NO HAY MAL, QUE POR BIEN NO VENGA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Para una vida mejor y una mejor versión de mí mismo, debo probar, y acumular experiencias diferentes las cuales al convertirse en mi forma de ver y actuar le darán sentido a mi vida. Cada decisión importante le proporcionan un cambio como si fuera un nuevo comienzo partiendo de lo que ya soy “Cambio con nueva perspectiva” Hay muchas maneras de ser feliz. Lo forma sensata en despedirnos de una persona que ha formado parte de nuestras experiencias de vida es dándole las gracias ya sea porque nos poyaron, cuidaron, nos acompañaron en este tiempo, o por el hecho de haber aparecido en nuestra vida.
Dar gracias por darnos la experiencia por lo aprendido, por ayudarnos a enfrentar las dificultades. Es verdad, la gran mayoría de las despedidas nos ponen en estado triste, y muchas de ellas llegan incluso a conmovernos por ser un impacto fuerte en nuestras emociones. Puede ser que en esos momentos nos sintamos perdidos, nos echemos culpas, pero la vida es corta y hay que seguir aprovechando el tiempo que nos resta. La vida es muy complicada, nos sube y baja las emociones, nos lleva incluso a descomponer, y llegamos a pensar que “La vida no vale nada” Se nos hace imposible volver a comenzar “Principiar de cero, pero en realidad ese cero no existe, solo está en nuestra forma negativa de valorar la vida”
La forma negativa se planta en nuestra cabeza al negarnos que “sin lo dejado atrás ya no hay ninguna esperanza” Todo surge de ese miedo a ser uno mismo, sin ataduras, el miedo a enfrentar nuestra vida y venir dependiendo de que alguien nos guie “El principal obstáculo está en nuestra mente” Cuando el camino de nuestra vida debería el ser actuar por uno mismo, dejar atrás las limitaciones mentales negativas, y ponernos a la altura de nuestras propias expectativas y no a las de otra persona. No se trata de decir “Esto, debería hacer, sino de aprender a hacerlo sin miedo”, a disfrutar con confianza en nosotros mismos de las emociones que nos hemos negado, es decir emprender nuestra propia aventura de vida.
Desgraciadamente la forma en que nos educan, y los años dentro de las escuelas nos impiden a trazar nuestras propias metas de vida, por lo que aprendemos a tomar decisiones apegadas a lo que arrastramos, lo establecido, las cadenas que deciden por nosotros desde el inconsciente. Cuando la realidad para transitar en el camino que nos lleve por la felicidad no sea el que dirán, los errores de mi pasado, sino en lo que desde ahora deseo en convertirme, lo que quiero hacer en el futuro, en qué tipo de persona quiero convertirme, esa es la dirección y la meta que debo establecer.
Para ello hay que recuperar el tiempo perdido, y empezar de nuevo mi aprendizaje desde el principio de aceptarme como soy en ese momento, fortalecer mis habilidades, tratar con amabilidad a quienes me rodean y, en última instancia, ayudarme a mí mismo y a los demás, mejorando mi vida. Ese es el camino de forjarme una vida nueva, sin quedarme encadenado a lo aprendido en que todo lo que soy se lo debo a alguien de mi pasado “Borrar de mi cabeza los arrepentimientos, culpas de las que me han hecho culpable” y traer a mi mente lo que me traiga alegría, alejado de las preocupaciones, las presiones que me limitan, y la gran mentira de que si no lo hago como ellos dicen perderé mi oportunidad.
Muy por el contrario, ganare mi gran oportunidad de disfrutar libremente de la vida, afrontarme a mí mismo y vivir como me gusta, así que necesito pensar más activamente en cómo vivirla. Reflexionar a partir de ese momento ¿Qué tipo de vida quiero vivir? No perder más tiempo soñando, fantaseando con que la vida mejorará como por arte de magia. No puedo predecir el futuro, pero puedo vivir el presente. El futuro está demasiado lejos; solo espero empezar un nuevo capítulo en mi vida. Empezar de nuevo requiere valentía: la valentía de decidir cómo quiero vivir mi vida y no dejarme perder por el miedo y el temor al que dirán.
Cambiar mi vida, es ir a lo que me apasiona, ir por el sendero de ¿a quién quiero ser y qué quiero cambiar?, debo superar el miedo a la incertidumbre. Llenar mi vida de posibilidades y empezar cosas nuevas es crucial. Si no me reto a mí mismo y a la vida, mi vida no cambiará y no tendré ninguna oportunidad de triunfar, y al final de corto camino mirare atrás diciéndome “Perdí el tiempo de vida inútilmente” Por eso desde este instante debo centrarme en lo que puedo cambiar, no en lo que no puedo. Sé que cambiar uno mismo de pensar, o de vida no es tan sencillo como se imagina, requiere establecer nuevos hábitos y estilos de vida, y acostumbrarme a ellos. En principio debo relajarme para atraer a mi cabeza el buen humor, estado de ánimo capaz de empujarme a ser yo mismo.
Enseguida reflexionar que la vida necesita metas. Tener metas nos permite priorizar las cosas, pero no significa necesariamente que podamos lanzarnos a ellas con entusiasmo sin un proyecto bien analizado con sus pros y sus contras. Siempre escucharemos la voz interior que nos genera miedo, y de la cual no podremos deshacernos. Esa voz nos cuestionara cualquier decisión por muy sensata que sea con la intención de eliminarnos el ánimo, y retrocedamos por miedo, pero todo eso se debe superar. Solo se avanza con determinación. De niños aprendimos que los fuertes dominaban a los cobardes, por eso los niños admiraban al fuerte sin darle importancia a que fuera el menos capaz en sus exámenes.
Esforzarse no significa esa frase sencilla de “Corre hacia tus sueños para que se hagan realidad” Sino encontrar el camino hacia ese destino, esforzarte, capacitarte, caer, levantarte, seguir adelante. En ese camino veras muchas veredas que requerirán de tu decisión “Tendrás dudas” pero siempre recuerda que “La creencia inquebrantable, la confianza en uno mismo y un análisis más riguroso de las propias acciones que el de cualquier otro, es el camino recto” – “No hay decisión impecable, todas tienen consecuencias” – “Nunca podemos predecir qué sucederá después, pero sí podemos a decidir dónde queremos ir”
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