domingo, 10 de agosto de 2025

 

LOS PERROS DETECTAN LAS ENFERMEDADES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Los perros ¿Cuentan con la capacidad para detectar el olor de enfermedades humanas y salvar vidas? La nariz del perro es el mejor biosensor que conocemos hasta el día de hoy. Un perro es capaz de detectar unos pedacitos de azúcar en una alberca olímpica llena de agua. Los perros están siendo entrenados para detectar enfermedades en los humanos mediante los humores que despiden en cada una de las enfermedades. A la fecha se ha encontrado que los perros sirven y ayudan a los médicos a desarrollar formas más rápidas y económicas de detectar enfermedades, como cánceres, enfermedades neurológicas e infecciones bacterianas, mucho antes de lo que es posible actualmente.

Se han publicado varios artículos científicos en donde los perros han sido capaces en detectar más temprano y mejor el cáncer y otras enfermedades mortales, además de contribuir a la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. Los métodos de cribado actuales no siempre son eficaces; las pruebas de cáncer de próstata, la tercera causa de muerte por cáncer en el Reino Unido, a menudo dan resultados falsos positivos, lo que conlleva pruebas adicionales costosas e innecesarias, además de ansiedad para el paciente y su familia. Casi el 85 % de los pacientes que presentan síntomas colon-rectales se someten a colonoscopias invasivas que a menudo no demuestran una enfermedad significativa y, por lo tanto, la tasa de participación de la población en las pruebas de cribado ha sido históricamente baja.

Mejorar la velocidad del diagnóstico del cáncer es uno de los mayores retos a los que se enfrenta el humano. Otras investigaciones tienen que ver con la detección del cáncer de próstata en muestras de orina (publicados en la prestigiosa revista PLOS One), demostraron que los perros pueden detectar las formas más agresivas de la enfermedad con alta especificidad y sensibilidad. Además, pueden detectarlo en la orina de pacientes con otras enfermedades de la próstata. Los resultados mostraron que el olfato canino tuvo una sensibilidad del 71 % (la tasa con la que los perros identificaron correctamente las muestras positivas) y una especificidad del 73 % (la tasa con la que los perros ignoraron correctamente las muestras negativas, incluidas las que presentaban otras enfermedades)

Al detectar cáncer de próstata de grado Gleason 9, el más agresivo. Los perros también identificaron correctamente el 73 % de las muestras de pacientes sin la enfermedad. El trabajo de Florin, un labrador rojo zorro, y Midas, un vizsla húngaro, podría allanar el camino para un método urgente, más preciso y no invasivo para el diagnóstico temprano del cáncer de próstata, que podría complementar la prueba más utilizada actualmente: el análisis de sangre de PSA. Como señala el estudio, los resultados son muy alentadores, ya que uno de los desafíos de esta prueba es que otras afecciones pueden causar un PSA elevado, pero eso no significa necesariamente que se tenga cáncer.

Este trabajo pionero ahora tiene el potencial de ser aplicado a un dispositivo electrónico gracias a la colaboración con un físico cuántico del mundialmente famoso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y un profesor de Química de la Universidad de El Paso. Estos expertos utilizan los datos de los perros para desarrollar esta tecnología. Con estas investigaciones se van acercando a cambiar por completo la dirección en la detección de cáncer temprano. En las próximas décadas la ciencia seguirá aprendiendo de los perros para crear tecnología útil.

Tambien se está investigando sobre los perros y la detección del cáncer colon rectal. El cáncer colon rectal es el cuarto tipo de cáncer más común, y la tasa de supervivencia general del cáncer de intestino ronda el 60%. Muchos de los que no se curan presentan una enfermedad avanzada, lo que refleja la dificultad de establecer un diagnóstico.

Debido a la naturaleza invasiva del proceso de cribado mediante colonoscopia, solo poco más de la mitad de las personas a las que se les ofrece la prueba la realizan. El cribado fecal no invasivo carece de sensibilidad y, a menudo, aún requiere una colonoscopia. El objetivo es utilizar muestras de orina en lugar de muestras fecales, ya que existe menos estigma en torno a su suministro. Esto significaría que cualquier prueba diagnóstica resultante sería más accesible y que probablemente más personas se presentarían a las pruebas.

También podría ser útil para monitorizar la respuesta al tratamiento y ayudaría a los científicos a identificar los compuestos específicos del tumor que los perros detectan, los cuales podrían ser analizados en pruebas de laboratorio. Se cree que el olor podría ayudar a los perros para que desarrollaran pruebas más precisas, y diagnósticos precoces desde luego sin desechar los diagnósticos ya existentes.

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