PRUEBA DE INSULINA
EN CABALLOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La insulina es una hormona polipeptídica secretada por las células β de los islotes de Largenhans del páncreas en respuesta al aumento de las concentraciones de glucosa, aminoácidos, ácidos grasos, cetonas y la neurotransmisora acetilcolina, así como a algunas hormonas (glucagón, gastrina, secretina, pancreozimina, etc.) y fármacos (por ejemplo, sulfonilureas, etc.). Por el contrario, la hipoglucemia y otras hormonas (somatostatina, antagonistas de los receptores β-adrenérgicos, etc.) y fármacos (dilantina, fenotiazinas, adrenalina, etc.) inhiben la liberación de insulina.
La acción directa de la insulina consiste en disminuir las concentraciones de glucosa en sangre al aumentar la captación celular y la conversión de glucosa en glucógeno, proteínas y grasas. Existe una estrecha relación entre la insulina y las concentraciones de glucosa en condiciones fisiológicas y patológicas. Las concentraciones séricas de insulina se determinan con mayor frecuencia en casos de hipoglucemia para diagnosticar tumores de células β del páncreas (insulinoma). Los tumores secretores de insulina y la hiperinsulinemia asociada alteran la homeostasis de la glucosa al disminuir la liberación de glucosa del hígado y aumentar la utilización de glucosa por los tejidos sensibles a la insulina (músculos, tejido adiposo).
En esencia, la insulina aumenta la utilización tisular de la glucosa ya presenté en el espacio extracelular al inhibir la producción hepática. El efecto neto es una disminución de las concentraciones de glucosa en sangre debido al aumento de la utilización de glucosa en los tejidos. En este caso, la hipoglucemia no tiene el efecto inhibidor habitual sobre la secreción de insulina debido a la menor reactividad de las células tumorales. La concentración de insulina será normal o elevada en relación con la hipoglucemia concomitante.
Sin embargo, muchos factores pueden influir en la concentración sérica de insulina, lo que requiere la interpretación de su concentración junto con la de la concentración de glucosa en sangre correspondiente, determinada en la misma muestra de sangre. La insulina rara vez se mide en animales con hiperglucemia (diabetes mellitus). En condiciones fisiológicas, la hipoglucemia debería ejercer un efecto de retroalimentación negativa sobre la secreción de insulina. En el caso del insulinoma, este mecanismo falla, lo que resulta en concentraciones de insulina excesivamente altas en relación con la hipoglucemia concomitante.
Al establecer el diagnóstico, se recomienda a los médicos evaluar la concentración sérica absoluta de insulina durante la hipoglucemia, junto con la historia clínica, la exploración física y otras pruebas diagnósticas. Los signos clínicos de un tumor secretor de insulina suelen deberse a la hipoglucemia y al aumento de las concentraciones de catecolaminas circulantes, e incluyen debilidad, convulsiones, episodios de colapso, temblor, ataxia y desorientación. Un rasgo característico de los signos hipoglucémicos, independientemente de la causa, es su naturaleza episódica.
Los signos se observan típicamente de forma intermitente durante un período de segundos a minutos debido a un mecanismo contrarregulador compensatorio que normalmente aumenta las concentraciones de glucosa en sangre tras el inicio de la hipoglucemia. Un ataque puede estimular una mayor secreción de catecolaminas y la activación de otros mecanismos contrarreguladores que aumentan las concentraciones de glucosa en sangre por encima de niveles críticos. La gravedad de los signos clínicos depende de la duración y el grado de hipoglucemia.
Los perros con hipoglucemia crónica toleran concentraciones bajas de glucosa en sangre durante largos períodos sin desarrollar signos clínicos. En estos perros, el ayuno, la excitación, el ejercicio y la ingesta de alimentos pueden precipitar los signos. Los tumores de células beta secretoras de insulina son poco frecuentes en los gatos.
La hipoglucemia en cachorros o gatitos suele estar causada por hipoglucemia idiopática, inanición, shunt portosistémico congénito o sepsis. En perros o gatos adultos jóvenes, la hipoglucemia suele estar causada por enfermedad hepatobiliar, shunts portosistémicos, hipoadrenocorticismo o sepsis. En perros o gatos mayores, las causas más comunes son la enfermedad hepatobiliar, la neoplasia de células β, la neoplasia extrapancreática, el hipoadrenocorticismo y la sepsis. Se requiere un estudio diagnóstico exhaustivo para establecer un diagnóstico preciso.
Indicaciones: Diagnóstico del tumor de células β pancreáticas secretoras de insulina. Evaluación de la función de las células β en animales con diabetes mellitus. Confirmación de la sospecha de presencia de anticuerpos circulantes que se unen a la insulina en animales con diabetes mellitus y resistencia a la insulina. - Preparación del paciente: se recomienda una dieta de ayuno de al menos 12 horas antes del examen.
Método: 1. Toma de sangre – tubo de ensayo con tapón rojo sin gel. 2. Gire con cuidado el tubo de ensayo de 4 a 6 veces. 3. Deje el tubo de ensayo en posición vertical durante 30 minutos a temperatura ambiente. 4. Centrifugar durante 10 minutos, a más tardar 60 minutos después de la recolección. 5. Transfiera el suero a un tubo de ensayo vacío y limpio con tapa blanca. 6. Congelar inmediatamente a -17 grados, a -23 grados en posición vertical. 7. El volumen mínimo de sangre requerido para el estudio es de 2,5 ml. Etiquetar el contenedor con el nombre completo del propietario y del animal, llenar el formulario de referencia.
Si el perro presenta hipoglucemia esporádica, el suero debe analizarse cuando el animal presente hipoglucemia (en ayunas durante el tiempo máximo). Los gatos tienden a tener concentraciones de insulina más altas que los perros. Para una correcta interpretación, las concentraciones séricas de insulina y glucosa deben evaluarse en la misma muestra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario