SER PERSONA HUMILDE
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Una vez me preguntaron: ¿por qué rara vez respondes a los comentarios de tus lectores en tus publicaciones? La respuesta es simple: porque distingo claramente entre una opinión, una pregunta, y un consejo. Sinceramente, siempre intento responder preguntas, pero la opinión de otra persona es donde la respeto. No me corresponde descifrar qué sentimientos evocaron sus palabras. La respuesta de otra persona es la historia de otra persona.
- Aquí, por cierto, también hay un error común: creer que hay que responder de inmediato, como si nos fuera la vida en ello. Hay mucha gente (incluyéndome a mí) que necesita tomarse un tiempo para pensar antes de responder. “Nunca sé qué pienso sobre algo hasta que lo escribo”, eso es exactamente lo que me pasa. Es normal usar el derecho a pensar, a sentir, a, escuchar lo que llevamos dentro.
El otro día recibí un mensaje en mi face de una de mis lectoras. En las primeras líneas me dijo “Agradezco los temas, y me gusta tu estilo de escribir” Como podrán leer, me elogiaba, pero enseguida me llego la sanción culpándome. Escribio “Necesitas ser más humilde, no escribas sobre ti, eso molesta a la gente, y generas envidia, malestar, odio” Recordé una vieja platica de secundaria cuando estaba enseñando a hablar un loro a decir groserías, y un amigo mio fue a platicar a las chicas del salón de clases. Una de ellas se acercó y me dijo ¿Es verdad lo que se dice que estás haciendo en tu casa con un pajarito verde? A lo que respondí – Es cierto, siempre he sido muy travieso con el pajarito, pero lo que no me había fijado es que es verde.
Viene a reflexión antes de contestarle a la del face: Antes de contestar me quede reflexionando un día completo en cómo veía ella mi escritura, y como lo hacía yo. Por fin llegue a esta conclusión: Si escribo artículos impersonales, si no comparto mi forma de pensar y ver la vida, mis pensamientos y experiencias más íntimos, si no tengo miedo de mostrar mis debilidades y pasiones, ¿Para que escribo? No es una forma de refutar su opinión, sino más bien compartir mi forma de ver la vida. Tuvo que pasar un día con sus 24 horas para escribir mi opinión.
Le di muchas vueltas en la cabeza si lo escribía o lo dejaba pasar como un consejo no pedido. Y finalmente sentí algo más, despues de un razonamiento profundo me dije, esto es un tema que debo escribir. – Primero no me arrepiento de lo que escribo, sin embargo, en cierta forma tiene ella razón así que tendré en cuenta su consejo, por lo menos lo intentare hasta donde me sea posible porque negar lo que soy no es mi fuerte. Por eso hoy escribo este artículo sobre la humildad sin perder la honestidad y dignidad.
Estas cualidades que las convertimos en virtudes y nuestras creencias nos limitan para no ser uno mismo. Lo primero ¿Qué es ser humilde? Es un sinónimo de ser modesto, cuya palabra nos llega del idioma polaco (Krom: Borde, frontera, limite) Una persona humilde es aquella que se mantiene dentro de ciertos límites, que se sitúa al borde, o que está encerrada en un límite. Antiguamente se decía que “una persona humilde no aprecia sus méritos”. Entonces, ¿cómo podemos hablar de desarrollo y prosperidad del propio "yo" si una persona se siente y se comporta como si estuviera al borde de su límite.
Durante mucho tiempo, existió en la sociedad la creencia de que la humildad ennoblece a la persona, la dota de paciencia, resistencia y sumisión. De hecho, esta concepción sigue vigente en el sentido que una persona para ser humilde no debe mostrar ni su talento, ni su inteligencia para que los demás no se sientan inferiores. Tambien en la voz popular se cree que las personas humildes no mejoran significativamente su calidad de vida. Esta es la suerte de quienes no son tan humildes.
La virtud de la humildad se expresa en la moderación y la ausencia de exigencias de atención o elogios. Se considera que una persona humilde no se esfuerza por alcanzar logros sobresalientes ni grandeza externa, sino que valora las cualidades internas y realiza buenas obras sin esperar elogios. Una persona humilde no se enorgullece de sus éxitos, sino que los acepta como parte de su vida. Una persona humilde puede mantener el equilibrio y el respeto por los demás, y al mismo tiempo olvidarse de sus propios valores y virtudes.
La humildad es una creencia que, a pesar de su virtud generalmente reconocida, a veces se basa en creencias limitantes. Y así es como esto puede ser contraproducente para la persona humildes que les puede impedir que esa persona muestre sus propios logros y habilidades. Una persona que se considera humilde puede no hablar de sus éxitos, lo que limita su crecimiento profesional. Para no molestar se mantiene en un perfil bajo, y cuando conversa no interviene ni para corregir o guiar.
La humildad a veces hace que una persona rechace el reconocimiento merecido. Al no querer destacar, perdemos la oportunidad de recibir elogios o apoyo emocionales. Y sin esto, la autoestima se reduce. Las personas humildes pueden evitar hablar en público o asumir roles de liderazgo porque lo consideran innecesarios. Es decir, ocultan su talento incluso cuando lo poseen limitando su capacidad. A una persona humilde le da vergüenza pedir algo, incluso si es necesario, y como resultado, se queda sola en sus problemas. Pero luego, no ofrece ayuda cuando alguien la necesita, porque carece de educación y sus creencias son limitadas.
Una persona humilde reprime sus ambiciones, convencido de que serán percibidas como descaro. Un ser humilde puede aceptar algo que no le gusta para no parecer desagradable o incorrecto (Es consecuencia de creencias limitantes. Un ser humilde intenta ser como los demás, limita su potencial creativo, y puede llevarlo a subestimar sus propias capacidades. Puede sentir que sus logros no son importantes o que no merecen ser reconocidos. Un ser humilde evita todo tipo de conflictos, incluso cuando es necesario defender sus derechos, o intereses.
Porque los conflictos arruinan las relaciones. Una persona humilde no acepta elogios, o cumplidos creyendo que es indigna de ellos. Por ello la humildad es digna en su justa medianía para convertirse en virtud. Ante ello pienso que es conveniente ponernos a repensar y razonar desde lo más profundo de nuestro ser ¿Qué nos impide ser nosotros mismos, qué creencias nos limitan y cómo superarlas? La humildad, siempre va acompañada de sus hermanas, la arrogancia y la ignorancia.
Una persona humilde, es aquel que puede reconocer sus errores y aprender de ellos. Rara vez se duerme en los laureles; es decir, tras completar una tarea, inmediatamente emprende otra. Disfruta del proceso en sí, no de los resultados, lo que la distingue de los demás. Ser humilde es saber que no sabes nada, que nunca te conformas con el nivel actual de tus habilidades, y que te seguirás esforzando cada día en ser mejor ser humano.
Si elegiste el camino de la humildad te darás cuenta que tus prejuicios se irán borrando de tu cabeza, serás más tolerante dejaras de centrarte en tu ego. El ser humilde tiene su costo, por ejemplo: Si nadie sabe lo que has hecho, en qué proyectos importantes has trabajado y qué has logrado, no te sorprendas de que te infravaloren. ¿Por qué? la gente no tiene la información correcta. Así que no tengas miedo de hablar de tus éxitos, pero procura no parecer presumido. ¿Qué hacer? Comparte tus logros en el momento oportuno, sobre todo cuando te lo pidan directamente.
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