamiento de las aves, y una parte significativa de estas historias gira en torno a la muerte. Por ejemplo, existe una leyenda que dice que quien oye el primer cuco del año en la cama está condenado a morir. Si sobrevive, su lugar en el más allá lo ocupará un familiar (Se considera de buena suerte, por ejemplo, estar caminando cuando se oye el cuco por primera vez. Si, por el contrario, lo oyes desde la cama, tú o un ser querido enfermará antes de que el cuco vuelva a partir.

Las hembras ponen los huevos en nidos ajenos para que otras aves los empollen y críen a sus pichones como propios) Además, si un pájaro zanate, o cuervo, entra volando en una casa o aparece en una ventana, se considera un presagio de muerte, especialmente cuando es negro o hay una persona gravemente enferma en la casa. En el folklor popular se considera que los cuervos o los búhos traen malas noticias, e incluso se dice que Julio César oyó el ulular de un búho el día antes de conocer a su creador. De igual manera, en algunas culturas mexicanas y centroamericanas, oír o ver un búho, especialmente de noche, se considera señal de muerte. Se cree que el ulular de un búho anuncia que alguien está a punto de fallecer. Otra de las supersticiones está relacionada con que si ¿Se puede llevar la cruz de un familiar fallecido?

La Iglesia católica, y las supersticiones ofrecen diferentes recomendaciones al respecto. En cuanto a robarle a un muerto, se considera inaceptable en muchas culturas debido a la creencia de que estos objetos mantienen una conexión con el más allá. Esto puede provocar que el difunto visite en sueños y perturbe a los vivos con su presencia, extorsión o incluso reproches. Tras la pérdida de un ser querido, a menudo surge la pregunta de qué hacer con sus pertenencias. Si existe la necesidad urgente de desalojar la vivienda o si las pertenencias ya no son necesarias, los familiares suelen enfrentarse a una difícil disyuntiva entre consideraciones prácticas y el respeto a la memoria del difunto.

Generalmente se recomienda esperar 40 días después del fallecimiento para que las emociones se calmen un poco antes de abordar el asunto. Es importante abordar este proceso con respeto y cautela para preservar el recuerdo del ser querido y evitar dificultades innecesarias para la familia. Resolver este problema puede ser difícil, ya que está asociado con emociones y recuerdos. Hay situaciones en las que es necesario distribuir o disponer de los bienes del difunto. Esto puede ocurrir cuando es necesario liberar espacio vital o como resultado de otras circunstancias de la vida. Al momento de distribuir las pertenencias del difunto, es importante determinar cuándo está listo para hacerlo. Muchas personas recomiendan esperar un tiempo para procesar sus emociones. Esto le permite evaluar con calma qué objetos conservar y cuáles regalar. Es mejor guardar las cosas con un valor emocional especial.

Pueden ser ropa, libros favoritos u otros objetos que te recuerden al difunto. Conservar estas cosas puede ser una parte importante de tu recuerdo. Si decide regalar cosas, hágalo con respeto. Hable del asunto con otros familiares para que todos estén de acuerdo. A veces, ciertas cosas pueden ser importantes para otros familiares y sus deseos pueden ser tomados en cuenta. Distribuir las pertenencias del difunto forma parte del proceso de aceptar la pérdida.

Vender las pertenencias del difunto también se considera un grave error, ya que puede acarrear graves problemas tanto para el vendedor como para el comprador. Quitar los objetos que el difunto repartió en vida, o herencia también se considera inaceptable, ya que esto viola la voluntad del difunto respecto a los objetos recibidos en vida (Se considera una decisión personal, que debe respetarse incluso después de su muerte) Enterrar al difunto con una cruz en su pecho, y la cruz de la caja en donde es enterrado poniéndola dentro del ataúd: Se considera una poderosa fuente de fuerza espiritual y energía interior.

En la tradición cristiana, es costumbre enterrar al difunto con una cruz. Otros prefieren guardarla en su casa. En cuanto al collar con una cruz que el difunto usaba en su vida cotidiana algunas personas se lo quitan del cuello para colgárselo ellas como símbolo de que fue una persona honesta, digna, y que ese collar con la cruz le ayudara al familiar con sus problemas. Los representantes de la iglesia católica aconsejan que el collar con la cruz sea antes de colgarse purificado con agua bendita. También dicen que el lugar en donde la persona se mantuvo enferma se debe purificar con agua bendita, y que en pisos y ventanas se utilice agua bendita revuelta con agua normal.

Enjuagar con agua con sal todas las prendas que utilizo y enseguida lavarlas con agua normal. Poner una vela en la habitación para purificar y disipar cualquier energía negativa. La Biblia exhorta a regalar las pertenencias del difunto como, por ejemplo: Libros a una persona que le guste la lectura, un balón de futbol a ese tipo de persona, etc. Las pertenencias de una persona fallecida requieren una atención especial, ya que preservan el recuerdo y la energía de su dueño. Es importante saber cómo desecharlas adecuadamente para preservar el recuerdo y el respeto por el difunto.

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